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Crónica negra de Valladolid

Veinte cuchilladas, «un estado de embriaguez» y dos cadáveres en La Rondilla

Omar, autor confeso, acabó con la vida de Rosa Ana, su exmujer, y con la de Fernando Jesús, su supuesto amante, y fue condenado a casi veintisiete años de prisión por ambos homicidios

Ángela Gago

Valladolid

Jueves, 20 de noviembre 2025, 06:56

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«He sido yo, he matado a mi exmujer y a su amante, no busquéis a nadie más. Esto tenía que acabar así». Estas fueron las palabras con las que Omar recibió a los agentes que acudieron, tras ser avisados por un vecino, a la vivienda del número 2 de la calle Oración, en La Rondilla, pasadas las 5:30 horas de la madrugada del 8 de diciembre de 2014. Las víctimas eran Fernando Jesús y Rosa Ana. Pero no era la primera vez que los policías habían ido a ese inmueble aquella noche.

El doble crimen se gestó a lo largo de la tarde. La expareja, formada por Omar Ouaddane, de 44 años y de origen marroquí, y por Rosa Ana Marcos F., de 38, que aún vivía bajo el mismo techo, fue expulsada de algunos bares de la zona porque «estaban gritándose» y él, sobre todo, presentaba «signos de embriaguez». A la discusión se sumó un amigo de ambos, Fernando Jesús Legido Campesino, de 46 años, con quien, según Omar, ella había iniciado una relación sentimental. En torno a las 0:30 horas, los tres entraron al portal y allí prosiguieron los gritos.

«Ella le dijo a Omar que le devolviera las llaves y que se fuera de casa», relataron los vecinos, que avisaron a la policía. A su llegada, los agentes comprobaron que no había nadie en el domicilio y después de esperar «un tiempo prudencial» y hablar con los vecinos, que dijeron que minutos después de llamarles habían salido otra vez, decidieron marcharse. Sobre las 1:30 horas, les escucharon entrar de nuevo al portal, pero sin Omar. Después se hizo el silencio.

Minutos antes de las 5:30 horas de la madrugada, Omar regresó al piso y les pilló «en la cama». Entonces, cogió un cuchillo de cocina -de 20 centímetros de hoja- y primero atacó a Fernando Jesús. Tras una fuerte discusión y un forcejeo, consiguió clavárselo muy cerca del corazón. Murió desangrado en el acto. Fernando Jesús logró salir de la habitación, estaba vestido con ropa de calle e iba descalzo. A continuación, fue a por Rosa Ana y le asestó varias puñaladas. Las mortales fueron por la espalda y le llegaron a perforar los pulmones. Murió por un shock hemorrágico. Su cadáver fue hallado en pijama junto a la cama.

Después, salió del piso y comenzó a aporrear las puertas de sus vecinos de rellano, a los que pidió que llamaran a la Policía: «Gritaba que les había matado». Cuando los agentes llegaron, Omar reconoció el crimen, fue detenido y trasladado a comisaría . Al acceder a la vivienda, los efectivos se encontraron con los cadáveres en el suelo y con el cuchillo con el que los había matado sobre la cómoda de la habitación.

A media tarde del día siguiente al crimen, Omar tuvo que ser trasladado al Clínico. «Estaba muy alterado y se le ingresó en el módulo penitenciario del hospital para evitar un posible suicidio», confirmaron fuentes policiales. Allí, declaró no acordarse de los hechos debido a su «estado de embriaguez». Custodiado por la Policía, permaneció en el centro asistencial y luego fue trasladado a un centro penitenciario.

Antecedentes por violencia de género

El juez del Juzgado de Violencia sobre la Mujer acordó la prisión provisional comunicada y sin fianza para Ouaddane. Asimismo, el magistrado le suspendió en el ejercicio de la patria potestad, guardia y custodia de su hija. En el Juzgado de Violencia Sobre la Mujer constaban varios procesos contra el autor confeso. El primero se remontaba a unos hechos contra Rosa Ana en 2009, por los que fue condenado a diez meses de prisión y a una orden de alejamiento hasta diciembre de 2013.

En el segundo proceso, de enero de 2014, la policía le detuvo y le puso a disposición judicial, aunque su todavía mujer no quiso declarar en sede judicial y retiró la denuncia. Omar y Rosa Ana tenían una hija de 4 años que aquella noche estaba al cuidado de unos amigos. Esa hija era la única que vivía con la expareja, ella Ana tenía otros tres hijos, fruto de relaciones anteriores, que residían con sus respectivos padres.

