Del colegio al instituto: mucho más que una mudanza

Un grupo de jóvenes, en el instituto. /FOTOLIA
Un grupo de jóvenes, en el instituto. / FOTOLIA

El paso de Primaria a Secundaria es trascendental en la evolución educativa y emocional del preadolescente

J. Asua
J. ASUA

Es un paso trascendental. Para el alumno y también para la familia. La mudanza del colegio al instituto –de 6º de Primaria a 1º de la ESO– conlleva un cambio muy importante tanto en la dinámica educativa como la evolución de los chavales. ¿Cómo afrontarlo? ¿Cómo superar esa ansiedad que puede generar en estudiantes y padres? Desde la Asociación de Orientación Educativa de Castilla y León subrayan que el acompañamiento es fundamental para superar con éxito ese tránsito en el que influyen tres factores. Por un lado, el cambio de espacio físico tras una larga etapa en el colegio, por otro la especificación de las asignaturas o materias con un mayor número de profesores especializados y, por último, la llegada de la adolescencia: una etapa que va acompañada de cambios físicos, psicológicos y sociales.

Explica María de las Olas Rodríguez, presidenta de la entidad, que «todo es nuevo para ellos, van a salir de una zona de confort en la que llevan varios años, por lo que es indispensable preparar este cambio, anticiparles con qué se van a encontrar y resolver sus dudas». En este camino, la familia también es un pilar básico porque cuando llega el mes de septiembre será su principal referente.

Ya en sexto de Primaria el tutor u orientador mantiene unas sesiones en el aula para hablarles del paso que van a dar . «El espacio del instituto suele ser más amplio, no se va a estar tan vigilado, pues se les supone mayor autonomía, van a tener un profesor por materia, frente al tutor o tutora que les daba casi todas las clases, y se van a encontrar con gente más mayor, lo cual impone», argumenta, al tiempo que reconoce que en ocasiones se genera «miedo a lo nuevo y desconocido». Tranquilos los progenitores, porque hasta los 14 años no se permite a los chicos y chicas salir del centro.

Conscientes de estos cambios, los institutos cuentan con un 'plan de acogida' para el nuevo alumnado con el que se busca familiarizarles con las nuevas dinámicas. ¿Qué deben tener en cuenta los padres? Es importante, señala la experta, informarse de la organización del centro, conocer al tutor y tener contacto frecuente con el instituto para conocer la evolución de sus hijos. Además, hay que supervisar –siguen necesitándolo– un hábito de estudio por las tardes de, al menos, hora y media, con tareas de mesa, con sus descansos correspondientes, pero sin distracciones, como por ejemplo el uso de pantallas. Asimismo, aconseja acompañarlos emocionalmente en la etapa de la adolescencia, es un periodo de muchos e importantes cambios.

Los preadolescentes, por su parte, deben estar tranquilos porque tendrán un tutor de referencia con el que pueden tener mayor confianza, que va a estar pendiente de ellos. En clase es importante mantener la atención y una actitud participativa y de trabajo, así como cumplir con los tiempos de estudio. «Ese es el truco del éxito escolar», resume María de las Olas Rodríguez.

Habrá nuevos amigos, el instituto es otro gran espacio de socialización. Sin forzar y con cierto tiento, los padres «han de supervisar todo el entorno de sus hijos, especialmente las amistades que establecen, pues si estas son sanas, la perspectiva de éxito será mayor; en otro caso surgen dificultades, baches, que después hay que arreglar. La mejor intervención es siempre la prevención», acotan los expertos la asociación.

Para comprobar si la adaptación es correcta es fundamental la comunicación. Preguntarles qué tal ha ido la jornada, estar atento a posibles preocupaciones y transmitirles confianza en sus posibilidades. «El truco de la educación está en la balanza entre establecer límites, que le den seguridad, y la confianza en sus posibilidades, que le aportará un sentimiento de autoeficacia y capacidad», apunta.

En caso de detectar algún problema, los centros siempre están abiertos a encontrar las soluciones. No hay que dudar a la hora de contactar con los responsables del instituto. Solicitar una cita con el tutor, como primer referente de nuestros hijos, y aportar siempre una actitud de diálogo.