El regreso a la novela de Francisco Sosa Wagner

Francisco Sosa Wagner. E. C. /
Francisco Sosa Wagner. E. C.

Con esta sátira sobre los vicios de la Universidad española, el exparlamentario y catedrático de Derecho Administrativo retoma su estilo literario más crítico frente a la realidad nacional

IÑAKI EZQUERRA

Francisco Sosa Wagner ha regresado a la novela. Su renuncia al escaño del Parlamento europeo tras su ruptura con UPyD y su jubilación de la actividad docente desde su cátedra de Derecho Administrativo en la Universidad de León, le han permitido volcarse en una actividad literaria que en realidad no ha abandonado nunca (ahí están los artículos costumbristas de sus 'Soserías' y sus 'Guindas en aguardiente'), pero que se ha intensificado con la publicación el pasado año de sus 'Memorias dialogadas' y por su vuelta al género novelesco, en el que obtuvo, a inicios de la década de los noventa, reconocimientos como el premio Miguel Delibes 1992 por su obra 'Es indiferente llamarse Ernesto' (recuperada también en 2018 por Editorial Funambulista), o como el Café Bretón 1993 por 'Escenas históricas pero verdaderas'.

Su última entrega narrativa es 'Novela ácida universitaria', un desopilante texto de 286 páginas en las que nos brinda un despiadado retrato de la Universidad española, de la que posee un innegable conocimiento empírico. Conocimiento que se traduce en el detalle con el que se desvelan los mecanismos menos limpios de la selección de profesores y la elección de rectores; de la concesión de doctorados 'honoris causa' o de algunos másteres convertidos en un lucrativo negocio; de la contratación del personal administrativo o de la fea naturaleza de los llamados 'proyectos de investigación' que –según la voz narrativa de una omnisciente tercera persona que no abandona al lector en ningún momento– acabaron por convertirse en la fuente más importante de financiación tanto de la institución universitaria como de sus docentes y cuyo sistema es comparado con el de «los ejércitos del Antiguo Régimen que, establecidos en un territorio, alimentaban a sus soldados y oficiales con lo que sacaban –o saqueaban– a los campesinos y ganaderos del entorno». Entre la galería de entrañables personajes que circulan por las páginas de este libro, hay un tal Pedro José, que comparece precisamente como un mago de esos proyectos que le sirven para hacerse con una impresora, un equipo musical, un portátil para cada uno de sus cinco hijos y hasta con unas vacaciones con la familia en Portugal usando como excusa una conferencia o un seminario.

El protagonista del libro es Adalberto Campano, un cuitado en todos los aspectos vitales, incluido el sexual, que en el momento en que recoge su título en Derecho Constitucional, sufre un trastorno digestivo que lo conduce precipitadamente a los lavabos y que da un giro inesperado a su existencia. Y es que en los retretes a los que acude para aliviarse es donde se topa con don Anselmo, un catedrático de la misma materia en la que él se había licenciado, que le cita para el día siguiente mientras se sube la bragueta. A partir de ahí nuestro joven y gris héroe ve disueltas todas las brumas que le atenazaban sobre un incierto porvenir y emprende el camino de la grisácea gloria académica.

Aunque en clave de humor, 'Novela ácida universitaria' es un libro que presenta un panorama desolador de la fauna que medra en ese medio. Sosa Wagner no deja títere con cabeza en este fresco descarnadamente realista de la España presente, la de los másteres regalados y las plagiadas tesis doctorales que han protagonizado la actualidad nacional y que se insinúan no como algo anecdótico sino como síntomas de la quiebra moral de un sistema. No hay un solo sujeto en estas páginas que actúe movido por otra motivación que no sea el más cutre y mezquino interés personal. Y esa certeza, el modo en el que se nos va revelando el sentido de todas las maniobras que planean, ejecutan o amagan sus personajes, va calando, como una lluvia ininterrumpida, en el ánimo del lector hasta transmitirle una atmósfera ambiental de mediocridad y vileza que es cosa muy seria. Hasta la militancia política, que Adalberto abrazó en su día con desgana yque retomará por conveniencia, es una impostura, algo postizo y gratuito en unos seres que no creen en nada.

'Novela ácida universitaria' es un texto extraordinario y original, personalísimo, que recuerda en su desenfado al último Torrente Ballester, el de 'Filomeno, a mi pesar'. Lo primero que llama la atención en su lectura es el estilo culto y ligero a la vez, la riqueza de vocabulario y el pulso de su sintaxis, propia de quien no se ha nutrido del castellano aguado de las traducciones sino de la novela picaresca española, de Cervantes y de Gracián, de los Poncela, los Miura, los Camba… Es decir, de los grandes del humor y del idioma.