Kevin Spacey vuelve a la escena en Roma

Kevin Spacey.

Dos semanas después de la retirada de cargos por un caso de agresión sexual, el actor ofrece un monólogo cargado de dolor y épica

ISABEL URRUTIA CABRERAMadrid

«Sacudí el país, hice vibrar las arenas, destrocé a mis oponentes. Encendí la oscuridad, acumulé insultos, arranqué aplausos. No todos sabrían cómo hacerlo. Ninguno de ustedes. La vida no es aterradora para quienes no se arriesgan». Y mientras recitaba con el puño cerrado estos versos, iba fijando la mirada en cada uno de los espectadores de la primera fila. Poco más de 150 personas, la mayoría turistas, eran su público. Todos escuchaban y algunos grababan con el móvil. Así ha vuelto el actor Kevin Spacey (Nueva Jersey, 1959) al mundo del espectáculo, en el Museo Nacional de Roma, junto a la estatua de bronce 'Púgil en reposo'. Una obra maestra del helenismo, del siglo IV a. C., que representa al atleta sentado, sin aliento, con el rostro girado sobre su hombro derecho. Como si alguien le estuviera gritando a sus espaldas. Nada se ha dejado al azar.

El regreso a la escena de Spacey -al menos por unos minutos, delante de unas pocas cámaras y sin que se admitieran preguntas por parte de los periodistas- se ha montado como un monólogo de coreografía muy estudiada. Sobriedad en las formas y estatismo bajo los focos. Hace dos semanas se retiraron los cargos en su contra por una supuesta agresión sexual a un chico de 18 años y todo apunta a que el exprotagonista de la serie televisiva 'House of Cards' quiere medir bien sus pasos. Es un hombre de teatro y domina los ritmos a la perfección. No hay que precipitarse. El pasado viernes, la letra de un poema del autor italiano Gabriele Tinti, de 38 años, bastaba para montar el show.

No se trata de un texto expresamente escrito para Kevin Spacey pero daba igual. Todo estaba calculado. Se titula 'El boxeador' y recrea el dolor y épica de un luchador, que se arrastra por la lona ante la indiferencia del público que antes le jaleaba. «Estoy exhausto, hecho pedazos. ¿Hasta cuándo resistirá mi cuerpo? ¿Cuántos golpes se pueden soportar?», gritaba el exprotagonista de 'House of Cards' en la sala del Palacio Massimo alle Terme, uno de los cuatro edificios que integran el Museo Nacional de Roma. Enfundado en un traje marrón que no desentonaba con la pátina de la escultura, en algunos momentos daba la impresión de que se identificaba en exceso con la figura de bronce. Se le veía rígido, como si los años de marginación (nadie ha querido contratarle desde 2017) le hubieran restado naturalidad y dominio de la escena.

Recitó el poema con ayuda de unas cuartillas que le permitían tener ocupadas las manos y, de paso, no fijarse en las caras del público. Más de 150 personas le observaban sin pestañear. Una minucia para lo que este shakesperiano de raza debería acostumbrado como buen actor de teatro. Pero todo hace mella. Con las mandíbulas apretadas y una media sonrisa triunfante, se empeñaba en dejar claro que era su momento. Al menos, le interesaba proyectar esa imagen.

La justicia sigue su curso

Eso sí, quedan otros seis casos pendientes por presuntas agresiones sexuales. Todas las denuncias se presentaron al hilo de la acusación que la Fiscalía de Nantucket (Massachusetts) ha desestimado en última instancia. ¿Qué sucederá a partir de ahora? La justicia sigue su curso. Todavía no se ha confirmado ningún cargo. Proliferan las meras conjeturas.Una situación que animó a Gabriele Tinti a ponerse en contacto con el intérprete. Es un poeta al que le encanta formar tándem con las estrellas del celuloide, ya sean Joe Mantegna, Robert Davi o Franco Nero.

«Así me doy a conocer y pongo en valor maravillas como 'El Discóbolo' o los mármoles del Partenón... Es hermoso cuando se interpretan mis textos en los museos», recalcaba el escritor al término del recital, rodeado de cámaras de televisión. A petición del público, Kevin Spacey tuvo que leer dos veces 'El boxeador'. Le llovieron los aplausos. Todo un éxito. ¿Cuál será su próxima aparición?