Los vecinos aseguraron que los gritos y las peleas entre la expareja eran constantes y que se habían producido desde el primer día en que alquilaron el piso, hacía menos de un año. Manifestaron que, al menos en dos ocasiones, la Policía había acudido ante un posible caso de violencia de género. Además, algunos de ellos advirtieron de estos incidentes a la propietaria del piso, que estaba a la espera de la finalización del contrato anual de arrendamiento para comunicarles que no podían seguir viviendo allí.

El autor confeso aseguró que el que tenía el cuchillo era Fernando Jesús y que se lo quitó porque «no podía con él». De acuerdo con la autopsia, a la primera víctima le asestó diez cuchilladas, la mayoría en el vientre y el costado izquierdo, además de veinte heridas punzantes, de carácter defensivo, por los brazos.

Por otro lado, los informes toxicológicos revelaron que en el organismo de Rosa Ana, que recibió otras diez puñaladas, había 2,10 gramos de alcohol por litro de sangre. Es decir, que durante la agresión estaba ebria. «En una escala del 1 al 10, presentaba una embriaguez de 6,5», señaló el forense. A pesar de su estado, señalaron que sí pudo defenderse porque presentaba «hasta 34 lesiones por su cuerpo».

Los forenses aseguraron que Ouaddane empleó «mucha violencia» con movimientos muy rápidos en la agresión del hombre y más premeditados en el caso de la mujer. Afirmaron que el agresor estaba en plenas facultades cuando cometió los hechos, pues en una prueba de orina que se le realizó al día siguiente «no se apreció alcohol en su organismo».

«¡Soy un borracho que lo ha perdido todo!»

Durante el juicio, celebrado en abril de 2016, Omar lamentó haber cometido el doble crimen. Sin embargo, alegó no recordar nada de lo ocurrido dentro del inmueble, debido al hachís y al alcohol ingeridos. El marroquí se presentó como un hombre arrepentido y aseguró no tener una explicación lógica sobre lo ocurrido aquella madrugada. «¡Yo la amaba, no sé cómo pude hacerle daño. Soy un borracho que lo ha perdido todo, a su mujer y a su hija. Quiero morirme!», reiteró en el interrogatorio.

Dijo no recordar cómo aquella noche acabó en el Parque Ribera de Castilla, a unos diez minutos andando del piso, donde aseguró que siguió bebiendo, mientras Rosa Ana y Fernando Jesús se habían ido a la calle Oración. «Bebo a diario de todo, no controlo» lamentó. «No sé cómo llegué a mi casa, sólo recuerdo gritos y una discusión», indicó.

En la vista, no supo explicar por qué en su momento alegó que les había pillado «desnudos en la cama», cuando el cadáver de ella fue hallado en pijama y el cuerpo sin vida de él vestía ropa de calle. Los agentes que le detuvieron declararon que Omar «olía a alcohol» pero que se encontraba plenamente lúcido y sabía muy bien lo que acababa de hacer. Recordaron que no cesó de preguntarles cómo se encontraban las víctimas y que, tras confirmarle que estaban muertos, se mostró satisfecho: «¡Ahora sí que me he quedado a gusto!».

Delitos de homicidio

El jurado popular halló culpable de dos delitos de homicidio a Omar Ouaddane. Por unanimidad, el tribunal entendió que ambas víctimas pudieron defenderse. El magistrado, en conformidad con el veredicto, le condenó a catorce años y medio por la muerte de Rosa Ana, con las agravantes de parentesco y la atenuante de confesión, así como a otros doce años y tres meses por la de Fernando Jesús. En total, veintiséis años y nueve meses entre rejas.

En concepto de responsabilidad civil, fue condenado a indemnizar con 100.000 euros a su hija en común con Rosa Ana, con 50.000 a cada uno de los otros tres hijos de ella fruto de otras relaciones, con 15.000 a la madre y con 80.000 a los padres de Fernando Jesús. Como medida de seguridad, el fallo del tribunal privó a Omar de la patria potestad de su hija y le prohibió acercarse a ella y a la madre de la fallecida durante 24 años, idéntico periodo sin poder residir en Valladolid.

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Medio kilo de cocaína, un cráneo «reventado» y un cadáver en un pinar de Aldeamayor.

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