Versos y música en tiempos sombríos

Amancio Prada, Juan Carlos Mestre y Amarilis Dueñas, durante el recital. /
Amancio Prada, Juan Carlos Mestre y Amarilis Dueñas, durante el recital.

Juan Carlos Mestre ofreció el martes un emotivo recital de poesía alemana en el Teatro Zorrilla, acompañado por Amancio Prada y Amarilis Dueñas

J. B.VALLADOLID

Testimonios de tiempos de muerte, sombras y desarraigo decantados en poesía, música de guitarra y de violonchelo. En esa atmósfera se desenvolvió ayer el recital que Juan Carlos Mestre ofreció en la Sala Experimental Fernando Urdiales del Teatro Zorrilla junto a Amancio Prada y la chelista vallisoletana Amarilis Dueñas, en un Aula de Cultura patrocinada por CaixaBank con la colaboración del Ayuntamiento de Valladolid, la Junta de Castilla y León y el Círculo Hispano Germánico.

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Ambiente intimista en una sala abarrotada de público en la que Mestre recitó poemas de Paul Celan, Fiedrich Hölderlin, Rainer Maria Rilke, Hans Magnus Enzensberger, Nelly Sasch, Bertolt Brecht y George Trakl, testimonios de una época de posguerra en la que ejercieron como conciencia crítica armados con versos. Al inicio de la sesión, el presidente del Círculo Hispano Germánico, Jesús de las Heras, anunció que «dos bercianos» iban a fusionar música y lírica acompañados por Amarilis Dueñas, socia del Círculo Hispano Germánico. Ylo hicieron comenzando con Mestre poniendo voz a textos de Paul Celan que hablaban de que «es tiempo de que sea tiempo». Emocionante fue el recitado de un poema que glosa a la muerte como «un maestro venido de Alemania».

El autor leonés había seleccionado los poemarios guiado por el marchamo de ser todos ellos autores comprometidos, convertidos «en testigos necesarios de su tiempo frente al discurso del poder».

Poema tras poema, Mestre dejaba caer al suelo el papel del que leía. Así, recitó Habla también tú, de Paul Celan: «Habla también tú/ sé el último en hablar, / di tu decir. / Habla /Pero no separes el no del sí. / Y da a tu decir sentido: dale sombra. / Dale sombra bastante,/dale tanta cuanta en torno de ti tú sabes extendida entre / medianoche y mediodía y medianoche. /Mira en torno: /ve cómo alrededor todo se hace viviente /¡En la muerte! ¡Viviente! / Dice la verdad quien dice sombra».

Con su chelo, la vallisoletana Amarilis Dueñas, que ha hecho de Bach uno de sus referentes, amenizó la velada poética aportando aderezo melódico a la voz y el gesto expresivo y, en algunos momentos, desgarrado del recitador. Juan Carlos Mestre, ganador del Premio de la Crítica en 2012 y autor de poemarios como El poeta, conciencia y tierra, eleva la poesía a la consideración de conciencia moral de la comunidad humana. «Las palabras siguen fundando un pequeño territorio de libertad;decir todo aquello que a veces la ideología del poder nos impide contar. Eso es la poesía», clamó ayer.

Especialmente emotiva fue la lectura del poema El joven a sus juiciosos consejeros, de Fiedrich Hölderlin: «¿Pretendéis que me apacigüe? ¿Que domine / este amor ardiente y gozoso, este impulso / hacia la verdad suprema? ¿Que cante / mi canto del cisne al borde del sepulcro / donde os complacéis en encerrarnos vivos? / ¡Perdonadme!, mas no obstante el poderoso impulso que lo arrastra / el oleaje surgente de la vida /hierve impaciente en su angosto lecho /hasta el día en que descansar en su mar natal...». Enlazó también composiciones de George Trakl, poeta de la tristeza cuya escritura hunde las raíces en el mundo del arraigo y los lazos con la tierra y el paisaje. Acompasada por los ecos del chelo y la guitarra, la voz de Juan Carlos Mestre se deslizaba entre los versos de Hans Magnus Enzensberger.

Después hizo su aparición Amancio Prada. Suele contar el cantautor leonés que un poema aporta más sensación de estar vivo, y ayer su voz serena, sus silencios y su ritmo pausado ponían el contrapunto al arrebato de algunas de las lecturas poéticas forjadas en una época de sacudida universal, marcada por genocidios, guerras y desarraigos. Cantó un tema con versos del poema Arde el tiempo, de Carlos Aganzo, director de El Norte, y otro sobre Antífona del otoño en el valle del Bierzo, de Juan Carlos Mestre, al que se sumó Amarilis Dueñas con su chelo. Al final, el público puso final a la velada con un largo aplauso.

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