Mañueco pone su Gobierno de coalición y «certidumbres» como ejemplo a Sánchez

Fernández Mañueco responde a sus primeras preguntas de control./Gabriel Villamil
Fernández Mañueco responde a sus primeras preguntas de control. / Gabriel Villamil

Tudanca le afea haber empezado, con la ayuda de Cs, por incrementar altos cargos y asesores a dedo y el presidente invita al socialista a «hablar usted y yo y, si quiere, acordar»

Susana Escribano
SUSANA ESCRIBANO

Castilla y León es «un ejemplo para España y los españoles» de lo que significa configurar un Gobierno de coalición «desde el diálogo» y, por ende, Alfonso Fernández Mañueco y Francisco Igea, un espejo en el que podrían mirarse Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. Ese fue el primer argumento que ofreció el relevo de Juan Vicente Herrera como presidente de la Junta al jefe de la oposición socialista, Luis Tudanca, en su primera sesión de control parlamentario. El salmantino contestó, gracias al aval de Cs, desde el primer escaño del banco azul. El burgalés preguntó desde el mismo que ocupaba antes de las elecciones en las que fue el candidato más votado. Como jefe efectivo de la oposición.

Tudanca pidió un balance al popular, achacó al Gobierno bicolor inacción en medidas concretas y le afeó que lo primero que han hecho ha sido incrementar el número de altos cargos, de asesores a dedo en acuerdos ocultos y aumentar la asignación a los grupos parlamentarios para paliar el boquete que la pérdida de escaños del PP (de 42 a 29) había hecho en las finanzas populares.

Tudanca: «Han demostrado que Cs no tapa la corrupción del PP, la recicla»

Se notaba en la tribuna que era un día de estreno. A los cuatro procuradores de PP y Cs –Pablo Trillo-Figueroa, Noemí Rojo, David Beltrán e Inmaculada Gómez–que relevaban a parlamentarios efímeros que tomaron posesión del escaño en junio y que han pasado a la nómina de altos cargos, se unía la expectación por los duelos entre los miembros de la Junta y los procuradores de la oposición. Se notó en la tribuna, con 'overbooking' de altos cargos y asesores autonómicos. Azules y naranjas, por duplicado.

Fernández: «Las instituciones siguen siendo un cortijo, pero con más descaro, en su Gobierno de señoros»

Luis Tudanca incidió en que el de Mañueco e Igea es «el Gobierno con menos mujeres de España», recordó la unidad de acción de ambos partidos para proporcionar al alavés Javier Maroto –«defensor de las vacaciones fiscales vascas y para el que Treviño es Álava y no Burgos», precisó– un escaño con sello de Castilla yLeón en el Senado, el episodio del 'pisito' del presidente de las Cortes y la cita para sentarse en el banquillo por un delito de amenazas leves del vicepresidente Francisco Igea. «Y deciden abrir tres comisiones de investigación para investigarse a sí mismos, lo que implica un reconocimiento de actividad irregular», remarcó el dirigente socialista, que concluyó que «Cs no tapa la corrupción del PP, la recicla».

El logro del nuevo Captur

«Supere su frustración, las cosas son como son, no como le gustaría a usted que fuesen», replicó el presidente de la Junta. Fernández Mañueco rebatió las acusaciones de inacción apuntando que en los cinco consejos de Gobierno del nuevo Ejecutivo han aprobado 200 acuerdos por valor de 438 millones de euros. Eso aporta, dijo, «certidumbre y estabilidad». Que copie Sánchez, se sobreentendió. El presidente sumó a los activos de la gestión regional la presentación del nuevo modelo Captur de Renault, gracias a la «apuesta» de la firma del rombo... «Y a las ayudas de la Junta».

El dirigente del PP tiró de perfil presidencial e invitó al líder de la oposición a pactar asuntos de comunidad: «Usted y yo tenemos que hablar y, si usted quiere, acordar».

Luego escuchó el popular la acusación de «indolencia» y de practicar con maestría la «impasibilidad de las estatuas de sal» que le regaló Pablo Fernández, desde el Grupo Mixto, y sus críticas al «Gobierno de señoros». «Habiendo defendido todo el verano el Gobierno de coalición (el de Sánchez e Iglesias), nunca pensé que le sentara tan mal un Gobierno de coalición en Castilla y León», ironizó Mañueco en su respuesta al de Podemos, al que agradeció que no hiciera culpable al nuevo Ejecutivo regional de la sequía. «Se lo agradezco», subrayó vivamente.

La sesión de control pasó a los consejeros. No se estrenaron, por falta de preguntas, los de Economía y Hacienda, Fomento y Medio Ambiente, Empleo e Industria y Cultura y Turismo. Los dos del PP, veteranos. Los de Cs, inéditos en lances parlamentarios. Trabajó a destajo la consejera de Sanidad, Verónica Casado, que se manejó sin demagogia y con soltura en una sesión con nuevos oradores en el hemiciclo haciendo méritos para el premio de lectura de intervenciones enlatadas.

La Junta «no puede, pero tampoco quiere» abordar la capitalidad

Sin recorrido. Ángel Ibáñez, consejero de la Presidencia, amortizó en las Cortes la propuesta de su predecesor, José Antonio de Santiago-Juárez López, para reconocer la capitalidad de Valladolid en la reforma del Estatuto de Autonomía que plantean PP y Cs para suprimir aforamientos. El que fuera mano derecha de Juan Vicente Herrera, con mando en la Junta y en el PP regional, fue definido por Ibáñez como «un concejal de un Ayuntamiento de una capital de esta comunidad». Todo un ejercicio de reduccionismo político impensable hace meses.