La apuesta por la calidad y por las historias bien escritas garantizarán el futuro de los periódicos

Los periodistas Mikel Iturbe, Íñigo Noriega y Toni Piqué analizan la realidad del periodismo español y muestran su optimismo por el futuro de la prensa

ELOY DE LA PISA

 La prensa, sea cual sea el formato en el que se presenta, es uno de los pilares del español, pero su futuro como medio de comunicación escrito está en cuestión como consecuencia de la revolución digital, entre otros factores. Sobre esta idea versó la mesa que reunió en la Jornada sobre el Futuro del Español, organizada por El Norte de Castilla, la Fundación Vocento y el CAF, el Banco de Desarrollo de América Latina, a Íñigo Noriega, director de El Comercio de Asturias; Mike Iturbe, director de El Heraldo de Zaragoza; y Toni Piqué, del diario Ara, publicación que se edita en catalán en Barcelona.

Con un notable espíritu crítico, pero también con la clara idea de que el futuro de la prensa no está tan en peligro como algunos quieren hacer ver, los tres periodistas diseccionaron bajo la moderación de Benjamín Lana, director editorial de Medios Regionales y Revistas de Vocento, las claves que han de dar las pistas sobre las que debe rodar el periodismo para sobrevivir en una época de profundo cambio.

En general, las tres firmas concluyeron que el periodismo escrito tiene futuro, aunque cada uno llegó a esa conclusión por caminos diferentes con tendencia a cruzarse. Por ejemplo. Iturbe que exclamó por tres veces es una soberana tontería decir que se acabará el periódico de papel-, estableció que el castigo que ha podido sufrir la prensa escrita está más en la pérdida del rigor intelectual por parte de quienes lo materializan que en factores exógenos, por lo que recuperar las buenas historias bien contadas se hace imprescindible. Argumento compartido por Noriega, para el que además hay que añadir como factor que impulse esa recuperación el saber preparar la información para el canal por el que va a ser emitido. El flagelo de la pérdida de rigor también fue esgrimido por Piqué, que reivindicó el papel del periodista como contador de historias y no como gestionador de información.

Ninguno de los tres se mostró especialmente preocupado por el futuro en el caso de que esas premisas básicas recuperaran su predominio en la escala de valores de las redacciones, pero para ello se apuntó por parte de Piqué que es necesario entender que el público de ha vuelto activo y que publicar es el principio de muchas cosas, no el final de algo, que es como se ha entendido el periodismo escrito en un concepto clásico.

Después de que Noriega e Iturbe afirmaran que los diarios vivirán de la publicidad, algo que Piqué no compartió al asegurar que el futuro es cobrar por los contenidos, los tres ponentes coincidieron en que mantenerse en la oposición, ser crítico; hacerse necesario; y esforzarse en dominar el mundo digital para hacer en él periodismo, son las vías por las que ha de discurrir el periodismo para llegar a la meta de garantizar su supervivencia.