Premio para la literatura regada con cerveza

De izquierda a derecha, Óscar Domínguez, Daniel Carrascal Platero y Antonio Rodríguez Negro. /Henar Sastre
De izquierda a derecha, Óscar Domínguez, Daniel Carrascal Platero y Antonio Rodríguez Negro. / Henar Sastre

La XXII edición del Café Compás galardonará los mejores relatos vinculados a la más popular de las bebidas fermentadas

Samuel Regueira
SAMUEL REGUEIRAValladolid

Desde la narrativa bukowskiana a los relatos humorísticos de la Australia profunda firmados por Kenneth Cook, pasando por otras piezas breves como 'Un trastorno', de Liam O'Flaherty, o 'Desenamorarse', de Larry Brown, la cerveza ha regado en numerosas ocasiones relatos literarios de toda laya, facilitando así la creación de personajes alcohólicos conflictivos, ilustrando la festividad local o regional característica de un pub irlandés o sentando las bases para una quedada informal con ulterior contingencia de romance, entre otras muchas posibilidades. La XXII edición del Certamen Literario de Relatos Cortos Café Compás rinde ahora así este sentido homenaje al líquido elemento, que sigue la estela que en pasados años ya trazaran el agua y el vino, y premiará a los mejores relatos en esta línea para la edición de este año.

Bajo el lema 'Una cerveza, por favor', la asociación literaria convoca así uno de los concursos más sonados de la ciudad, al menos en el panorama de escrituras creativas, y confía en superar la concurrencia de la pasada edición, como admiten que sucede cada vez que el lema del concurso es genérico, y no está sometido a alguna efeméride cultural como ha ocurrido con los aniversarios de Cervantes o José Zorrilla: «Es cierto que con estos temas la calidad general es más elevada», indicó ayer durante la presentación Óscar Domínguez, coordinador del certamen, «pero con aquellas temáticas más sencillas hay más gente que se atreve a probar».

Las reglas de este concurso, ya de largo recorrido para la ciudad, se mantienen inamovibles: los relatos, escritos en castellano, deben limitarse a tres folios por una sola cara, a espacio y medio y letra de once puntos, y cada autor podrá presentar únicamente una sola historia.Exentos los ganadores de certámenes previos de volver a presentarse, cada concursante –de edad superior a los dieciséis años, en todo caso, y sin perjuicio de su nacionalidad–por duplicado dentro de un sobre sin identificación, al que acompaña en su interior una plica cerrada con sus señas de identidad –incluyendo un número de teléfono, un correo electrónico y una dirección postal– y una carta firmada en la que explicite la cesión de derechos de publicación de su cuento en caso de ser finalista o ganador.

Veto electrónico

La organización mantiene el veto a recibir los relatos por vía electrónica, ya que admiten que su jurado novel apenas puede con los más de trescientos escritos que, de media, reciben año tras año, y si abrieran esta vía temen que la cantidad, cuanto menos, se duplique. Sin embargo, quienes no residan en Valladolid tienen la opción de enviar sus textos por correo postal al Café Compás, ubicado en la Calle Pedro Barruecos, 4, y con el código postal 47002, o bien entregarlo en mano en la misma barra en una visita a la ciudad.

Los premios del Café Compás mantienen las cuantías de ediciones pasadas. El primer premio, que invalida la participación en certámenes posteriores, se encuentra dotado con 1.500 euros e incluye una escultura del ceramista Daniel Serna y una serigrafía del cartel del concurso, un muy original Jesucristo que, en lugar de copa de vino, se encuentra tras un vaso de cerveza, a cargo de Daniel Carrascal Platero. Esta serigrafía la recibirán también los finalistas y los dos accésit, que además cuentan con premios en metálico de 500 y 300 euros, respectivamente.

El Café Compás mantiene la posibilidad estrenada el pasado año de recibir textos escritos en braille, para lo cual cuentan con la colaboración de la ONCE, que se encargan de traducir dichos relatos para el jurado. La extensión máxima en este caso asciende a los ocho folios.