El nuevo pilar de la producción en Valladolid
Héctor Varela compagina su labor de financiación y logística de nuevos productos audiovisuales con la percusión en Dulzaro
En la Gala Unesco de la 70 Seminci, el cortometrajista Javi Noriega de Lara cerró los agradecimientos dirigidos a su familia y equipo tras el ... corto 'Esta no es tu casa' con un nombre particular: «A Héctor Varela, el nuevo pilar de la producción en Valladolid». Lo cierto es que lo suyo no es estar delante de la cámara ni, si le apuran, tampoco detrás. Pero Varela (Valladolid, 1995) es una de esas personas sin las cuales una película no sería posible. Y no se habla del guion, ni de la iluminación, ni del sonido... y a la vez se habla de todas esas cosas. Porque ser productor es mucho más que el que mete dinero, el que trata de ahorrar lo máximo posible a un estudio multimillonario o el que es incapaz de ver el talento artístico si no le acompaña un rendimiento económico. En la distancia corta, la música cambia.
«Me he especializado en la dirección de producción, que es un eslabón entre la producción ejecutiva, la que pone el dinero; y el equipo de rodaje», explica. Desde La Terna Films, firma que lleva bajo su socio Carlos Zalama, son nueve años desarrollando todo tipo de trabajos logísticos; «desde buscar localizaciones hasta encontrar materiales, desde cerrar equipos a contratar catering... En resumen, todo lo que se va de lo meramente artístico, pero se necesita para levantar un rodaje y, por extensión, un cortometraje o una película».
«No deja de ser gratificante empezar desde la idea virgen y ver cómo todo se encamina hacia el producto final», admite, aunque su trabajo, lejos de romanticismos, se centra más en planificaciones de transporte, coordinación de permisos, contratación de seguros o remuneración de las personas profesionales en los equipos técnico y artístico: «Es verdad que muchas veces se ejerce el papel del 'malo', que ve el límite de las ideas en el dinero y que ha de plantear alternativas para que con los medios disponibles y, sin desviarnos de los propósitos originales, el proyecto llegue a buen puerto», explica. «Pero también considero que es muy importante conocer, empatizar y estar cerca de todos los departamentos; saber de luces, maquillaje, fotografía... Al final, es tu equipo, y es tu obligación defenderlo», asevera.
Cortometrajes como 'Bum Pum', 'Por nosotras' o los recientes 'La biblioteca' y 'Cenizas mi amor' han sido posibles gracias a su trabajo en La Terna Films. En algunos de ellos, Varela ha intervenido también en su aspecto sonoro. Y es que, a mayores de su rol como productor, al margen del mundo del cine también 'suena' su papel como percusionista, tanto en lo electrónico como con instrumentos tradicionales, en Dulzaro: «En sus directos, me encargo de adaptar todo lo electrónico y 'bajarlo a tierra'». Un modismo que también emplea para sus producciones, aunque descarta reiteradamente que ambas facetas de su vida 'rimen'.
«Entré en el conservatorio con siete años, desde siempre he tocado la batería, y con el tiempo lo compaginé con otros instrumentos como el piano, el xilófono, la marimba o el timbal sinfónico». No tardaron en llegar, claro, los instrumentos tradicionales como el pandero de Peñaparda; «algo que tradicionalmente solo tocan las mujeres», en una reivindicación de nuestra cultura y derribo de los roles de género tradicionales muy del gusto de la temática, ética y estética de Dulzaro.
«Muchas veces miro a tierras como Galicia y envidio el amor que tienen por su tradición y sus raíces», lamenta. «Quiero que nuestra música también se conozca, ya sea reinventándola con novedades electrónicas o enseñándola tal cual, con sus cucharas, sus botellas de anís y sus panderetas».
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