Concha García reflexiona sobre la fragilidad del ser humano en su última exposición, 'La piel del mar'

La artista plástica Concha García posa junto a una de sus obras. El Museo Patio Herreriano de Valladolid abre una de sus salas a la exposición La piel del mar". /
La artista plástica Concha García posa junto a una de sus obras. El Museo Patio Herreriano de Valladolid abre una de sus salas a la exposición La piel del mar".

La muestra se podrá visitar hasta el 21 de junio en la sala 8 del Museo Patio Herreriano

VIRGINIA T. FERNÁNDEZ valladolid

Una profunda relación con la literatura anima el proceder creativo de la artista Concha García (Santander, 1960), que expone en la sala 8 del Museo Patio Herreriano hasta el 21 de junio. La muestra, titulada La piel del mar, es un gran libro cuya tapa es el audiovisual que abre la exhibición: la imagen de la superficie del agua, ese paso previo a sumergirse, a la posibilidad de zambullirse en un mismo. Lo que ocurre debajo es lo que realmente importa, porque bajo esa piel aparecen relatos, historias de los seres humanos y de la vida. Cuando el espectador vea esos microrrelatos, como lector, proyectará sobre ellos nuevas historias, contaba la creadora este viernes en la inauguración oficial de la exposición.

La exhibición se compone de ocho microrrelatos en tres soportes: el objeto a pequeña escala, un pequeño libro y la correspondiente narración audiovisual a partir de cada escultura. Además, la artista incorpora piezas cerámicas de mayor tamaño que coloca en contraposición a la piedra para trasladar así una metáfora: la fragilidad del ser humano que a menudo ha de revestirse de material resistente para poder sobrevivir a un entorno hostil. Cita Concha García para ilustrar esta idea un verso de Jose Ángel Valente: solo el corazón tiene la sequedad de la piedra.

Cristina Fontaneda, directora del Museo, aludió durante la inauguración, a la que acudió la concejala de Cultura, Mercedes Cantalapiedra, a la similitud del montaje museográfico con los gabinetes de curiosidades renacentistas y destacó de la obra de García su carácter de trabajo personal pero íntimo. En esencia está hablando de cada uno de nosotros, sobre las personas y sus vidas, sobre la fragilidad y la fortaleza, la capacidad de recomponerse después de las rupturas.

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