Julio Alfaro: «La sociedad genera una cantidad infinita de necesidades superfluas»

Julio Alfaro./
Julio Alfaro.

Hablará sobre las herramientas que propone en su libro ‘Mateo y su camino a la felicidad’

JESÚS BOMBÍNVALLADOLID

Julio Alfaro es formador en gestión empresarial y marketing y ha escrito Mateo y su camino a la felicidad, una novela en la que recoge su experiencia de 14 años de estudio sobre la mente y cuenta el proceso por el que un individuo toma conciencia de los elementos que componen su vida, de los que la arruinan y de cómo puede afrontarla desde el control. De ello hablará en el Aula de Cultura, de cómo abordar la causa que lleva a usar la mente de forma errónea privándonos de la felicidad. «Propongo atacar la enfermedad con herramientas que debiliten el proceso de pensamiento negativo», apunta.

Pone un ejemplo. «Me enfado con mi vecino, me siento mal, pienso en él y me doy cuenta de que pienso demasiado y trato de evitarlo. Para dejar de pensar en eso has de ocupar tu atención, saber enfocarla en fuentes de interés distintas. Estar atento solo a lo que lo merece y tu vecino no lo merece».

Julio Alfaro propone en su libro aprender las herramientas que desarrollan la conciencia con el fin de tener capacidad de controlar la felicidad. Ese proceso de búsqueda desde la espiritualidad se realizaría, en su opinión, desde tres planos: «El de la gestión intrapersonal de cómo me relaciono conmigo mismo, el de la interpersonal sobre mi contacto con los demás, y el aspecto transpersonal, de cómo comprendo que formo parte de algo mucho más grande que yo como individuo».

Su planteamiento se basa en el desarrollo de la emocionalidad y la espiritualidad. «Y esto prosigue lo he planteado en una novela porque libros de autoayuda hay un chorro; en lugar de copiar un sistema he ejecutado el proceso de un relato con un conjunto de personajes que viven una experiencia vital de infelicidad y de su búsqueda. Mateo Buenaventura pierde todo en la vida y desde cero emprende el camino hacia la felicidad», señala.

Julio Alfaro se volcó en la reflexión sobre la dicha «desde que lo tuve todo y me di cuenta de que no tenía nada; siempre he conseguido lo que quería y, sin embargo, no era feliz».

Considera que en la sociedad de consumo donde el verbo rey es tener, las personas están sometidas a un bombardeo de mensajes que lleva a manejar una cantidad ingente de información, «lo que provoca muchos deseos y cuanto más deseas menos puedes ser feliz; la sociedad, a medida que avanza, lo que genera es una cantidad de necesidades superfluas infinitas, causando insatisfacción y ansiedad; y además los medios de comunicación facilitan que se hable de ello, con lo que la infelicidad puede convertirse en un estado de ánimo generalizado a nivel social porque todas las frustraciones las interpretamos como infelicidad».Alfaro invita a quien lea su libro a que se haga preguntas «que sirvan para encontrar respuestas adecuadas».

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