«El estado de derecho ha dado la vuelta al partido contra el narcotráfico»

uis Esteban posa con su libro en una calle de Salamanca. /Manuel Ángel Laya
uis Esteban posa con su libro en una calle de Salamanca. / Manuel Ángel Laya

Luis Esteban, comisario jefe de Salamanca, novela en 'Moroloco' una trama ambientada en un Campo de Gibraltar epicentro de la droga la inmigración ilegal y la corrupción, donde ha vivido durante 18 meses

Jesús Bombín
JESÚS BOMBÍNValladolid

Conocedor directo del inframundo del tráfico de drogas, Luis Esteban (Zaragoza, 1972) es el policía con más resonancia mediática. Y no solo porque en 2015 ganase 354.000 euros con el rosco del programa televisivo 'Pasapalabra'. En la vida laboral de este licenciado en Derecho, comisario de la Policía Nacional en Algeciras durante año y medio y desde hace varios meses al frente de la de Salamanca, figuran 170 felicitaciones públicas por incautaciones de alijos de droga y otras operaciones contra el narco. Enganchado a la lectura, fuera de su jornada laboral araña tiempo a las horas para sentarse a escribir, ahora su cuarta novela, 'Moroloco', una trama de ritmo trepidante que confronta al mayor traficante de hachís de Europa ante un comisario concienzudo que opera en un Campo de Gibraltar hundido en los estragos de una sociedad zarandeada por el paro, el dinero fácil del hachís y la coca, la inmigración ilegal, el yihadismo y la corrupción política y policial.

–¿Cuál fue el detonante para escribir 'Moroloco'?

–Al poco tiempo de estar destinado en Algeciras compruebo de cerca una realidad del narcotárfico que no tiene equivalente en ninguna otra parte de España y diría que de ningún país de Europa. Vi que había una batalla desigual entre mis compañeros policías que, de manera heroica, se enfrentan a estos enemigos poderosos que son los traficantes y decido escribir la novela.

–Describe una sociedad colonizada por arriba y por abajo por el poder corruptor del dinero del narco.

–Hay que reconocer que el estado de derecho le ha dado la vuelta al partido y ahora la situación está bajo control, aunque se debe ser cuidadoso porque esa zona es muy propicia al tráfico de drogas por su cercanía a Marruecos y el nivel de paro supera el 30%. Hay que resaltar que ha habido un cambio gradual de dos años a esta parte: la administración central y la Dirección General de la Policía Nacional tomaron medidas como el incremento de recursos humanos y materiales, se han mejorado los protocolos de actuación y la coordinación entre operativos policiales, y se han acometido varias reformas legislativas, como la declaración de las narcolanchas como bienes de ilícito comercio. Y a todo ello hay que sumar también la pasión y la entrega con que los funcionarios policiales luchan contra el crimen organizado.

–Del relato trasciende que los corruptos son pocos, pero situados en lugares estratégicos.

–Hay que distinguir la realidad de la ficción. Como licencia literaria en la novela se tiende a ampliar el problema un poco más para captar de forma más seductora al lector. En la realidad hay un pequeñisimo porcentaje de funcionarios, abogados, policías o guardias civiles corruptos que creo que no alcanzan ni el 1%, pero si están ubicados en sectores estratégicos puede resultar letal para las investigaciones policiales y beneficioso para los intereses espurios del narco.

–En un pasaje de la narración el jefe de los traficantes reflexiona sobre la blandura de la legislación.

–Contra lo que pueda pensarse, España es uno de los países más severos de Europa desde el punto de vista punitivo. Tenemos una tasa de criminalidad menor que la media europea y otra de presos por habitante mayor que la media europea.

–¿Es Salamanca un destino más confortable que Algeciras?

–Cuando la superioridad me propuso el traslado, acepté encantado porque me parece la ciudad más bonita de España. El tipo de exigencias profesionales aquí son distintas de las de Algeciras, pero en todas partes hay requerimientos de seguridad. En el caso de Salamanca, cuyos ejes económicos son el turismo y las universidades, hay tipologías delictivas como los hurtos que en otras ciudades serían irrelevantes y aquí son importantes. Es una ciudad que vive en cierta medida de la imagen y eso repercute en que los padres y madres manden o no aquí a sus hijos a estudiar. Somos muy cuidadosos con determinadas modalidades delictivas que en otros lugares pasarían más desapercibidas.