Diez estaciones para una catarsis contemporánea

Verónica Serrada en el vestíbulo del Teatro Zorrilla. /Henar Sastre
Verónica Serrada en el vestíbulo del Teatro Zorrilla. / Henar Sastre

La Sala Experimental del Teatro Zorrilla estrena este sábado una nueva versión del 'Decálogo para la supervivencia' de Verónica Serrada

Samuel Regueira
SAMUEL REGUEIRAValladolid

A la salida de 'Maldito sea el hombre que confía en el hombre', de Angélica Liddell, la escritora y dramaturga Verónica Serrada garabateó desde el metro con nerviosismo en su proverbial libreta de bolsillo una colección de diez premisas, escenas o hitos de la vida de una mujer en el periplo de la conquista de su madurez. A este 'vía crucis' de una decena de estaciones que culmina en una catarsis contemporánea se le dio forma entre 2012 y 2013 para el LAVA en 'Decálogo para la supervivencia', dirigida entonces por Ruth Rivera y Jaime Rodríguez, un trabajo escénico que este sábado vuelve a la Sala Experimental Fernando Urdiales del Teatro Zorrilla bajo la batuta de sus propias actrices, las componentes de Essere Colpito Sheyla Niño y Aldana Herrera.

Decálogo para la supervivencia

Teatro
Sala Experimental Fernando Urdiales del Teatro Zorrilla. Sábado, 13 de abril de 2019, 21.00 horas. 12 euros

Esta odisea por la existencia se vertebra en la coronación de una cima, «llegar a un punto en el que se sueltan determinadas cosas que nos impiden avanzar», explica Serrada, cuyo texto original vertebra esta obra. «Llevo de serie escribir desde esta óptica, y además ahora es un momento esencial para el teatro que vivimos: es la hora de las dramaturgas y que voces femeninas pongan voz a las historias del teatro». Una voz femenina interpretada por las dos actrices, antes y después de esa conquista de la madurez, que reflexiona sobre una sociedad que necesita avanzar pero también dispersa generosas dosis de autocrítica… porque ella también necesita avanzar: «Es un personaje que hace examen de conciencia y mira dentro de sí misma, lleva a cabo una limpieza de lo que no le sirve y evoluciona a nivel personal».

Es el dolor como oportunidad de cambio, que la dramaturga ha incorporado mediante un accidente de tráfico que sufrió en sus carnes hace más de diez años: «Hay un parón, un proceso complejo y, a raíz de ahí; crecimiento para sobrevivir, y Vivir, con mayúscula». Esa cauterización, una sublimación de las heridas para hacer arte, busca a través de mecanismos artísticos transformar lo personal en universal, y se suma a otros episodios vitales como deshacerse de quien ya no es útil porque no hay nada en común o porque está haciéndonos mal y las consecuencias de decir lo que se piensa porque no resulta bien recibido: «Hablamos de la libertad, del despojarse de cosas para poder ser e intentar ser, eventualmente, mejor persona; mejorar en el sentido humano… Esto es, en definitiva, una invitación a vivir».

Essere Colpito asume la versión de esta obra tras la noticia de que el teatro Kamikaze les hubiera concedido en la temporada 2017-18 una residencia artística con el proyecto 'Una enloquecida aventura interior': «Están poniendo toda la carne en el asador; una es la voz titubeante y la otra quien la guía, la acoge y la ayuda en su camino». También está de enhorabuena la propia Serrada, que recientemente ha desarrollado el proyecto 'Breaking Barrio' junto a la compañía Rayuela y que hoy trabaja en un texto sobre el espíritu de Juana de Arco, traspuesto a figuras algo más recientes y de distinta nacionalidad y extracción social.