Dieciocho candidatos pugnan por llevar el timón del Museo Patio Herreriano

Fachada del Museo Patio Herreriano./Henar Sastre
Fachada del Museo Patio Herreriano. / Henar Sastre

La pinacoteca prevé cerrar el año con récord de 100.0000 visitantes tras crecer la afluencia el 59% desde 2017 con la entrada gratuita y el aumento dela oferta expositiva

JESÚS BOMBÍNValladolid

El Museo Patio Herreriano de Arte Contemporáneo Español encara los últimos meses del año con la mirada puesta en la elección de una nueva dirección y en ver cuajar el récord de los cien mil visitantes. Nacido al calor de la eclosión de los museos de arte contemporáneo espoleada por el 'efecto Guggenheim', el Herreriano afronta la recta final de las turbulencias vividas a raíz del cese en la dirección de Cristina Fontaneda en julio de 2016, decidida un año después de la llegada al poder municipal del nuevo equipo de Gobierno.

Dieciocho candidaturas optan a la dirección de la pinacoteca en un concurso cuyas condiciones han sido elaboradas a partir de un grupo de trabajo integrado por artistas, críticos, gestores y galeristas. El proceso concluirá en unas semanas con la elección del candidato final a cargo de una comisión integrada por seis expertos.

Quien ocupe la plaza se encontrará un museo con la cifra de visitas disparada a los 80.208 hasta el día 3 de octubre, un incremento del 59% con relación a los registrados en 2016, el último año en el que se cobraba una entrada de tres euros. «Creo que no se puede hacer más con menos», defiende Ana Redondo, concejala de Cultura y Turismo. «No se ha incrementado el presupuesto y se ha doblado la afluencia de público a las salas, así que la gestión en estos dos años en la que ha trabajado Juan González-Posada –responsable de las salas exposiciones municipales– nos permite tener la esperanza de que el museo será mejor, más referente, más abierto y visitado que el que nos encontramos, que rara vez llegó a los 40.000 visitantes, que no estaba abierto a la ciudad ni al interés de los ciudadanos y su impacto cutlural era pobre; ahora es un museo de y para la ciudad además de un recurso turístico importante, con exposiciones, como la de Juan Genóvés, que están atrayendo a mucha gente».

Alega también que el 37,5% del total de exposiciones con obras de la colección presentadas en el museo en sus 17 años de vida se han realizado en los dos últimos años. «La colección se ha movido más que nunca y el centro ha funcionado con un presupuesto sensiblemente inferior al de épocas anteriores», explica reseñando que se han conseguido ahorros en diversas partidas como la del seguro, por la que con la anterior dirección se pagaban 50.000 euros al año y al contratarse con la correduría global del Ayuntamiento se ha reducido a la mitad, al igual que la plantila, actualmente integrada por siete trabajadores.

Sobre la selección de la futura dirección defiende que se ha atenido al código de buenas prácticas y ha contado con la opinión del sector a lo largo de un proceso «que se ha dilatado en el tiempo por la reestructuración de la Fundación Municipal de Cultura».

Por ello, no entiende algunos reproches a la gestión de la pinacoteca durante estos dos últimos años. «Los que critican ahora nunca habían dicho nada del languidecimiento en el que vivía el museo, de la apatía, ¿cómo no habían alertado o dado la voz de alarma?, ¿por qué?, ¿dónde estaban esas voces que surgen justo cuando el museo empieza a alzarse con una gestión más dinámica e interesante?».

Para Rosalba Fronteriz, de Valladolid Toma la Palabra, la transformación en el museo es «muy visible». «Su evolución en el último año ha sido espectacular con el tipo de exposiciones que propone y el objetivo es que sea un referente nacional».

Desde Sí se Puede Gloria Reguero aprecia el cambio experimentado. «El gobierno anterior hizo un poco lo que le dio la gana con el museo, por eso propusimos en el pleno que era necesario un cambio de funcionamiento que ha tardado demasiado en producirse; lleva dos años gobernado por una gestora y con la nueva dirección deberá ocupar el lugar que le corresponde».

La andadura de la pinacoteca en estos dos años es motivo de crítica para Mercedes Cantalapiedra, anterior concejala de Cultura por el PP. «El Herreriano nunca ha destacado por tener un gran número de visitantes, pero había un proyecto ensalzando la colección, era deseable que se rentabilizase pero no de esta manera, dejando de lado la esencia del museo y conviertiéndolo en una sala de exposiciones más, porque el crecimiento del número de visitantes se debe a la gratuidad y a que se ha cerrado la sala de exposiciones de San Benito, y la del Calderón, dedicada a artistas emergentes, trasladando esta oferta expositiva al museo».

Pilar Vicente, de Ciudadanos, muestra su preocupación «por la falta de ideas, agravada por el retraso en la convocatoria del concurso. El centro tiene que tener un proyecto serio que le dé ese impulso y que se vea fuera de Valladolid. Siento que lleva tres años a la deriva».

Desde la Asociación de Profesionales de la Gestión Cultural de Castilla y León se lamenta que el museo nació en 2002 sin contemplar la figura del gestor cultural y, «como consecuencia», añaden, «con graves carencias respecto a su estrategia, su sostenibilidad financiera o la coherencia de su papel respecto al resto de instituciones de la ciudad».

Este colectivo participó en el grupo de trabajo para la redacción de las bases para la contratación del nuevo director, si bien la abandonó al no compartir el perfil reflejado en el documento final. «Entendíamos que se precisaba un gestor experto para lograr mantener el trabajo realizado durante los dos últimos años y no tanto un comisario de arte, crítico de arte o académico», apuntan.

El galerista Javier Silva, con una sala de arte en la calle Renedo de Valladolid, ha participado en la preparación del borrador del proceso selectivo en representación del Consorcio de Galerías de Arte. «Un museo de arte contemporáneo debe ser un espacio de difusión de las obras pero también ha de apostar por el colectivo de artistas y apoyarlos».

Asesora del Musac y profesora de Historia del Arte de la UVA, Teresa Alario opina que el centro nació «con una magnífica colección muy canónica, pero tenía un problema: en aquella época las ciudades importantes querían tener su museo de arte contemproráneo y muchos de ellos nacen como clones del Reina Sofía. Ahora hay que darle personalidad propia, que no se ha logrado por razones muy variadas. Quien esté a la cabeza tiene que venir con un proyecto, un lugar hacia el que dirigirse y con autonomía respecto a la política».

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