Landridge resume historia y leyendas del siluro en ‘El gigante del Ebro’

John Landrige, con su libro, ayer en la librería Eurobook./
John Landrige, con su libro, ayer en la librería Eurobook.

El autor británico traduce al español su trabajo sobre las fascinación que provoca el colosal pez

SAMUEL REGUEIRAVALLADOLID

Fue en 2009 cuando John Langridge (Canterbury, 1954) escribió su primer libro sobre la pesca del siluro (The Catfish, The Medlar Press) uno de los peces de agua dulce más grandes que se conocen, en idioma inglés y orientado desde un enfoque internacional. El escritor presentó ayer en la librería Eurobook una versión en castellano del mismo trabajo, El gigante del Ebro (Difácil), que supone el primer texto en nuestro idioma en rescatar la información más relevante del siluro para el pescador de aguas españolas, y que entremezcla la historia, anatomía y métodos de captura del codiciado pez con anécdotas y leyendas basadas en su inmensa figura.

«Solamente en 2015 en torno a 30.000 pescadores viajaron de todo el mundo a la zona del Mar de Aragón, reclamados por el siluro», reveló Langridge sobre el interés que despierta el titánico animal. El pez es nativo de la zona de Dublin, y las historias tradicionales vertebradas en torno a él han viajado por todo el territorio europeo: «Ha servido para unificar al continente más que el euro», bromeó durante la presentación César Sanz, editor de Difácil.

La influencia del siluro en los ámbitos sociales y económicos de las diferentes culturas ha sido también notable, y así lo recoge este libro, con reproducciones de material gráfico de todas las épocas históricas, desde un documento del naturalista suizo Conrad von Gesner datado de 1558 y que recrea con precisión un dibujo del mastodóntico pez, hasta escritos de autores como Alberto Magno o el mismísimo Aristóteles, que llevaron a cabo distintos estudios sobre el animal: «La fascinación que despierta se debe sobre todo al tamaño, es como un bicho de Marte», sostuvo el autor. Cerca del final de su libro recoge diferentes datos sobre las capturas de siluro por todo el mundo; en El Ebro se encuentra la pieza que en 2009 se cobró el francés Christophe Dubreuil, de 112,2 kilos; algo más de la tercera parte del récord mundial, pescado en el Dnieper de Polonia por marineros rusos y que alcanzaba los 306 kilos.

Langridge también trató de alertar sobre la amenaza que supone para el ecosistema traspasar un siluro del Ebro a otras aguas como las del Duero, en cuyo cauce se han encontrado recientemente ejemplares: «Es un asunto peligrosísimo, es un depredador salvaje», aseguró, detallando cómo en ocasiones se ha encontrado, en el interior de su estómago, pelos de jabalí o patas de cisne.

Peligro en el Duero

El escritor apuntó a que ciertos pescadores cogen pequeñas piezas que, metidas en una bolsa con agua y algas, pueden aguantar horas una vez pescadas, y devueltas a un río diferente, como el Duero, crecen hasta los 100 kilos en algo más de una década: «Es aceptable tenerlo en un entorno controlado por el hombre, como el Ebro, pero un ecosistema natural como el del Duero puede verse desestabilizado por sus estragos», manifestó, dando a entender que muchos aficionados no son conscientes de su voracidad: «En Zaragoza la gente se agolpa para ver cómo devora a las palomas que se atreven a bajar al agua a lavarse», aseveró.

John Langridge firma con este volumen, plagado además de fotografías del prestigioso aventurero Olivier Portrat, su último libro en español, tras obras como Días de gloria, Lizarralde y Diario de un pescador; y una incursión más en torno al siluro tras sus textos sobre otra gran especie acuática, la carpa. También imparte clases de inglés en Valladolid desde hace más de veinte años, pero ayer fue el día de John Langridge el escritor, que agradeció entre amigos el poder haber sacado a la luz un nuevo trabajo: «El nacimiento de un libro en papel durante la era digital siempre es algo que hay que celebrar», concluyó.

 

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