El sector del ganado de lidia comienza a repuntar tras perder 91 ganaderías

Ganadería de toros de lidia. /Oscar Chamorro-Colpisa
Ganadería de toros de lidia. / Oscar Chamorro-Colpisa

La región mantiene 39.203 animales de esta raza

S. G.

El sector del ganado de lidia toma aire y tras una sucesión de años de descenso en caída libre, comienza a experimentarse un ligero repunte tanto en el número de animales como en el de ganaderías. Entre los años 2009 y 2016 se perdieron en Castilla y León un total de 91 ganaderías de bravo pasando de 269 a 178. Esa tendencia cambió en el año 2017 que se cerró con siete ganaderías más, alcanzando 185. Habrá que esperar a mediados del mes de febrero para conocer los datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación relativos al año 2018 y comprobar así, si las cifras siguen en ascenso, se mantienen o experimentan una recesión.

Si se toma como referencia el número de cabezas de la raza de lidia, en la región se ha visto mermadas en un 36%, 14.155 animales menos, pasando de 53.358 a 39.203 entre los años 2009 y 2017. El matiz está en que durante los dos últimos años la situación se ha invertido y mientras que hasta 2015 se perdieron cabezas, tanto en 2016 como en 2017 se volvió a subir en torno a las 4.000, a razón de 2.000 por año. Manuel Rodríguez-Tabernero, presidente de la Asociación de Ganaderos de Reses de Lidia, recuerda el 'boom' ganadero que se produjo en los años de bonanza económica. «Los nuevos han desaparecido casi todos, han quedado los ganaderos de verdad, los que están a pie de campo y conocen perfectamente y dominan la ganadería».

El representante de la ganadería Torrealba, Alberto Revesado, coincide en que «la criba gorda se produjo entre los años 2009 y 2010» y recuerda que «como en cualquier otra empresa esto va asociado a la demanda pero es verdad que hubo una época que se llegó a unos números desorbitados». El leve repunte se ha dado porque «en 2014 a la gente le empezó a ir bien y se volvió a dejar más vacas de vientre», justifica Revesado, quien también advierte: «En el toro los ejercicios son a cuatro años y lo comparo con el cerdo ibérico donde tú tienes los jamones colgados tres años y sabes a cuánto compras pero no a cómo lo vas a vender. Con el toro pasa lo mismo».

En el caso de la Asociación de Ganaderos de Reses de Lidia su presidente aprecia que se ha alcanzado «un equilibrio» y han conseguido mantenerse en un número estable de ganaderías que ronda las 64. «Los festejos populares han ascendido y eso a nosotros nos viene muy bien porque aunque nuestros asociados venden también para festejos mayores, lo hacen más para populares». Esa teoría la comparte el ganadero y empresario Germán Villar, de la empresa Toropasión. «Los festejos mayores van disminuyendo porque son más caros y los populares van a más; ahora mismo el sector está estable, se autorregula, no van a faltar toros pero tampoco van a sobrar».

«En las capitales han bajado las corridas, era imposible tanto». Su visión es que en el caso ganadero «se han quedado los que viven de eso y se dedican a ello, no el que en los años económicos buenos decidió comprar una ganadería pero en realidad vivía de otra cosa».En el precio de los toros nadie se pone de acuerdo y de 3.000 euros para arriba se puede ver de todo. «Ese tipo de toro grande no es tan fácil encontrarlo y luego hay pueblos de Castellón que pagan 12.000 euros por un animal y eso distorsiona el mercado».

Aunque las ganaderías de lidia se rijan por los mismos criterios de oferta y demanda que cualquier otra empresa, nadie es ajeno a los continuos ataques que sufre el sector y que han entrado en el debate político con más fuerza de la mano de Vox. Revesado asume que «también dependemos de lo que suceda políticamente» y Rodríguez-Tabernero reclama una mayor defensa sobre todo a la hora de preservar encastes minoritarios que si no se cuidan «van a desaparecer y es una pena».

Temas

Toros
 

Fotos

Vídeos