La Junta atribuye a «un error» ocultar la creación de 14 puestos de asesores a dedo

Igea y Fernández Mañueco, la mañana de julio en la que tomaron posesión los consejeros del Gobierno de Castilla y León. / Ical

El Gobierno de PP y Cs amplió el 25 de julio las plazas de cargos de confianza, con sueldos de 40.000 a 54.000 euros, y la hizo pública tras la denuncia del PSOE

Susana Escribano
SUSANA ESCRIBANO

El jueves 25 de julio el Consejo de Gobierno de la Junta, en el que se sientan cada semana el presidente Alfonso Fernández Mañueco y sus diez consejeros acordaron la creación de 14 nuevas plazas para cargos de confianza de nombramiento directo sin que dieran información ni publicaran ese acuerdo hasta hoy, tras la denuncia del procurador socialista José Francisco Martín.

Francisco Igea, vicepresidente de la Junta, portavoz del Ejecutivo de coalición y consejero de Transparencia, Ordenación del Territorio y Acción Exterior, aseguró por la tarde que se había debido a un «error» que ya se había subsanado.

Se trata de catorce puestos como técnicos asesores que se suman a los 22 heredados del Gobierno de Juan Vicente Herrera. Seis los nombra Alfonso Fernández Mañueco y nueve, el consejero de la Presidencia, Ángel Ibáñez, aunque pueden ser colaboradores de otros compañeros de tareas gubernamentales. En el Bocyl se han publicado los nombramientos de 26, por lo que faltan de ocupar diez de esos puestos de nueva creación.

Sobre ese acuerdo de Gobierno no informó el portavoz de la Junta en la rueda de prensa posterior al último consejo del mes de julio y esa ampliación de cargos de asesoría nombrados a dedo no se incorporó en el Portal de Transparencia de la Junta. Ni los puestos ni el nivel de los mismos (entre los más altos: Grupo A, nivel 28, 29 y 30) ni las retribuciones. Entre los 40.000 y los 54.000 euros brutos anuales, según la información colgada por la tarde en el portal de la Junta. Entre los 22 anteriores, la mayor parte están dedicados a tareas de comunicación en los equipos de los consejeros y del presidente.

«Es un acuerdo secreto del que no se informó en su día y del que, hasta este minuto (en referencia al momento en el que hizo la denuncia pública en la mañana de ayer) no hay una sola referencia», criticó Martín, secretario primero de las Cortes, quien señaló que la propia Junta incumplía lo estipulado en la Ley de Transparencia.E l parlamentario socialista ironizó sobre la regeneración promovida por PP y Cs, siendo especialmente cáustico con Francisco Igea, al que tildó de «Mesías de la Transparencia».

Lo hizo en el receso de la comparencia en las Cortes del consejero de la Presidencia, Ángel Ibáñez, que salió al paso de esta denuncia acusando al procurador socialista de hacer «el ridículo» como con la «cuestión bastante banal» de la polémica del apartamento del presidente de las Cortes. El consejero de la Presidencia situó ese crecimiento del número de asesores como algo «lógico» al contar la Junta con una consejería más desde julio y cifró en 670 los cargos de confianza que promovió Pedro Sánchez al aterrizar en La Moncloa. «Eso no les parece escandaloso», espetó a los socialistas.

Igea admitió, ya por la tarde y también en las Cortes, ese «error» de no haber informado del acuerdo, que incluyó entre los «no relevantes», el día que fue aprobado y avanzó que se podrán consultar con facilidad, a través de Internet, todos los que se refrenden cada jueves en los Consejos de Gobierno.

El vicepresidente restó importancia al numero de altos cargos y de asesores en la Junta, aseguró que Castilla y León está «a la cola de España» en ese ámbito, muy lejos de comunidades socialistas. «Me podía hinchar a contar», aventuró Igea, quien comparó a José Francisco Martín con el agente secreto Anacleto, primero por sus indagaciones sobre el apartamento para el presidente de las Cortes y después por «descubrir hoy otra herramienta secreta, el Bocyl».

Lo cierto es que en el Boletín Oficial se publican ceses y nombramientos sobre esas plazas, pero no la creación de las 14 nuevas que ha incorporado el Ejecutivo de PP y Cs, a las 22 de asesores de confianza que heredó –los puestos, no las personas– de Juan Vicente Herrera.