Enrique López: «Veo factible entrar en un Consejo Rector porque si la gente se involucra las cosas funcionan»

Enrique López, socio de Acor. /Ramón Gómez
Enrique López, socio de Acor. / Ramón Gómez

El relevo generacional, la dificultad del acceso a las tierras y la despoblación del medio rural centraron la conversación sobre el futuro de las nuevas generaciones y su relación con el cooperativismo

ANDREA DÍEZValladolid

Conocer que nos deparará el futuro es una inquietud abordada desde el principio de los tiempos. Pero ante la carencia de ese poder, analizar el contexto y los datos nos ayudan a tomar decisiones para afrontar decisiones de la mejor forma posible. Enrique López, joven socio de Acor, dio una clara pista del problema presente y que no tiene visos de resolverse a corto plazo, que preocupa a los jóvenes «no viviría en un pueblo». Así respondió a la periodista Silvia García Rojo, durante un momento de la conversación en el que se analizaba el problema de la despoblación en el medio rural. Sin embargo, este agricultor de Aldeaseca, municipio de la provincia de Ávila, es también un claro ejemplo del compromiso de los jóvenes que quieren continuar con las explotaciones agrícolas o ganaderas en el campo. Siguiendo la tradición familiar, se incorporó a Acor porque «creo que hoy en día la cooperativa es muy importante. Te ofrece servicios que no te da una empresa privada. Por ejemplo en el caso de la adquisición de abonos». Pero, aunque su experiencia en el mundo de las cooperativas es positivo echa en falta que en Castilla y León no haya asociaciones «más grandes y que den más servicios». Así que pensando en cómo mejorar la situación, Enrique López apunta al Consejo Rector, «hace falta que entre gente joven. Cada uno con su edad puede aportar su granito de arena y todo suma», explicó en referencia al relevo generacional planteado a lo largo de la jornada. No en vano, la formación fue otro de los puntos que destacó, «tampoco se puede ir a un Consejo Rector sin saber que funciones tiene y para qué sirve», puntualizó. Abogado de carrera, Enrique López, vislumbró su futuro compaginando su profesión y su pasión, «aunque si tuviera que elegir, me quedaría con la agricultura», aseguró convencido aunque reconoció que mira con optimismo y espera que mejore la situación del sector de la remolacha, al que se dedica. «La remolacha no podrá seguir sin subvenciones de organismos públicos porque el precio base marcado es lo que te cuesta cultivarla. Así que si estás en una cooperativa es verdad que los precios pueden ser más competitivos, porque nos beneficia a todos». En cuanto al acceso a las tierras, según Enrique, es un tema complicado sino vienes de una explotación familiar, « hay gente que se jubila pero continúa con sus tierras y luego se venden a precios muy caros», lamentó.