Una mirada feminista en torno a la partición de la India

La traductora Beatriz Rubio y la cantautora Laura Enríquez./Rodrigo Jiménez
La traductora Beatriz Rubio y la cantautora Laura Enríquez. / Rodrigo Jiménez

La editorial Distinta Tinta presenta en la Casa de la India 'El esqueleto', la obra maestra de la escritora Amrita Pritam

SAMUEL REGUEIRAValladolid

A raíz de la partición de la India en 1947, en pleno despojamiento de la férrea mano del Imperio Británico y la aparición de los nuevos estados de India y Pakistán, los enfrentamientos culturales, religiosos, territoriales y sociopolíticos de sijs, musulmanes e hindúes marcaron la que hoy se considera la obra maestra de la escritora Amrita Pritam, 'Pinjar (El esqueleto)', que la editorial Distinta Tinta ha publicado en español a partir de una traducción inglesa y cuya primera responsable, Beatriz Rubio, presentó ayer en la Casa de la India acompañada por la cantautora Laura Enríquez, que brindó su voz y sus palabras en la recreación de fragmentos de esta alegoría con múltiples lecturas.

Es Puro, atendiendo a su nombre hindú, o Hamida, si se escoge su rebautizado apelativo a raíz de su secuestro y forzado matrimonio con un hombre musulmán, Rashid; la protagonista de la historia de 'El esqueleto'. Es ella una mujer dividida en dos identidades y sin sentirse parte de ninguna, un ser sin piel ni nombre ni alma propia, más que un conjunto de huesos que porta en su vientre una vida que verá la luz en un mundo marcado por la división y el conflicto, al que también dedicase conmovedores versos dentro de su faceta poética.

El sentido del honor de la familia, entonces tan pujante en plenos años treinta y especialmente enraizado en algunas culturas del continente asiático, emerge como la cruz de una moneda de cambio donde la cara sigue siendo la de ella, la mujer. Pritam enarbola, de esta manera, una mirada feminista que denuncia la injusta situación en la que llegan a encontrarse los personajes más vulnerables, que por su condición de símbolo, e incluso de mero objeto, no son sino una herramienta para minar el nombre de una familia a la que se quiere deshonrar.

Distinta Tinta incluye, junto a 'Pinjar', una historia añadida fruto también de la ingeniosa pluma de Pritam; 'Ese hombre', un alarde literario de innegable visión existencialista y semirreligiosa, que funciona como contrapunto de aquella fábula narrativa, fuertemente arraigada en el mundo real, y que revela, eventualmente, la versatilidad autoral de una de las escritoras más veneradas en la cultura de la India, tanto por la belleza de sus escritos como por el vigor enérgico de su mensaje literario, que emergiera ya a sus dieciséis años y que alcanzó su cima en 'Pinjar (El esqueleto)'. La escritora fue la primera mujer panyabí en obtener el premio Jnanpith en 1982, el galardón literario más importante del país.

 

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