Pequeñas lecturas para disfrutar en Navidad

Charles Dickens. El Norte/
Charles Dickens. El Norte

El relato se erige como formato predilecto de la literatura para vertebrar tramas navideñas

SAMUEL REGUEIRAValladolid

Si hubiera que pensar en al menos una manifestación literaria de la época navideña, el grueso de las personas evocarían inevitablemente la 'Canción de Navidad' de Dickens; una fábula que no solo se ambienta en este período concreto del año y en esta ostentación sociocultural de unos valores morales, religiosos y festivos tan cercanamente occidentales, sino también porque su devenir argumental supone uno de los cuentos más fácilmente relatables a cualquier tipo de público. La redención vital del huraño y tacaño Scrooge tras la visita de tres fantasmas en Nochebuena no fue, con todo, el único acercamiento a este fenómeno del autor de 'Historia de dos ciudades' y 'Oliver Twist'; relatos como 'Las campanas' (ambientado en Año Nuevo), 'El grillo del hogar', 'La batalla de la vida' o 'El hechizado' contribuyeron a ligar, aún más si cabe, el nombre del escritor inglés a la Navidad.

Porque, sí, el grueso de estas historias está enfocado a los niños, como bien pueden decir los hermanos Grimm o Hans Christian Andersen. De los centenares de cuentos rescatados por estos recopiladores cabe destacar 'Los táleros de las estrellas', un relato que, si bien no está ambientado en época navideña, es una de las narraciones más recurrentes durante estas fiestas en Alemania. Una niña en extremo generosa y aterida por el frío es la protagonista tanto de esta fábula como de 'La pequeña vendedora de cerillas', de Andersen, sin duda una de las historias más trágicas vertebradas en torno a la Navidad.

Otro cuentista bien vinculado a la Navidad es E.T.A. Hoffmann, con 'El Cascanueces y el rey de los ratones', si bien su fama se ha visto superada por la ópera-ballet que compuso Chaikovski y cuya recurrencia musical en estas fechas rivaliza con la de los mismísimos villancicos. Mucho menos oída es la aportación de Dostoievski, 'Un árbol de navidad y una boda', en la que el autor de 'Crimen y castigo' y 'Los hermanos Karamazov' aplica su punzante visión crítica sobre la hipocresía social y el ascenso de clase, a propósito de una anécdota entre el invitado de honor a una fiesta, la hija del anfitrión y el hijo de la institutriz de la familia, en apenas unas pocas páginas que rezuman auténtica literatura con mayúsculas.

Grandes firmas del XIX vertebraron alguno de sus escritos en torno a la Navidad: de Chéjov ('Vanka', que rivaliza en lacrimosidad con la propuesta narrativa de Andersen) a Maupassant (un exorcismo en 'Cuento de Navidad'), pasando por Strindberg ('Pål y Per'), Robert Louis Stevenson ('Markheim'), Thomas Hardy ('El despiste de una orquesta parroquial', cuento integrado en la antología 'Pequeñas ironías de la vida'), Pirandello ('Navidad en el Rin') o Conan Doyle.

Negro sobre blanco

La narrativa criminal es, por encima de cualquier otro, el género que más ha vertebrado sus historias en torno a la Navidad. Y es que sus aceleradas tramas permiten que el lapso de tiempo acotado en el libro sea mucho más breve que el que podamos encontrar en 'Lejos del mundanal ruido' o 'Mujercitas', y los códigos narrativos de sus historias (frecuentemente orquestados en torno a la identidad de un asesino entre múltiples sospechosos) encajan a la perfección con la catarsis navideña que despierta viejas rencillas entre grupos de amigos y familiares, muchas veces reunidos en torno a una mesa plagada de alimentos fácilmente envenenables y más impelidos a volverse a ver las caras por condicionamiento social que por auténtica voluntad propia.

Por ello abundan las historias navideñas 'noir', la mismísima Agatha Christie hubo de repetirse en su vastísima producción literaria ('El pudding de Navidad' y 'Navidades trágicas'), pero también Mary Higgins Clark ('Noche de paz', 'El ladrón de Navidad'). Junto a ellas, Ken Follet ('En el blanco'), Dennis Lehane ('La entrega') o Jo Nesbø ('El redentor') encabezan la lista de una inabarcable colección de negro sobre blanco, en la que también emergen, en narrativa breve, Andrea Camilleri ('La nochebuena de Montalbano') o Patricia Highsmith ('Un reloj hace tictac en Navidad'). Significativamente, John Grisham se apartó de su habitual tónica de abogacía criminal para brindar, en 'Una Navidad diferente', una ligerísima comedia familiar en torno a los preparativos de estas fiestas.

Muchas plumas importantes del siglo XX, al margen de la literatura de género, también pusieron su talento al servicio de una historia navideña. El ejemplo más notable tal vez sea el de el amargo 'Los muertos', de Joyce; en el que una fiesta detona los recuerdos enterrados del pasado. Otro nombre de altura es el de Truman Capote con 'Una Navidad'. También cabe destacar, entre la literatura reciente, a Saki ('La fiesta de Navidad de Reginald'), Chesterton ('Las estrellas voladoras'), Ray Bradbury ('El regalo') y Paul Auster ('Cuento de Navidad de Auggie Wren') y, dentro de nuestras fronteras, a Emilia Pardo Bazán ('La estrella blanca'), Valle-Inclán ('Nochebuena'), Clarín ('El rey Baltasar') y Gloria Fuertes ('Las tres reinas magas').