Los niños menores de dos años son los principales afectados por la apnea obstructiva del sueño

Una niña duerme con su oso de peluche. /Fotolia
Una niña duerme con su oso de peluche. / Fotolia

Los principales síntomas son los ronquidos o el aumento del trabajo de respiración

EL NORTEMadrid

Los niños menores de dos años son el único grupo con predisposición a la obstrucción de la vía aérea superior, compuesta por las fosas nasales, la boca, la faringe, la laringe, los pulmones y el diafragma. Así, los pequeños pueden presentar síntomas característicos, no solo durante el sueño, sino también durante la vigilia, por lo que requieren de intervenciones apropiadas a su edad, según las conclusiones de la Task-Force Europea constituida por la European Respiratory Society (ERS).

Esta conclusión forma parte de la Declaración de la European Respiratory Society sobre Trastornos Respiratorios durante el sueño (TRS) en niños de 1 a 23 meses de edad, un documento que detalla el diagnóstico y tratamiento de los trastornos respiratorios del sueño en niños, con la participación de expertos de diferentes países europeos, según ha informado Europa Press.

«La importancia del trabajo de esta TaskForce-Europea es que incluye una completa valoración de los factores predisponentes a estos trastornos respiratorios del sueño de carácter obstructivo, describe paso a paso su abordaje terapéutico en niños de esa edad y tiene en cuenta las instalaciones y las políticas de los distintos países respecto a estos casos», ha expuesto el miembro del Área de Sueño de SEPAR y firmante de este relevante documento científico, la neumóloga Mª Luz Alonso.

«Se trata de un documento muy útil para el manejo de estos trastornos en este subgrupo específico de pacientes pediátricos y muy necesario, puesto que habitualmente se estudian más en la etapa adulta», ha añadido la doctora Alonso.

El ronquido, síntoma principal

Según han indicado desde la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), el síndrome de apnea obstructiva del sueño en niños (SAOS) se caracteriza por incluir un índice de apnea-hipopnea obstructivo elevado y la presencia de síntomas de obstrucción por la vía aérea superior durante el sueño, como son los ronquidos o aumento del trabajo de respiración.

El ronquido habitual se define como la presencia de estos sonidos más de 3 noches a la semana y la prevalencia de estos en niños pequeños es del 9% en lactantes de 0 a 3 meses, del 15% en lactantes de 1 año y del 5,3% en niños de 2 semanas a 2 años. Sin embargo, aunque el ronquido o «respiración ruidosa» es el síntoma más frecuente del SAOS, en los niños menores de 2 años son frecuentes los síntomas diurnos, como dificultades en la comida o en el habla.

En cuanto a sus consecuencias, el SAOS antes de los 2 años se ha asociado con fracaso del crecimiento y desarrollo, menor desarrollo cognitivo, enuresis así como más riesgo de desarrollar morbilidad y, en especial, hiperactividad alrededor de la edad de 7 años y morbilidad cardiovascular.

Diagnóstico y tratamiento de SAOS

Tal y como han explicado desde SEPAR, el síndrome de apnea obstructiva del sueño en niños de 1 a 23 meses es un trastorno multifactorial y, por lo tanto, se requiere una evaluación objetiva de todas las anormalidades subyacentes que en niños tan pequeños pueden contribuir a obstruir la vía aérea superior del sueño.

Por ello, se requerirá un examen físico y del estado de cada niño, ya que este puede padecer laringomalacia, obstrucción nasal, hipoplasia mandibular marcada o craneoestenosis, desórdenes neuromusculares y diversos síndromes genéticos e hipertrofia adenoamigdalar. En los niños menores de dos años los factores predisponentes son la causa más frecuente. Asimismo, en el diagnóstico y para determinar su gravedad se aplican distintas pruebas, siendo fundamental el estudio de sueño, entre otras.

En estos casos, lo que se suele hacer es una combinación de tratamientos destinados a la resolución de la causa predominante. El primero de ellos son las diferentes intervenciones quirúrgicas, como la adenoidectomía (o extirpación de las adenoides que obstruyen las vías respiratorias, a partir de los 3 meses de edad) y la amigdalectomía (o extirpación de las amígdalas que también pueden obstruirlas, a partir de los 6 meses de edad), entre otras cirugías.

Normalmente, estas operaciones se conjugan con la aplicación de la CPAP o presión positiva nasal continua de las vías respiratorias aéreas, un sistema que emite un flujo continuo de aire que mantiene las vías aéreas abiertas del niño mientras duerme y previene así su obstrucción, siendo en los niños menores de dos años la primera línea de tratamiento en muchos casos.

Temas

Salud