La vigencia de la obra y el pensamiento de Oteiza

Juan Pablo Huércanos, en la sala 8 del Patio Herreriano. /G. Villamil
Juan Pablo Huércanos, en la sala 8 del Patio Herreriano. / G. Villamil

Juan Pablo Huércanos, director del Museo Oteiza, analizó en el Patio Herreriano la vigencia y la técnica del escultor vasco

Jesús Bombín
JESÚS BOMBÍNValladolid

A la obra de Jorge Oteiza (1908-2003) ha dedicado el Museo Patio Herreriano de Arte Contemporáneo Español una sesión que sirvió para reivindicar la vigencia de un artista continuamente revisado por otros creadores. En esa idea insistió Juan Pablo Huércanos, director del Museo Oteiza con sede en la localidad navarra de Alzuza, al hablar de un artista «revisitado y muy citado por los creadores de su generación y por los posteriores, lo que ha permitido que su legado siga muy vivo y tenga una presencia fuerte a través del tiempo; su pensamiento sigue guiando a numerosos artistas».

Recordó que las líneas del museo que dirige están muy centradas en la investigación y el análisis formal de la obra del escultor al que da nombre, lo que contribuye a revisarla permanentemente y a mantenerla activa. En ese marco ubicó algunos de los proyectos que el centro museístico tiene en marcha basándose en el fomento de la creación a partir de la impronta del artista vasco. Como ejemplo de influencia en torno a Oteiza se refirió a la iniciativa que se va a abordar con Asier Mendizabal, «alguien que ya en su reinterpretación de las claves de lo simbólico en el arte del siglo XX se ha acercado muchas veces a Oteiza. Así lo demostró en un proyecto presentado en la bienal de Sao Paulo en 2014, en el que reinterpretaba un homenaje a César Vallejo a partir de una escultura pública que Oteiza realizó sobre el poeta en Lima a principios de los años sesenta».

Presentación de la exposición de Oteiza en el Patio Herreriano.
Presentación de la exposición de Oteiza en el Patio Herreriano. / Villamil

A la conferencia de Huércanos siguió una mesa redonda en la que intervino Fernando Zaparaín Hernández, profesor de Proyectos Arquitectónicos de la UVA y director de la tesis ‘El espacio activo de Jorge Oteiza’, de Jorge Ramos. Del escultor destacó que la clave de su concepción artística está en el vacío relacional, «en la búsqueda de espacio interior en sus esculturas dotándolo de una gran riqueza de significados por más contradictorio que parezca; el escultor se dio cuenta de que el vacío tenía muchas posibilidades al estar lleno de significados y relaciones».

La basílica de Aránzazu

También estaba convocado Juan Carlos Quindós, cuyo documental ‘Paisaje desocupado’ se proyectó ayer junto al de Oskar Alegría, ‘Oteiza el hombre que huye’. «No sé si mi cortometraje es vídeo arte o pieza experimental», admitió Quindós. «La cinta surgió como una continuación de la tesis doctoral del arquitecto Jorge Ramos sobre las concepciones del espacio y un análisis en torno a una pieza llamada ‘Paisaje desocupado’, basada en tomas de plano-secuencia en la basílica de Aránzazu, obra clave de Oteiza que alberga escultura semifigurativa; la idea del corto es unir la concepción del paisaje con esa escultura».

En el Museo Patio Herreriano puede contemplarse en la actualidad la muestra ‘Oteiza y la escultura vasca’, en la que se disecciona su obra como referente creativo para generaciones posteriores de artistas vascos que realizaron sus obras a partir de los años ochenta. Badiola, Irazu, Bados y Moraza son algunos de estos creadores que se reconocen en la huella de Oteiza en sus trabajos y en su modo de concebir el arte a partir de la abstracción y la experimentación mediante el manejo del volumen y el espacio.

 

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