Once tumbas de Pintia documentan el paso del mundo vacceo al romano del siglo I

Estudiantes de arqueología durante las excavaciones del pasado verano y, al fondo, estelas funerarias de la necrópolis de Las Ruedas. A la izquierda, cuatro alumnas trasladan una de las estelas extraídas. /
Estudiantes de arqueología durante las excavaciones del pasado verano y, al fondo, estelas funerarias de la necrópolis de Las Ruedas. A la izquierda, cuatro alumnas trasladan una de las estelas extraídas.

En el hallazgo de los enterramientos han participado 37 alumnos nacionales e internacionales durante la campaña de excavaciones

JESÚS BOMBÍN

El yacimiento vacceo de Pintia en Padilla de Duero sigue sacando a la luz materiales que permiten reconstruir la vida y costumbres de la población que desde el siglo IV antes de Cristo hasta el siglo VII ocupó el enclave. La campaña de excavaciones que comenzó el 1 de junio y se cerró a finales de agosto ha permitido sacar a la luz en la necrópolis de Las Ruedas once tumbas y cenotafios (enterramientos conmemorativos sin cuerpo) que incluyen restos óseos humanos cremados y 69 piezas, en su mayoría cerámicas.

Pintia en datos

Superficie del yacimiento. 125 hectáreas.
Siglos de ocupación. Del siglo IV antes de Cristo al siglo VII, en las fases vaccea, romana y visigoda. Su población osciló entre los 5.000 y los 3.000 habitantes.
Los espacios de Pintia. La zona de Las Quintanas, que incluye una muralla y un sistema defensivo de tres fosos consecutivos a lo largo de más de un kilómetro de perímetro; la necrópolis de Las Ruedas, el crematorio de Los Cenizales y el barrio alfarero de Carralaceña. En la otra orilla del río Duero, en el término municipal de Pesquera de Duero, está la zona residencial y necrópolis.

El análisis de estos hallazgos permitirá caracterizar la ciudad de Pintia en el siglo I después de Cristo y enriquecer el conocimiento que de este período se tenía tras la localización de cuatro enterramientos de esa época en las excavaciones llevadas a cabo en 1987 y 2006. «Las tumbas halladas son contiguas a las que se documentaron en esos años pasados», explica Carlos Sanz Mínguez, director del Centro de Estudios Vacceos Federico Wattenberg. «El material encontrado indica que no son tumbas de la riqueza propia del mundo indígena de los siglos I y II antes de Cristo, cuyos materiales se han recogido en anteriores campañas; el siglo I después de Cristo se va a definir en esta necrópolis con tumbas más pobres a partir de la dependencia de Roma; los registros que se encuentran de esta época son más pobres y limitados».

Para Sanz Mínguez la conversión de Iberia en Hispania queda reflejada de lleno a través de las huellas del mundo funerario, «lo que se concreta apunta en enterramientos y ajuares más pobres, representativos de un momento de profundas transformaciones y de cambio de las mentalidades».

La crisis contemporánea tiene también su reflejo en las excavaciones, de modo que se ha optado por remover menos metros de tierra y primar la docencia, pues gracias a la llegada de alumnos nacionales y extranjeros que pagan por aprender y excavar en Pintia se mantiene en parte la actividad en un yacimiento que se nutre prácticamente de patrocinios privados, visitas guiadas y otras actividades. «El presupuesto se ha reducido en dos tercios durante la crisis y eso obliga también a apostar por una mayor carga docente frente a la investigación y la excavación de más superficie de terreno», comenta el arqueólogo.

En la cerámica encontrada destacan los motivos y rasgos propios de la civilización vaccea y en ella se aprecia cómo imita producciones romanas adaptando las formas locales, que se caracterizan por los colores anaranjados, la cocción oxidante y la pintura con óxido de manganeso con la que se le pintan los trazos oscuros.

Hasta el próximo verano no se volverá a excavar en Pintia. Comienza ahora la tarea de investigación, catalogación de materiales y actividades diversas para mantener vivo el yacimiento.

 

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