'No nation', paisajes encarnados

Ricardo Suárez, junto a una de sus fotografías./Henar Sastre
Ricardo Suárez, junto a una de sus fotografías. / Henar Sastre

Personajes anónimos en lugares fronterizos protagonizan el último trabajo Ricardo Suárez en la galería Javier Silva

ANGÉLICA TANARRO

Si tomamos como referencia para hablar de la exposición que Ricardo Suárez presenta en la galería Javier Silva de Valladolid la que colgó hace ya cuatro años en esta misma sala, podríamos decir que su fotografía va tomando cuerpo. Literalmente. A los paisajes descarnados de aquella 'Tierra' le han brotado personajes, hombres y mujeres anónimos (anónimos para el que mira, claro, desde un contexto y una geografía diferentes) que posan ante la cámara con una mezcla de expectación, incredulidad y relajo. Ya en 'Ecos' –la colectiva en la que participó junto a Víctor Hugo Martín y Cristina R. Vecino en el Patio Herreriano el año pasado— mostraba este fotógrafo vallisoletano su habilidad para el, diríamos, 'retrato encontrado'. En efecto, Suarez ha decidido dejar a un lado presupuestos conceptuales cerrados a la hora de enfrentar un proyecto y reencontrarse con la fotografía como un medio de conocimiento más o menos espontáneo. Salir de viaje, encontrar un lugar que le predisponga a disparar su cámara, ir conociéndolo, incluso reconociéndolo a medida que lo hace y dejarse interrogar por sus habitantes. Porque en estos espacios, que serían algo así como el correlato territorial del 'no lugar' urbano, y en ocasiones a pesar de su condición periférica, vive gente. Gente que podría vivir en cualquier sitio, que podrían ser de cualquier lugar pues la periferia suele parecerse en todas partes y de ahí la idea que da título a la muestra, ese 'No nation' –sí el inglés inevitable ahora en un elevado porcentaje de los proyectos artísticos surgidos en países no anglosajones— que encontró pintado en una roca y que disparó la idea, aunque finalmente no muestre esa imagen en la exposición. El sur de España, Francia, Portugal… son los lugares (los no lugares, insisto) de las imágenes, y, por lo sustancial de ellas, intercambiables entre sí. Porque la esencia está en esos personajes que se dejan invadir momentáneamente por un objetivo 'extranjero' pero con el que son capaces de empatizar. Su forma de estar ante la cámara probablemente tenga mucho de su forma de estar en el mundo, sin grandes pretensiones, sin preguntas, con una mezcla de naturalidad y perplejidad dejándose llevar por un desconocido que sin embargo dejará una huella en sus vidas.

'No nation'

Fotografías de Ricardo Suárez Galería Javier Silva (C/ Renedo 8, Valladolid) Hasta el 28 de abril.

Y esta es la otra cara del proyecto. Ricardo Suárez suele enviar las fotografías a las personas que retrata en sus viajes. La respuesta suelen ser cartas escritas a mano, a veces con dificultad por la falta de costumbre, en las que, tras la sorpresa de la promesa cumplida, se expresa el agradecimiento por ese momento de sus vidas detenido para siempre y regalado a sus protagonistas. El artista ha decidido colgar algunas de esas cartas-testimonio junto a sus correspondientes imágenes. Así sabemos que los que miran entre la media sonrisa y la incredulidad se llaman Cepriano e Isabel o Marcel y Mimi… Que Mimi murió y que Marcel hizo traducir al español una carta en el que le contaba al fotógrafo que su imagen era la última que le habían hecho con su esposa… Pequeñas historias de la Historia tan periféricas y marginales como los lugres que las enmarcan… Una de esas fotos enmarcadas y colocadas en lugar preferente de la sala sobre un tapete de ganchillo y a su vez fotografiada y enviada a su autor en señal de gratitud resume muy bien ese acercamiento empático que Suárez consigue con sus disparos.

'No nation' tal como la vemos en la galería vallisoletana –en uno de los capítulos del proyecto Creava de este año— es el origen de un proyecto más amplio que concluirá en forma de libro. Suarez ya había fotografiado gente, no hay más que recordar su interesante serie sobre la población gitana que mostró casi en sus inicios en la sala de Las Francesas, pero estas imágenes, desprovistas de cierto carácter documental de aquéllas tienen un atractivo especial. Y muestran la madurez que va adquiriendo el trabajo de su autor. No hay más que mirar a los ojos que nos miran y detenernos a pensar en lo mucho que nos une. Sin necesidad de rasgos de pertenencia tan estrechos como una nación.