«Es cruel idealizar a la madre»

José Luís Peixoto. /Jorge Peteiro
José Luís Peixoto. / Jorge Peteiro

José Luís Peixoto conversa con Gustavo Martín Garzo este sábado en la Feria de Valladolid

Victoria M. Niño
VICTORIA M. NIÑOValladolid

Su literatura ha colocado a Galveias en el mapa. El municipio alentejano de interior es uno de tantos que envia a sus jóvenes a estudiar o trabajar fuera. Cuando José Luís Peixoto (1974) ingresó en la Universidad de Lisboa, empezó a extrañarlo y en esa nostalgia inició su escritura. Primero fue la muerte de su padre ('Te me moriste'). Luego ganó el Premio Saramago con 'Nadie nos mira' y, desde entonces, se han ido sucediendo sus novelas en torno al mundo rural hasta 'En tu vientre', el libro que le trae a Valladolid.

–¿De dónde nace 'En tu vientre', qué le hizo fijarse en la historia de Fátima?

–Aquí en Portugal ha sorprendido mucho el tema porque es muy sensible. Lo he abordado desde el punto de vista histórico, pero a la vez tiene conexiones con temas y y características de mis otros libros: la ruralidad lusa, la maternidad, que es un tema central en esta y está muy presente en mis libros porque a menudo trato la gestión de la familia. La cuestión de la Virgen de Fátima me pareció interesante para abordar otros aspectos de la identidad portuguesa y añadir una visión distinta a lo que había. Esa era mi intención.

–¿Cómo vadeó la susceptibilidad religiosa?

–En Portugal hay un aproximación bipolar a ese tema. Se habla mucho desde dos narrativas cerradas: la de la fe católica y la del escepticismo, eso está establecido así. Personalmente me interesaban otros aspectos. Nací en 1974, el mismo año de la Revolución de los claveles. Y creo que tiene algo que ver con eso. Al contrario de la generación anterior, nosotros hemos tenido cierta libertad con respecto a los tabúes sociales portugueses. Me parece que la literatura es enemiga de los tabúes, que existe para nombrar los cosas y los tabúes al revés, para ocultarlas.Siempre creí en la expresión, hablando se puede llegar a alguna conclusión.

–Elige tres voces, la divinidad, el narrador de la historia y las aclaraciones de su madre, ¿por qué?

–La narración está relacionada con el mundo que está siendo narrado. Hay un nivel interpretativo relacionado con la fe, pero también hay otro punto de vista que me pareció interesante, que es la idealización de la madre. Hay una tentación de idealizarlas, quitándoles la humanidad.Me parece que es una injusticia para las madres y creo que es una prueba de madurez mirarlas como mujeres. Eso es algo que puede hacerse cuando tienes cierto camino andado. La primera vez que el niño mira a la madre la ve como una entidad trascendente, perfecta. Luego te das cuenta de que las madres son personas, imperfectas, y que exigirles la perfección es injusto, cruel.

–El libro se estructura en meses, una cuenta atrás hacia el milagro. ¿Idea la forma en que expondrá su fondo?

–La forma y el tema son importantes porque el tema será afectado por la forma y la forma debe adecuarse al tema. Por cierta pereza analítica se separan, pero en realidad son inseparables. En cada libro intento buscar una forma más adecuada para él.

–'En tu vientre' contiene varias reflexiones sobre las palabras: «son imperfectas cuando intentan decir aquello que es más grande que ellas», «...como los nombres atraviesan aquello que nombran». ¿El lenguaje es el reto?

–El trabajo del lenguaje es muy importante. La ambición de decir lo que no se ha dicho antes es grande, importante. Regala sentido al acto de la escritura y la publicación. Intento añadir algo, contribuir a la tarea transgeneracional que es la literatura desde los inicios de los tiempos para buscar comprensión. Por eso trabajo el lenguaje y nuevas formas de decir.

–Otra constante suya son los niños, ¿cómo logra esa expresión infantil que no ingenua?

–No es fácil porque hace años que fui niño. Siempre hay que hacer un esfuerzo de alteridad con los personajes, de intentar ser el otro. Nunca es exactamente mi experiencia pero mi experiencia siempre está presente en lo que escribo. Por eso en este caso para construir a Lucía he tirado de mi condición de tío de cuatro sobrinas y de lo que tengo a mi alrededor.

–¿Qué les debe a sus mayores, Saramago y Lobo Antunes?

–Esa generación está muy conectada con la anterior y luego hay una cierta ruptura histórica con la nuestra. Nací en 1974 y he tenido la suerte de vivir un momento distinto al de ellos: ni la guerra de Angola que vivió Lobo Antunes ni la dictadura que vivió Saramago. Debemos aprovechar las lecciones de esa generación. Lobo Antunes influyó mucho en mis primeros libros, en el manejo de narradores y en aspectos del lenguaje. Con Saramago tuve la suerte de ganar pronto el premio que lleva su nombre y hasta muerte tuve relación con él. Cambió mi vida, fue un ejemplo para mí.

–¿Qué queda del heavy que escribía para los Moonspell?

–Sigo escuchando heavy metal, a veces pienso que este género es para mi una vocación. Oigo otras cosas, no soy el adolescente obsesionado, pero siempre me seduce por su intensidad, me inspira.

Sábado, día 2,, teatro Zorrilla, 20:00 h. junto a Gustavo Martín Garzo.

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