Cuando lo práctico aspiró a ser bello

Una mujer observa una de las piezas expuestas. / G. Villamil

Las Francesas acoge la exposición 'Modernismo en la colección Alfaro Hofmann', una síntesis de la prehistoria del diseño en los albores del siglo XX

Victoria M. Niño
VICTORIA M. NIÑO

La voluntad burguesa de rodearse de objetos bellos y la electricidad en el ámbito doméstico confluyen y determinan los estilos del fin de siglo XIX y albores del XX, cuando señorea el modernismo. Los enseres, muebles, motivos decorativos y diseño industrial de ese momento son los ejes de la Colección Alfaro Hofmann. Parte de sus fondos se exponen desde hoy en la Iglesia de las Francesas en un intento de mostrar que lo útil puede ser bello, que esa inquietud desarrolló un nuevo campo profesional y que, desde entonces, no ha abandonado los hogares occidentales.

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Andrés Alfaro, uno de los dueños de la colección, destacó los tres ejes de la muestra: «Por un lado el modernismo tardío centroeuropeo, con motivos geométricos, la antesala de la Bauhaus, y la democratización del estilo en cualquier objeto cotidiano. Los arquitectos del momento ven la posibilidad de intervenir dentro de la casa. Dentro de esa línea, hay que destacar a Behrens, que procedía del mundo de las artes y al que un director de AEG le pide que genere toda una línea de producto, una fábrica de turbinas e incluso la imagen corporativa de la marca. Es la primera vez que un industrial le pide a un artista que haga bello un objeto. El hervidor es diseñado para salir de la cocina, ya no hay que verter el líquido en una pieza de cerámica», explicó Andrés. Por otra lado la muestra recoge el diseño de muebles del vienés Josef Hoffmann, arquitecto que «usa el sistema industrial para facilitar la producción y franquicia de productos. Demuestra un gran interés por el acabado y la estética». Y en el otro extremo de la Iglesia, se encuentran muebles y piezas salidas de los talleres valencianos. «En Levante había una gran tradición artesanal dedicada a copiar los diseños europeos, incluso algunos fabricantes les encargaban la factura. Por ejemplo destaca la cerámica a la cuerda, en relieve, de Manises. También hay muebles que son réplica de los originales».

Mesas, sillas, lámparas, menaje hasta picaportes o forjas llevan en sus motivos florales, en su torsión vegetal o en su rectilínea geometría el sello del Art Nouveau y de la Secession vienesa que podrá verse hasta el 14 de octubre.

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