Ramón Mayrata descifra el 'Quijote' desde la magia

Ramón Mayrata descifra el 'Quijote' desde la magia

El mago, escritor y periodista disertó en el Aula de Cultura sobre la presencia de lo mágico en Cervantes

J. B.valladolid

«El tiempo es magia. Y como escritor me gusta jugar con el tiempo». Con esta frase suele presentarse Ramón Mayrata (Madrid, 1952), poeta, periodista e investigador del ilusionismo que ayer habló sobre La magia de Cervantes. Fue en una segunda sesión del Aula de Cultura de El Norte dedicada al IV Centenario de la muerte de Cervantes tras la protagonizada el pasado lunes por Julio Valles, presidente de la Academia de Gastronomía de Castilla y León, con una conferencia sobre las costumbres culinarias en el siglo XVI. En este acto, patrocinado por CaixaBank con el apoyo de la Junta y el Ayuntamiento de Valladolid, Mayrata explicó cómo en tiempos del Renacimiento la magia dejó de ser percibida como un fenómeno sobrenatural para ser estudiada como un hecho con base en un argumentario científico. «Ese cambio produjo un desencantamiento general en una sociedad que perdía así un referente sobrenatural», manifestó.

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Hizo un recorrido por la historia de la magia desde la referencia más remota a partir del papiro Westcar, texto egipcio escrito entre el 1650 y el 1540 antes de Cristo, y refirió cómo en tiempos de Cervantes empiezan a publicarse libros como Decapitación, de Reginaldo Scott, donde se explican procedimientos de juegos y magia negra. Citó también pasajes de El Quijote donde está presente lo mágico, como la espada trucada con la que Basilio finge su muerte en Las bodas de Camacho o el de la cabeza parlante. «Cervantes fue soldado y su libro está lleno de alusiones a la milicia y a juegos tabernarios; él sabía que optar por lo mágico significa optar por lo que es posible», señaló.

Habló del proceso de desacralización de la magia en el Renacimiento, una erosión fruto de un proceso de racionalización, un recorrido que Cervantes haría a través del teatro y la creación de ilusiones. «El autor ya advierte sobre ello en el prólogo de El Quijote y, cuando sugiere separar lo humano de lo divino, lo que propone es desacralizar el mundo; así, el ilusionismo está enfocado a un hombre moderno que utiliza la razón, el tipo de lector al que se dirige El Quijote».

En opinión de Mayrata, la pérdida del misterio que encerraba lo mágico depararía la aparición del espectáculo del ilusionismo, una disciplina con la que se escenifica el significado oculto que entraña la palabra magia dotándola de connotaciones racionales. El escritor vinculó esa evolución del concepto con la que experimenta don Quijote en su deriva del idealismo al escepticismo. «Al principio comentó cree en las fuerzas sobrenaturales, y él mismo se convierte en un luchador contra magos y fantasmas. Pero con el paso del tiempo, según va superando aventuras, el hidalgo también se va desencantando hasta perder esa idea de una existencia heroica», ejemplificó.

Con el paso de los siglos la magia pasó a ser utilizada por personas con una mayor cultura científica, con conocimientos de física y el propósito de despertar curiosidad en auditorios formados culturalmente.

Para el fundador junto a Juan Tamariz de la editorial Frackson especializada en temas de magia, la atracción del público por el ilusionismo reside en la posibilidad de realizar cosas que las personas desean y la realidad impide. «El juego de la magia adopta el método científico por el que el ingenio humano intenta no engañarse a sí mismo», señaló tras concluir su disertación con una secuencia del filme Don Quijote, de Orson Welles, en la que el caballero, subido al escenario de un cine, pelea contra las imágenes de la pantalla, «metáfora preciosa de la lucha contra el mundo de la ficción que él ha creado», aseveró Mayrata.

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