Los editores de Castilla y León piden un Observatorio del Libro y más «persecución» contra la piratería

Ricardo de Luis, en el centro, presidente del Gremio de Editores de Castilla y León. /Henar Sastre
Ricardo de Luis, en el centro, presidente del Gremio de Editores de Castilla y León. / Henar Sastre

Dieciséis empresas forman parte de los sellos agremiados

Jesús Bombín
JESÚS BOMBÍNValladolid

El Gremio de Editores de Castilla y León que integra a 16 empresas se muestra moderadamente optimista ante el aumento de las ventas en un 1,3% registrado en 2017, si bien mantiene su preocupación por las cifras relacionadas con la piratería, al registrarse en España el año pasado 4.348 millones de accesos ilegales a contenidos por valor de 23.918 millones de euros, lo que produjoun perjuicio al sector de 1.923 millones. «Las arcas públicas dejaron depercibir 671 millones de euros y se podrían haber creado 131.262 puestos de trabajo directos e indirectos, según se recoge en el Observatorio de la piratería y hábitos de consumo digital», alertó Ricardo de Luis, presidente de los editores agremiados de la región.

No obstante, los editores aprecian posivamente el efecto de iniciativas legales que en los últimos años han frenado «la impunidad» con que se venía operando en el pirateo de contenidos digitales. «Se nota que se ha comenzado a perseguir este tipo de prácticas, a los que ponen enlaces, pues antes la ley era más laxa, pero es necesario más refuerzo legal en la persecución de la piratería», señaló César Sanz, de la editorial Difácil.

Pese a las dificultades por las que atraviesa el sector desde hace tiempo, en el último año las cifras apuntan a una leve recuperación, lo que abre «un horizonte de esperanza aunque la situación de descenso de ventas va a durar todavía algunos años», avanzó Ricardo de Luis.

Entre las peticiones que los editores hacen a los políticos subrayan la necesidad de crear un Observatorio del Libro en Castilla y León, una herramienta que, en su opinión, seviría para conocer con rigor el sector y hacer un diagnóstico fiable de fortalezas y carencias. «Los estudios son costosos y nosotros no tenemos medios para conocer la realidad, quién lee, qué se lee y cómo se pueden afrontar los problemas del sector», indicó Maximiano San José, de la editorial y librería Maxtor.