Blanca Sarasua ahonda en clave poética en el humanismo de ‘El Quijote’

Blanca Sarasua posa en el patio de la Casa de Cervantes en Valladolid momentos antes de su intervención. /
Blanca Sarasua posa en el patio de la Casa de Cervantes en Valladolid momentos antes de su intervención.

Presentó ‘Baciyelmo’, una relectura de la obra cervantina con la que anima a descubrir «la cara más optimista de la vida»

JESÚS BOMBÍN

En la Casa de Cervantes de Valladolid resonaron ayer los versos de eco cervantino releídos por Blanca Sarasua (Bilbao, 1939). En este escenario protagonizó el Aula de Cultura de El Norte de Castilla, un lugar acorde para descifrar el encanto y la sabiduría de El Quijote a la luz de glosas y poemas que la escritora ha volcado en Baciyelmo y en el que encuentra la mayor expresión de humanismo a golpe de palabra.

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El escritor Zenón García Alonso, amigo de Sarasua, se encargó de glosar su trayectoria literaria, nacida de una «vocación realista y contestataria», y fraguada con el tiempo en pulsiones poéticas de las que manan la docena de obras que ha escrito, El cerco de los pájaros, Rótulo para unos pasos o La mirada del maniquí, entre otros. «Ella dice que un poema no está terminado jamás, que la poesía completa y definitiva no existe», señaló García Alonso. Quizás fruto de esa sensación de obras inacabadas nace la idea de redondear El Quijote releyéndolo a la luz de versos en los que el humanismo cervantino se destila en estado puro.

Fruto de esa relectura, Sarasua ha plasmado en el libro algunos párrafos de varios capítulos de la obra cumbre de Miguel de Cervantes y ha trasladado a poemas las enseñanzas que ella intuye en la obra original. Así, en un pasaje de El Quijote, el caballero andante le dice a Sancho Sentaos, majagranzas, que adondequiera que yo me siente será vuestra cabecera. Blanca Sarasua traslada a poema ese capítulo bajo el título Sentido común: «Dirán que solo dices patochadas, /pero a ti, rodando por tus suelos / te visita fielmente la ironía /Dirán que eres necio, un majagranzas, / que abres la boca y ruges / y tus manos callosas de bregar / sirven de credenciales en tu vida. / Que digan, Sancho, que desde tus celliscas / sazonadas de ajos, / pones en su sitio a tantos perfumes / que apestan la tierra».

Sarasua explicó cómo ya el mismo el título Baciyelmo evoca reminiscencias quijotescas: «Es un neologismo de Cervantes, que aparece en la novela cuando Sancho Panza y don Quijote discuten por la bacía, la palangana de barbero que el caballero lleva en la cabeza y que para el criado es una bacía y para el otro un yelmo. Así, la palabra reúne dos caras, la de la realidad y la de la ilusión y la imaginación».

Blanca Sarasua habló al público que se acercó al Aula de Cultura de cómo ha hecho una relectura de la obra cervantina sin olvidar a Miguel de Unamuno y su Vida de don Quijote y Sancho, y del modo en que se ha empapado del humanismo de Sancho y don Quijote.

Galardonada con premios como el Ernestina de Champourcín o el San Juan de la Cruz, Blanca Sarasua se tiene por aspirante a poeta en un recorrido literario al que no es ajeno el influjo de su madre, que desde pequeña le leía poemas, aunque se ve como «escritora tardía».

Su apego por la poesía irónica le llevó a elegir El Quijote para glosarlo en clave poética. Huye de la «poesía florero, esa que solo adorna y no dice nada», afirma quien no concibe escribir sin decir algo, «aunque sea para no estar de acuerdo».

Ayer desbordaba ante el público que acudió al Aula la misma vitalidad y desparpajo que lleva a sus poemas metiéndose en la piel de personajes quijotescos. «Tenemos que ir a buscar el yelmo de la vida, no se puede pensar mirando solo la realidad amarga, hay que vivir con alegría y algo de locura», animó tras convertir un pasaje de El Quijote en un canto a la ternura.

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