Jesús Merino, aquel poderoso escudero de Lucas

Jesús Merino. /Efe
Jesús Merino. / Efe

Acumuló un enorme poder en Castilla y León en los años 90 como consejero de Fomento, vicepresidente de la Junta y secretario regional del PP

Enrique Berzal
ENRIQUE BERZAL

Cuando el 7 de julio de 1995, tres días después de la investidura de Juan José Lucas como presidente de Castilla y León, se hizo público al ascenso de Jesús Merino a la recién creada Vicepresidencia de la Junta, acreditados comentaristas lo interpretaron como la justa recompensa a quien ya llevaba cuatro años aunando los ademanes suaves de cara al exterior con un férreo control del partido en la trastienda popular. No conviene olvidar, de hecho, que desde 1991 Merino –ahora condenado a tres años y siete meses por la trama Gürtel– ejercía la secretaría regional del PP y gestionaba la Consejería de Fomento, la más inversora de todas. Él mismo se definió, en aquel mes de julio de 1995, como «fiel escudero» del presidente Lucas, a quien juraba lealtad como líder incontestable del partido a escala regional.

Aquellos ocho años en el Ejecutivo de Castilla y León, de 1991 a 1999, fueron sin duda su época dorada. Acumuló tres cargos (consejero de Fomento, secretario regional del PP y vicepresidente de la Junta) y muy pronto aspiró a más. Claro que no le faltaban adversarios en la formación conservadora adictos al fuego amigo (recuérdese, por ejemplo, el caso Zamora, en el que tuvo que expedientar al entonces presidente de la Diputación, Antolín Martín, y a otros compañeros por sus maniobras contra el presidente provincial; o el mismo caso Mañueco, en Palencia, que también le afectó), pero eran pocos los que se atrevían a toserle.

Segoviano de Hontalbilla, donde nació el 6 de febrero de 1954, Merino había llegado a la política dentro de las filas centristas, con Adolfo Suárez en el Gobierno de la nación. Amparado además por un perfil profesional técnico (es licenciado en Derecho por la Complutense y diplomado en Derecho Laboral de las Comunidades Europeas, entre otros títulos), antes de sus responsabilidades en Castilla y León ejerció como director del Gabinete Técnico de la Presidencia del Senado (1977), jefe de Gabinete del ministro de Trabajo (1978 y 1980), asesor del Gabinete Técnico de la Subsecretaría de Trabajo (1980-1982), director de Relaciones Laborales de la Sociedad de Gestión de Buques (Empresa del Banco de Crédito Industrial, 1984-1987) y director de Recursos Humanos y Organización del Banco de Crédito Industrial (1987-1991).

La cuesta abajo

Su salida del Gobierno regional, en 1999, año en que estrenó escaño como senador autonómico, fue interpretada como un plante a Lucas por haberle desairado en sus planes para la Junta. En 2000 resultó elegido diputado y al año siguiente anunció su renuncia a la secretaría regional del PP en favor de Juan Vicente Herrera. Instalado en Madrid, donde mantiene su despacho profesional, en 2002 Génova le encomendó el área de Política Autonómica. En aquel momento a Aznar le quedaban dos años como presidente del Gobierno con mayoría absoluta y el incombustible Javier Arenas llevaba las riendas del partido, de cuyo Comité Ejecutivo Nacional formaba parte el propio Merino.

Su apacible estancia en la Cámara Baja –su último cargo de relevancia fue la portavocía adjunta del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso– se vio truncada al estallar el caso Gürtel. En abril de 2010 cesó «temporalmente» de militancia y dimitió de su escaño al ser imputado en el sumario de la trama por supuestos delitos fiscales y evasión de capitales. Aunque en septiembre de 2011 el Tribunal Superior de Justicia acordó el sobreseimiento provisional de la causa contra él, a principios de 2012 fue reabierta por la Audiencia Nacional.

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