La artista leonesa Rut Villamagna debuta en la ilustración con el cuento bilingüe 'Peditos, pedetes y pedotes'

La pintora escénica Rut Villamagna en la localidad leonesa de Villamañán, donde nació./Carlos S. Campillo
La pintora escénica Rut Villamagna en la localidad leonesa de Villamañán, donde nació. / Carlos S. Campillo

Este domingo, al mediodía, presenta el volumen en la Librería Casla de León junto a la autora del relato, Cristina María Menéndez Maldonado

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Tras dejar su sello en películas como 'El laberinto del fauno', 'Lo imposible', 'Guardianes de la galaxia' o 'Isla de perros', la artista leonesa Rut Villamagna (Villamañán, 1978), que lleva quince años trabajando en los departamentos de pintura escénica, acabados y pintura de ficticios y atrezo de algunas de las más grandes superproducciones de Hollywood, se ha lanzado a una nueva «aventura». De la mano de Eirene Editorial ahora debuta como ilustradora con 'Peditos, pedetes y pedotes', un cuento escrito por Cristina María Menéndez Maldonado que acaba de ver la luz en versión bilingüe con traducción a cargo de Jimmy Mc Allister y una docena de ilustraciones de la creadora leonesa.

Mañana viernes la autora y la ilustradora presentarán el libro en la Librería Casla de León, acompañadas por el bailarín brasileño Gerson A. de Sousa Oliveira, en una fiesta que promete ser «una explosión de diversión, alegría y danza», según apuntan desde la editorial.

Sobre la aproximación de Villamagna al proyecto, ella misma señala en declaraciones a Ical que llevaba tiempo queriendo darle «un empujón» al uso de la paleta gráfica para diseñar con Photoshop y le pareció una oportunidad inmejorable. «La autora me contactó sin conocerme de nada a través de LinkedIn y me propuso el proyecto sin exigencias de tiempos ni de estilos y dándome total libertad para hacer lo que me diera la gana, siempre acorde con el texto que ya existía. Era todo un reto y esa mezcla de emoción y miedo que se tiene ante nuevos desafíos hacía mucho que no la sentía, así que no podía decir que no y me lancé», destaca.

Para involucrarse al cien por cien con el proyecto, decidió esperar a concluir el trabajo que tenía entre manos, para la película 'Animales fantásticos: Los crímenes de Grindelwald', y le hizo un hueco en su asfixiante agenda entre el último film del universo de Harry Potter y el episodio IX de 'Star Wars', en el que ahora está centrada. «Siempre es un placer volver a pintar sables láser... Creo que la fecha de estreno es de aquí en un año y ya me muero de ganas de verlo en la gran pantalla», confiesa sobre la nueva entrega de 'La guerra de las galaxias'.

Admiradora confesa de ilustradores británicos como Jane Massey, Becky Cameron, Oliver Jeffers o Fiona Lumbers, Villamagna reconoce que se ha inspirado en sus creaciones para dar vida a Pablo, el niño protagonista, y los seres que le rodean. «Al tiempo que te inspiran es fácil caer en el desánimo con ideas como 'yo nunca voy a hacer nada que le llegue a la suela de los zapatos', pero hay que aparcar el ego o al final no haces nada», defiende.

'Acuarelas' digitales

Cuestionada sobre el proceso creativo que ha seguido, explica que ha intentado hacer algo «muy poco pretencioso, con líneas toscas con un 'look' muy de boceto y acabado poco refinado», al mismo tiempo que buscaba que sus dibujos «parezcan acuarelas». «Al principio pinté varias texturas en papel y las pasé al ordenador, me bajé pinceles de Photoshop imitación acuarela y he ido mezclando ambas técnicas. Es muchísimo más fácil dibujar con el ordenador porque siempre puedes volver atrás, cambiar colores, texturas, agrandar o empequeñecer a tu gusto», detalla.

Con sus ilustraciones, según explica, ha intentado cumplir dos objetivos: «Por un lado, que los personajes fueran lo más entrañable posibles; por el otro que, sin salirme del texto, promovieran la igualdad entre sexos y razas». «Tendemos a ver ilustraciones para niños repletas de estereotipos. He querido alejarme de ellos por ejemplo mostrando a un papá fregando platos en la cocina, a una abuela feminista, a un jardinero presumido, a una maestra de raza china o a unos amiguitos de piel oscura. El mundo de nuestros hijos será todavía más multicultural que el nuestro y han de verlo como algo natural, del mismo modo que está gestándose un cambio a nivel mundial con respecto al papel de la mujer en nuestras sociedades. Toda ayuda es poca y los libros que leen nuestros pequeños han de plasmar ese cambio», argumenta.

Además, recalca que aunque «el proceso de creación es complejo», confía en volver a abordar el terreno de la ilustración en el futuro, ya que este proyecto le ha permitido «pasarlo muy bien y aprender muchas cosas». «Ya veremos, quiero ver cómo funciona el libro a nivel ventas y qué posibilidades tiene en el mercado anglosajón», remacha.