El iscariense Alberto de la Fuente, entre los mejores fotógrafos del mundo en bodas

Alberto de la Fuente. /
Alberto de la Fuente.

Opta por segundo año a los Premios Golden Lens

JESÚS BOMBÍNValladolid

«En las bodas actuales los novios buscan fotos más desenfadadas, descartan el típico posado; sobre todo nos piden documentar los momentos más emotivos y que todo resulte más natural». La especialidad de Alberto de la Fuente (Íscar, 1980) es «con una carga visual muy fuerte» en invitados y contrayentes en ceremonias nupciales. Sus propuestas para inmortalizar lo que sucede en este tipo de eventos le han llevado a ser nominado por segundo año a los Premios Golden Lens, considerados los Oscar de la fotografía de bodas en todo el mundo.

De los 27 fotógrafos que optan a estos galardones, que se entregarán el 18 de noviembre en una gala en Brasil, trece de ellos son españoles. «En nuestro país hay un gran nivel, se están haciendo propuestas muy interesantes», comenta el profesional desde su estudio de Madrid, desde el que se mueve por toda España inmortalizando escenas de bodas, lo que también le ha llevado a viajar a destinos internacionales como Perú, Dubái, Inglaterra o Portugal.

Una fotografía de Alberto de la Fuente.
Una fotografía de Alberto de la Fuente.

Como práctica general en su modo de afrontar las ceremonias, antes alecciona a sus clientes sobre la importancia de no estar pendientes de salir en la foto. «Les pido que disfruten del día, dejándoles claro que yo me ocuparé de captar esos momentos importantes: si se dan un abrazo con su abuelo, el nerviosismo propio de la jornada, los preparativos... en fin, captar todo eso de una manera más artística de la que hemos estado acostumbrados hasta ahora tanto clientes como fotógrafos».

La evolución de gustos y modas ha llevado a huir de la típica escena de invitados posando en fila alrededor de los novios. «Todo ha cambiado bastante, los clientes demandan otras cosas», cuenta quien apenas aprecia pequeños matices en cuanto a posibilidades gráficas en función de que las bodas sean civiles o religiosas. «Las primeras te permiten moverte con un poco más de libertad, porque en algunas iglesias no puedes subirte al altar y cosas así».

Imagen tomada en una boda cubierta por Alberto de la Fuente.

Aspecto clave de su trabajo es el trato con novios e invitados. «Intento que sea cercano, que no se sientan invadidos en ningún momento, que no parezca que viene el fotógrafo y es el momento de posar; ante todo busco que estén a gusto para poder tomar imágenes emotivas sin interrumpir escenas», sopesa Alberto de la Fuente, tratando pasar desapercibido mientras trabaja, «hasta el punto –asegura– de que soy como uno más entre los invitados; de hecho, alguno de ellos en alguna ocasión me ha llegado a confundir con un familiar de los novios».

Uno de los retos de la especialidad es no perder el momento más especial de la ceremonia. «La fotografía de bodas es una de las disciplinas más complicadas, ya que si no atrapas con la cámara ese momento decisivo, el que todo el mundo recuerda, lo pierdes para siempre porque no volverá a ocurrir; así que tienes que estar centrado al cien por cien en ese día para que no se escape absolutamente nada».

Imagen de Alberto de la Fuente.
Imagen de Alberto de la Fuente.

El ambiente celebratorio tiene en ocasiones otra cara, la de los episodios de tristeza por los que no están. «En ocasiones vives momentos difíciles, como cuando hay quien ha perdido a un familiar recientemente y los ves llorando desconsoladamente; al final te metes en su piel y te emocionas». Al igual que otros compañeros, ha notado cómo la crisis ha convertido en ocasionales fotógrafos de boda a amigos o familiares del novio que han comprado una cámara para la ocasión. «Eso se nota un poquito, pero yo tengo la suerte de que todos los años cierro la temporada con entre 20 y 25 bodas, la cifra ideal para hacer un trabajo muy personalizado».

Además de la dedicación a las ceremonias, el artista iscariense imparte clases de fotografía en la Complutense de Madrid y colabora con estudios de decoración. «La fotografía de bodas es un arte, al menos yo lo considero como tal; estoy acostumbrado a ver trabajos de compañeros y los hay increíbles».

 

Fotos

Vídeos