Las mujeres toman el mando en la narrativa de ciencia ficción

Daína Chaviano y Dioni Arroyo, ayer, en la librería Maxtor. Henar Sastre/
Daína Chaviano y Dioni Arroyo, ayer, en la librería Maxtor. Henar Sastre

Maxtor acoge las presentaciones de 'Fábulas de una abuela extraterrestre' y 'Cuando se extinga la luz'

Podría decirse que el género de la ciencia ficción ha buscado, como tantos otros géneros y mercados editoriales, arrimar su sardina al ascua del feminismo y vertebrar dos de sus novedades literarias en torno a la mujer y la feminidad. A simple vista eso podría parecer, pero las dos novelas presentadas ayer en la librería Maxtor ('Fábulas de una abuela extraterrestre', de Daína Chaviano, y 'Cuando se extinga la luz', de Dioni Arroyo) cuentan con fuertes coartadas a su favor: la primera es una reedición de un texto cubano con más de treinta años que ahora ve la luz en nuestro país, mientras que la segunda se lleva gestando, si hacemos caso a su autor, «más de dos años», mucho antes de que la eclosión del movimiento feminista llamase la atención de géneros y formatos culturales a priori alejados de sus reivindicaciones.

Y, sin embargo, las dos novelas editadas por Huso apuestan por robustecer y dotar de relevancia a sus personajes femeninos. En el caso de 'Fábulas de una abuela extraterrestre', que juega en tres planos espectrales como diferentes mundos que equivalen, a su vez, a respectivos géneros literarios (la fantasía, la ciencia ficción y la novela realista), «se dota de una gran importancia al elemento femenino para hablar de temas bien cotidianos y de carácter social», en palabras de Chaviano.

En el mundo de la ciencia ficción, una tribu de seres alados huyen de un supuesto enemigo y se ven frente a la necesidad de abrir unas fronteras transdimensionales, intangibles pero selladas desde la antigüedad, en una metáfora del bloqueo entre Estados Unidos y Cuba que, treinta años después, su autora sostiene que sigue funcionando para representar la vigente xenofobia y deriva racista que caracteriza a nuestros conciudadanos,«intolerantes hacia lo extraño y que se aíslan del exterior construyendo muros que los incomunican».

El mundo fantástico, por su parte, recoge un mundo feudal gobernado por un sistema sacerdotal de presuntos poderes mágicos al que llega una mujer astronauta de una civilización posterior, y en el mundo realista una joven estudiante se embarca en la escritura de unos sueños que tal vez sean visiones de hechos auténticos:«Ahí empieza una interrelacion a distancia de estos mundos y estos seres que viven vidas distintas».

Un mundo al revés

Por su parte, Dioni Arroyo cambia las reglas del sistema en 'Cuando se extinga la luz', un juego de espejos en el que la sociedad replica desigualdades e injusticias que, en esta ocasión, cometen las mujeres de alto estatus contra los hombres operarios: «Cuento la vida de una antropóloga militar inocente e insegura que viaja a un pueblo ignoto a hacer un trabajo de campo etnográfico», explicó, en lo que llama un homenaje a Lovecraft y su Cthulhu, pero también a 'El planeta de los simios' –la novela de Pierre Boulle– con una invitación a los hombres a empatizar con las mujeres: «Es una ucronía con inspiración futurista donde pequeños cambios desembocan en grandes transformaciones», indica.

 

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