Uno de cada veinte niños de Castilla y León es obeso

Uno de cada veinte niños de Castilla y León es obeso

Aunque comunidad ha logrado frenar la tendencia al alza de hace diez años, la situación es «preocupante»

S. CALLEJA / ICALValladolid

Uno de cada veinte niños de Castilla y León es obeso y uno de cada cinco tiene sobrepeso. Estas cifras invitan a la reflexión, ya que se traducen en que casi uno de cada cuatro menores de entre dos y 17 años, un 23,45 por ciento, cuenta con un índice de masa corporal superior al recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sin embargo, en el caso contrario, la comunidad ha sido de las pocas autonomías que ha logrado frenar la tendencia al alza de hace diez años, y ha conseguido situarse en cifras de hace una década, cuando el porcentaje de niños obesos o con sobrepeso era de un 23,17 por ciento, por debajo del repunte que se dio hace cinco años, cuando los datos se cerraron con un 26,43 por ciento, informa Ical.

«Es una cifra no pequeña, y aunque los datos sean mejores ahora que en las series históricas la situación es preocupante». Así lo asegura el director del Centro de Investigación en Endocrinología y Nutrición de la Facultad de Medicina de la Universidad de Valladolid y jefe del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Clínico Universitario, Daniel de Luis, quien además incide en que la obesidad en estos niños es la antesala de un adulto obeso con lo que ello conlleva: diabetes, hipertensión y niveles de colesterol elevados. «Hay mucha más patología que el sobrepeso», alerta.

Si se observa el panorama nacional, se detecta que la incidencia de niños obesos o con sobrepeso es menor en Castilla y León a lo largo de la última década. Entonces, el 27,6 por ciento de los niños españoles superaban las recomendaciones de las OMS, más de cuatro puntos porcentuales sobre las cifras autonómicas; algo que se repitió hace cinco, con un 27,8 por ciento, frente al 26,43 de la comunidad, y ahora, el 28,56 por ciento, más de cinco puntos por encima del dato autonómico del 23,47 por ciento, según los datos del Ministerio de Sanidad consultados por Ical.

La obesidad de estos niños es la antesala de un adulto obeso con lo que eso conlleva: diabetes, hipertensión y niveles de colesterol elevados

Un análisis por separado arroja un aumento paulatino de la prevalencia de obesidad infantil en España, que alcanza ya a uno de cada diez menores, al 10,3 por ciento, por encima del 9,6 de 2011. Mientras, en Castilla y León afecta al 5,6 por ciento, por debajo del 6,14 de hace cinco años, y del 7,62 de hace diez. Lo mismo ocurre con los niños con sobrepeso que en el conjunto del país, ya que se elevan al 18,87 por ciento, igual que en 2001, y en la comunidad al 17,87, en este caso muy por debajo del 20,29 por ciento.

Por sexos se observan importantes diferencias: hay mayor porcentaje de niñas obesas en la comunidad – 7,51 frente a 4,04 por ciento de niños-, patrón que se invierte en el caso de los menores con sobrepeso -19,19 por ciento frente a 16,27 por ciento-.

Aliarse con el enemigo

Las cifras alertan de la necesidad de insistir en la educación sobre hábitos alimentarios en el niño y la familia, y sobre la importancia de la actividad física en el colegio y en el tiempo libre. «La clave es incidir en la dieta mediterránea, en el consumo de frutas, legumbres… en la importancia de la hidratación, de la actividad física...», algo esto último en lo que poco ayudan las nuevas tecnologías.

De hecho, el 78 por ciento de los niños de la comunidad pasan a diario, de lunes a viernes, al menos una hora frente a una pantalla, el 83,73 por ciento en el caso del fin de semana. Sólo un 6,5 por ciento no pasa nada o casi nada frente a una pantalla de lunes a viernes, y un 5,28 por ciento en fin de semana; y un 15,39 por ciento, menos de una hora entre semana, y un 11 por ciento, el fin de semana.

Evolución de la obesidad infantil.
Evolución de la obesidad infantil. / F.S. / Ical

En este sentido, De Luis precisa que hay muchos estudios que demuestran que a mayor número de horas frente a la televisión o delante de un móvil, mayor obesidad. Si bien, aunque los ordenadores, tablets y demás gadgets «sean un enemigo, están aquí y hay que aliarse con ellas». Explica que desde el Centro de Investigación en Endocrinología y Nutrición de la Facultad de Medicina de la Universidad de Valladolid se ha visto el uso del móvil como una oportunidad, de modo que han creado una aplicación -Moving star- que sirve para que los niños, jugando, sean capaces de adquirir hábitos de vida saludable, conozcan cuáles son los alimentos buenos, los malos...

La dieta es clave

Entre las claves para frenar lo que ya se considera una epidemia se encuentran los alimentos que integran la dieta, pero también los hábitos. Entre ellos respetar las cinco comidas, que empiezan en el desayuno, que se saltan muy pocos niños de la comunidad, el 0,5 por ciento de entre uno y 14 años. El 16,5 por ciento toma un desayuno completo: algo líquido (leche, té, cacao, chocolate, yogur, entre otros), fruta o zumo y pan, tostadas, galletas, cereales o algo de bollería. Un 67,7 por ciento sigue estas pautas pero no incluye nada de fruta; sólo un ocho por ciento toma sólo un líquido; un residual 0,12 por ciento, algo líquido y fruta, y un 7,53 por ciento otro tipo de desayuno.

Otro de los actores fundamentales para que el niño aprenda a comer sano y a concienciarse de la importancia de la actividad física se encuentra en la escuela. Es cierto que los currículos incluyen algunos temas, sobre todo en Atención Primaria, pero «habría que avanzar más». «Por ejemplo, se podría incluir en asignaturas que tanta guerra han dado y tanto se han politizado, como Educación para la Ciudadanía. Al igual que priman la educación, el civismo, el respeto… también tendrían que primar estos otros valores. En estas edades es donde hay que incidir», alerta De Luis.

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