Treinta y seis escritores recuerdan en relatos sus vivencias a bordo de un Renault

Portada del libro 'Valladolid sobre ruedas'./
Portada del libro 'Valladolid sobre ruedas'.

El libro 'Valladolid sobre ruedas' rinde homenaje a la historia de Fasa y su fundador Jiménez-Alfaro y los modelos que han seguido al primer 4/4 desde 1953

JESÚS BOMBÍNValladolid

La ausencia de averías, la durabilidad o el boca a boca hacen que una firma automovilística goce de prestigio entre los conductores, aunque puede que no tanto como las historias que sobre los vehículos que fabrica puedan contar un grupo de escritores despertando nostalgias en torno a la marca. En 'Valladolid sobre ruedas' se ha reunido una antología de relatos inspirados en los modelos fabricados por Renault desde 1953 hasta la actualidad, firmados por Joaquín Díaz, Adolfo García Ortega, Elena Santiago, Ángela Hernández, Vicente Álvarez, Boris Rozas, Gustavo Martín Garzo, Yolanda Izard, Carlos Aganzo, Ángel Vallecillo, César Pérez Gellida, Rubén Abella o Ramón García Domínguez, entre otros escritores vinculados a la ciudad.

El libro, editado por la Asociación Cultural Rombo en colaboración con el Ayuntamiento de Valladolid, está concebido como un homenaje a Manuel Jiménez-Alfaro, impulsor de Fabricación de Automóviles Sociedad Anónima (FASA), y sirve también para recordar el 65 aniversario del Renault 4/4 en España, «el primer utilitario fabricado en nuestro país, salido de la factoría de Valladolid en 1953, y el único declarado Bien de Interés Cultural», defiende Carmen Rodríguez Jiménez-Alfaro, sobrina nieta del fundador de la factoría, que consiguió en París el permiso de la firma del rombo para montar en un taller el modelo que relanzaría la ciudad afianzando su futuro económico con el montaje y la fabricación de automóviles.

La antología narrativa, presentada en la última Feria del Libro, ha sido coordinada por el escritor José Ignacio García y cuenta además con la participación de los ilustradores Miguel Ángel Soria, Rafael Vega 'Sansón', Monique de Roux, Susana Saura, Sergio Arranz Bartolomé, José María Nieto, José Ramos Charro y Fernando Noriega.

«El Gobierno puso muchas trabas a Fasa porque apostó por Seat en Barcelona»

Lleva más de veinte años librando una batalla contra el olvido. Y en ella Carmen Rodríguez Jiménez-Alfaro ha convertido en uno de sus cometidos vitales recuperar la historia de la puesta en marcha de la factoría de Fasa en Valladolid y el empeño personal que en ello puso su tío abuelo, Manuel Jiménez-Alfaro. «La escritura de constitución de Fasa se firmó el 29 de diciembre de 1951, era domingo», recuerda la sobrina nieta del fundador. «Me encanta pelear por nuestra memoria como ciudad, no solo por la parte que me toca como familia. La labor de mi tío abuelo es muy poco conocida a pesar de que fue fundamental, porque sin él la factoría no se habría puesto en marcha en Valladolid y ni la ciudad ni Castilla y León serían lo que hoy son».

Haciendo acopio de cartas, planos, testimonios, prensa y documentación de la época ha reconstruido la compleja ruta burocrática a la que se enfrentó el ingeniero militar Manuel Jiménez-Alfaro para poner en marcha su sueño. «Mi tío estaba orgulloso porque consiguió que en FASA hubiera solo un 1% de capital francés, aunque una de sus ilusiones era llegar a fabricar un coche totalmente español. En Francia veían que en Valladolid se trabajaba muy bien y se hacían modificaciones que mejoraban el modelo que venía de Francia; eso les hizo pensar que aquí había futuro y por eso Renault fue metiéndose cada vez más».

Rememorando la gestación y los primeros pasos de aquella industria automovilística llamada a transformar la ciudad, Carmen Rodríguez remarca que Fasa fue la primera empresa privada de fabricación de automóviles en España. «Fueron 23 años de durísima lucha de mi tío, porque nadie creía en su idea, ni siquiera los bancos en aquella España de la posguerra en la que el Instituto Nacional de Industria de la época puso muchas trabas al proyecto porque el Gobierno acababa de apostar por la creación de Seat como empresa pública en Barcelona y veían a Fasa como una competencia».

El primer paso para el reconocimiento público de Manuel Jiménez-Alfaro en Valladolid fue poner su nombre a una calle en el barrio de Parquesol, después vendría una exposición y en 2017 la familia entregó al Archivo Municipal toda la documentación relacionada con la creación de Fasa. «La empresa –sostiene Carmen– ha formado parte de la vida de tanta gente, que ha merecido la pena rescatar sus inicios».

Por las páginas, cargadas de nostalgia y humor, desfilan vivencias y remembranzas a bordo de modelos como el Dauphine, el Renault 4, el 5, el 8, el 12, el 21 o el Clío, entre una sarta de nombres que han dado paso a los más modernos Captur o Kadjar. El libro incluye también una carta que Miguel Delibes escribió a Carmen Rodríguez Jiménez-Alfaro evocando sus recuerdos en torno al Renault 4/4, un proyecto que sitúa como la piedra angular del despegue económico de Valladolid. En 1953 el escritor había entrevistado a Jiménez-Alfaro como punta de lanza de aquella empresa automovilística y Carmen contactó con él en 2007 para conocer los detalles de aquel encuentro. «En aquella época Miguel Delibes estaba bastante delicado de salud y lo que hizo fue escribirme esa carta que me llenó de emoción, así que qué mejor que compartirla en este libro», afirma.

En la misiva, el narrador vallisoletano recuerda que fue «uno de los jóvenes entusiastas que aplaudí la salida del 4/4 por las calles (...). Era un coche modesto pero que podía con todo. Afrontaba las cuestas sin arredrarse y la primera le sobraba». Miguel Delibes concluye la carta con esta reflexión: «Creo que Valladolid y Renault no deben separarse nunca. ¿Cuántos vallisoletanos han colaborado en poner en carretera cientos de millares de coches?. Y ¿cuántos siguen haciéndolo? Valladolid y Renault son sin duda uña y carne. Si don Manuel levantara la cabeza...».