Martín Garzo: «La literatura es la conquista de la lentitud»

Jesús Capa y Gustavo Martín Garzo. /
Jesús Capa y Gustavo Martín Garzo.

El autor vallisoletano habló sobre sobre 'No hay amor en la muerte' en la Feria del Libro en conversación con el pintor Jesús Capa

SAMUEL REGUEIRAVALLADOLID

El mito de Yahvé pidiéndole a Abraham en el Génesis que mate a su único hijo, Isaac, ha promovido numerosos estudios, líneas, reinvenciones e incluso lienzos pictóricos. Abraham ama a Yahvé, y pretende obedecerle aunque no entiende su mandato. Y lo mismo Isaac con respecto a su padre, Abraham. Con esta dicotomía juega Gustavo Martín Garzo en su última novela, No hay amor en la muerte, una reescritura de esta historia inmortal contada, por vez primera, desde la perspectiva del hijo.

«Isaac teme, más que su propia muerte, que su padre le deje de amar», expuso Martín Garzo, para quien «toda relación entre un padre y su hijo varón, y más en nuestra sociedad patriarcal, replica, de alguna manera, la historia de Abraham e Isaac». Para el autor de Historias de Marta y Fernando, el padre pretende que su hijo «le suceda, le herede, ocupe su lugar, sea el depositario de sus sueños. ¿Pero dónde quedan los sueños del hijo?».

Es así esta una novela, además, sobre el conflicto entre el dolor y el amor, como bien refleja El sacrificio de Isaac, de Rembrandt, donde una mano de Abraham cubre el rostro del hijo, en gesto de piedad, mientras la otra sostenía la daga. Esta dicotomía entre el deber y el corazón se traslada a la frase de Canetti «No quiero elegir entre justicia o el amor, porque el uno sin el otro son terribles» y, por extensión, a la de Rossellini, «El corazón de una sociedad es la ley, el de una comunidad, el amor».

En el acto de presentación en la Feria del Libro de Valladolid también participó el pintor Jesús Capa, quien trazó «similitudes entre el proceso creativo de la pintura y la literatura», aunque también notables diferencias: «Él puede hacer con un boli y un taco de hojas algo para lo que yo necesito muchísimos más enseres». Ambos artistas también reivindicaron, como en su día hiciera Nuccio Ordine, la «utilidad de lo inútil». «Pertenecemos al mundo de lo que no sirve para nada, como enamorarse o contemplar un paisaje», opinó Garzo. «Es la diferencia entre vivir del arte o vivir por el arte», apostilló Capa.

Entre sus reflexiones también encontró su hueco la necesidad del silencio en la creación, de la pausa necesaria y de la tranquilidad tanto para generar como para consumir arte: «La literatura es la conquista de la lentitud», sentenció el escritor; «hay que aprender a demorarse en la obra para que el lector no la fagocite, para que en medio del ruido extraordinario de la sociedad haya, mediante cualquier manifestación artística, un espacio para el silencio».