Adiós a Peter Fonda, el vaquero motorizado de Woodstock

El actor en una de las características tomas del filme por el que ha pasado a la historia, 'Easy Rider' (1969)/COLUMBIA PICTURES
El actor en una de las características tomas del filme por el que ha pasado a la historia, 'Easy Rider' (1969) / COLUMBIA PICTURES

Finalmente le ha ganado la batalla el cáncer de pulmón contra el que luchaba: Peter Fonda –el hijo de Henry, el hermano de Jane y el padre de Bridget y de Justin– nos ha dejado a los 79 años, pero para la historia constituirá siempre el emblema de la contracultura en el celuloide

David Felipe Arranz
DAVID FELIPE ARRANZValladolid

Aunque ya nos falte el otro autor de 'Easy Rider' (1969), cinta emblemática y underground que coprotagonizó, coescribió y casi dirigió junto a su amigo Denis Hopper, hablar de Peter Fonda en general es hacerlo de aquel joven contracultural en particular: con el término 'easy rider' se designaba a las mujeres liberadas que practicaba el amor libre en los alucinados años sesenta, y ambos les pareció el título óptimo para su ópera prima. Como si de un espejo se tratase, 'Easy Rider' fue al cine lo que 'En el camino' (1957) de Jack Keruac a la literatura: un revulsivo lisérgico contra la 'auctoritas' de los padres, cincelados por los Estados Unidos de Roosevelt. El tiempo elige a sus héroes y a Peter le tocó ser, vivir y convertirse, como su hermana Jane, en icono de la convulsa Norteamérica de finales de los años sesenta: la generación Woodstock.

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Tras el éxito de Easy Rider los grandes estudios promovieron filmes independientes que atrajeron a un nuevo tipo de público, más joven y comprometido. Fue el pistoletazo de salida del 'New American Cinema' de Milos Forman –Juventud sin esperanza–, Robert Altman –'That Cold Day in the Park' y 'El volar es para los pájaros'–, Francis Ford Coppola –que rodaba a la vez que Fonda y Hopper otra road movie, 'Llueve sobre nuestro amor'–, Monte Hellman –'El tiroteo' y 'Carretera asfaltada en dos direcciones', Brian de Palma –'Dionysus in '69', Martin Scorsese –'El tren de Bertha'– o John Cassavetes –'Faces'–.

Con 'Hombre sin fronteras' (1971), un excelente western crepuscular, Peter Fonda se estrenó tras las cámaras y le mandó un doble mensaje a su padre: no realizaría una ruptura radical con su legado, pero sí anunciaría el advenimiento de una nueva época para el cine. Así, suavizó ese choque intergeneracional haciendo que, en la película, el maduro Arch Harris (Warren Oates) y el joven Harry Collings (Peter Fonda) disfrutaran de un entendimiento que el púber Dan (Robert Pratt) es incapaz de alcanzar. Ahí está toda su poética del desencanto: en un vaquero joven y rebelde cuya alma, envejecida antes de tiempo, respeta a Arch, el viejo cowboy que forjó el mito de los Estados Unidos. Collings está del lado del veterano, consigue ser como él y vuelve a casa. Así que, en realidad, la supuesta ruptura de Peter Fonda con los cánones del western clásico no fue tan drástica: Arch es primo hermano del Ethan Edwards (John Wayne) y Harry lo es del inexperto Martin (Jeffrey Hunter), personajes fordianos de 'Centauros del Desierto'. Después, Fonda dirigió dos filmes fallidos sobre el obsesivo tema de la escapada: 'Idaho Transfer' (1973) y 'Wanda Nevada' (1979). Como actor destacó en 'El Halcón Inglés' ('The Limey', 1999), de Steven Soderbergh, en la que da vida a un capo mafioso, y fue el apicultor de 'El Oro de Ulises' ('Ulee's Gold', 1997), de Víctor Núñez, por el que fue nominado al Mejor actor.

Muerte de la madre

Su madre, Frances Ford Seymour, se suicidó en un hospital psiquiátrico cuando Peter tenía solo diez años. El recuerdo de aquella muerte lo acompañó a lo largo de su vida, así como la conflictiva relación con su padre, cuyo trato recuperó cuando el anciano Henry, a punto de morir, protagonizó aquel drama de Ernest Thompson, que en manos de los Fonda parecía biográfico: 'En el estanque dorado' (1981). Y fue capaz de leerle la cartilla ecologista al mismísimo Barack Obama por la nefasta gestión del desastre de la plataforma Deepwater Horizon en el golfo de México, en 2010.

«–¿De dónde eres? –Vengo una ciudad, de cualquiera… Todas son iguales», dice el autoestopista de 'Easy Rider'. El espíritu del western y el neo-western planeó siempre sobre sus películas, muchas de las cuales aparentemente no tenían nada que ver con el género: la sombra de Henry Fonda siempre fue muy alargada.