El mundo onírico de Rosana Largo, entre Roma, Lisboa y Miami

Rosana Largo, junto al óleo 'Tributo a El Bosco', reconocida con el Premio Michelangelo./El Norte
Rosana Largo, junto al óleo 'Tributo a El Bosco', reconocida con el Premio Michelangelo. / El Norte

La artista vallisoletana ha sido reconocida con el Premio Michelangelo en Italia por un lienzo de homenaje a El Bosco

Jesús Bombín
JESÚS BOMBÍNValladolid

En la colorida y sugerente atmósfera del cuento y sus personajes halló Rosana Largo (Valladolid, 1979) más encanto y horizontes que en la toga de los estudios de Derecho para los que se había preparado. En 2009 una exposición en el Palacio Pimentel de Valladolid le sirvió para dar a conocer su destreza con lápices y pinceles, iluminando escenas donde Caperucita, Aladino, La Sirenita, Blancanieves, Pinocho o Pulgarcito trascendían estéticamente mucho más allá del territorio en el que se desenvolvían como personajes de relatos infantiles.

Su particular forma de reinterpretar los cuentos vinculándolos con la ciencia o la pintura le está reportando a Rosana Largo reconocimiento fuera de España. Tras participar en abril en una exposición en Agora Gallery de Nueva York, ahora acaba de ser galardonada en Italia. Hasta el Palacio Brancaccio de Roma viajó la semana pasada para recibir el primer Premio Internacional Michelangelo de Pintura que entrega la Asociación Cultural Arte Per Amore, un galardón enfocado al descubrimiento de talentos internacionales en las categorías de poesía, pintura, escultura, edición y fotografía. «Conocieron mi trabajo a través de las redes sociales y me convocaron para que presentase un lienzo que ha gustado al jurado y me han premiado», cuenta satisfecha la artista vallisoletana.

'Tributo a El Bosco' es el título del óleo de 120 x 90 centímetros con el que conquistó al jurado. «Lo hice para este certamen, concebí un rostro de una mujer rodeado de figuras, animales y seres característicos del universo del autor del tríptico 'El jardín de las delicias' o 'La adoración de los Magos', todo ello en una atmósfera onírica y surrealista como las que creaba este artista favorito de Felipe II».

La obra de Rosana Largo ha sido incluida en un cátálogo de los mejores artistas de arte contemporáneo editado por el colectivo que promueve los Premios Internacionales Michelangelo, en los que Rosana Largo fue la única artista española seleccionada.

Admiradora de El Bosco, el imaginario creativo de quien coordina El Museo del Cuento en la Villa del Libro de Urueña está también muy influenciado por el naturalismo de Caravaggio, las escenas alegóricas de Botticelli y la pintura flamenca de Van der Weiden y Van Dick. «Sobre todo me inspira la pintura renacentista italiana», expone, calificando su concepción pictórica como surrealista «dentro de un marcado realismo; ahora estoy centrada en investigar nuevas tendencias sobre el hiperrealismo, el culmen de la pintura. A una persona que llegue a formarse bien en la pintura hiperrrealista, luego no le cuesta nada improvisar en otros campos».

Aceite de oliva para brillar

A partir del reconocimiento del Premio Michelangelo la obra de Rosana Largo ha ganado eco internacional, siendo convocada para exponer sus lienzos en la Feria de Arte Contemporáneo de Lisboa, que se celebrará en noviembre. También ha sido seleccionada para participar un mes después en el certamen Red Rot de Miami, al que presentará tres óleos. Un elemento distintivo de sus cuadros es el empleo de aceite de oliva virgen en lugar de trementina, lo que confiere a las composiciones un cromatismo más brillante. «Me gusta investigar sobre materiales y texturas, buscando nuevas técnicas que sequen más rápido; me tienta retrotraerme a lo clásico, a los pigmentos que antaño utilizaban los artistas», revela.

Además de su inmersión con lápices y pinceles en el mundo del cuento, Rosana Largo lo explora desde la ciencia, combinando pintura, escultura e ingeniería para crear piezas dinámicas que utiliza en exposiciones dinámicas, como la que protagonizó en el Museo de la Ciencia de Valladolid y que después ha tenido réplica en otros lugares. «Los cuentos infantiles –agrega– son ricos en fantasía, valores, folclore y ciencia, así que una lectura atenta permite hallar nociones científicas que pueden ser explicadas a los más pequeños a través de una instalación artística».