Óscar Puente: «Valladolid no ha sabido aprovechar su relación con Cervantes»

La casa donde vivió el alcalaíno en esta ciudad celebra la tradicional recepción municipal por el 23 de abril y el centenario de la creación de la Biblioteca Popular Cervantina

V. M. NIÑOvalladolid

El sol asistió a la tradicional recepción que celebra la Casa de Cervantes cada 23 de abril, por el aniversario de la muerte de su ilustre morador, y el jardín se llenó de autoridades y vallisoletanos. María Bolaños, directora del Museo Nacional de Escultura y de la casa museo, dio la bienvenida a la corporación municipal, al equipo del museo, a autoridades de la Universidad, el Ejército, la Diputación y la Delegación del Gobierno. Bolaños dibujó un Cervantes menos apesadumbrado del que se suele hablar, un hombre alegre, que contagió su buen humor, «que nos dio una lección de llaneza y alergia a la pedantería, que se sobrepuso a la adversidad, que envió recados a la sociedad de su tiempo, hablando a favor de las mujeres o los gitanos, que no advirtió de que no hay verdades absolutas y que nada es tan serio que no merezca unos gramos de ironía». María Bolaños recordó la grandeza de este primer novelista, de «este autor nacional» que lo es por encima de otros muchos genios del Siglo de Oro por esto que acababa de explicar.

El valor de la «parte novelesca» de al vida, el placer de narrar y entretenernos con narraciones propias y ajenas, sobre asuntos domésticos o trascendentes, fue invocado por la historiadora del arte.

Por su parte, el alcalde, Óscar Puente, confesó tener la sensación de que «la ciudad no ha sabido aprovechar la relación con Cervantes». Un Valladolid en el que pasó «parte de su niñez, donde probablemente aprendió a leer y escribir» y a la que luego volvió entre 1604 y 1606 coincidiendo con el establecimiento de la corte de Felipe III. «Fue Cervantes quien dijo que no hay libro tan malo que no tenga algo bueno, y es que la lectura prepara al ser humano para la vida. Desde esta corporación defendemos el libro como artículo de primera necesidad y en este año de celebración del cuarto centenario de la muerte de Cervantes y Shakespeare nos hemos volcado en ello».

El actor Rubén Pérez leyó los prólogos a las 'Novelas ejemplares' y a los 'Trabajos de Persiles y Segismunda' trayendo la voz del propio Cervantes al acto que terminó con un vino en la biblioteca de su casa.

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