Agentes-tutores, un apoyo con autoridad para los centros educativos

Laura Martín y Roberto Martínez, policías de barrio y agentes tutores en los centros educativos del distrito de Delicias./EL NORTE
Laura Martín y Roberto Martínez, policías de barrio y agentes tutores en los centros educativos del distrito de Delicias. / EL NORTE

El programa de la Policía Municipal de Valladolid atiende a 111 colegios e institutos y resuelve problemas de absentismo, acoso escolar o tráfico y consumo de drogas entre otras cuestiones

J. Asua
J. ASUAVALLADOLID

El uniforme impone, aunque la actitud de Roberto Martínez y Laura Martín -44 años de edad, dos hijos cada uno y ambos con dos décadas en el cuerpo municipal- sea otra. Son «autoridad, por supuesto» pero la postura para trabajar como agentes-tutores debe combinar grandes dosis de empatía. Su condición de policías se fusiona con la de progenitores. ­ «Metemos caña y llegamos hasta el final, pero se establece una buena relación», subraya el primero. El programa comenzó allá en 2011 como proyecto piloto y desde entonces se ha ido ajustando a las necesidades de los centros educativos para crear un tándem que ayude a que algunos estudiantes y también sus familias «entren en vereda».

Roberto y Laura trabajan en Delicias. No es un distrito cómodo. Entiéndase. Zona humilde, multicultural, muchas personas de etnia gitana... Son aspectos que marcan. La subinspectora Violeta Hoyos subraya la buena aceptación por parte de los profesores y los directores de los colegios e institutos de este respaldo. «Hay grandes profesionales en la enseñanza», incide, pero en algunos momentos los problemas pueden trascender del recinto y allí entran a trabajar estos efectivos adscritos al servicio de la Policía de Barrio.

Ambos han visto mucho. Malos tratos a críos en sus hogares, un chaval con esquizofrenia que pegaba a su madre, tentativas de suicidio, acoso escolar (ahora incrementado a través de las redes sociales), absentismo, peleas entre grupos, trapicheo y consumo de sustancias estupefacientes o de alcohol en el entorno de las instalaciones. «Nos ven como una autoridad, pero también como alguien que quiere echarles una mano; la mayor satisfacción cuando resuelves un problema es encontrártelos por la calle y que te den las gracias con una sonrisa», reconoce Laura.

«Nos ven como una autoridad, pero también como alguien que quiere echarles una manos; cuando resuelves un problema y te dan las gracias supone una gran satisfacción» Laura martín

También hay jóvenes más retadores, menos dóciles, pero después de alguna intervención de estos dos agentes su actitud cambia. «Aflojan, porque saben que sus acciones tienen consecuencias», dice Roberto.

El del agente-tutor es un trabajo en red. La relación con la Fiscalía de Menores es intensa. A su titular, Teresa Vicente, le gusta estar al tanto de los casos que trabajan estos policías en toda la trama de la capital con el objetivo de reconducir conductas. También con medidas coercitivas para los chavales y para las familias, con multas o procedimientos judiciales. La protección del menor prima ante todo.

«Muchos se tienen aprendido eso de 'soy menor' y creen que eso les protege, pero solo con el hecho de llevártelos un día a identificar en el coche patrulla les marca y los otros chavales se dan cuenta que sus conductas conllevan consecuencias», explican los agentes.

En su trabajo colaboran también con Guardia Civil y Policía Nacional e incluso han transmitido información sobre actividades relacionadas con el yihadismo, que se han detectado en algún centro. Prevenir situaciones de riesgo, de maltrato o desamparo, el asesoramiento a madres, padres y profesores, la resolución pacífica de conflictos mediante la derivación a los recursos correspondientes, como los Servicios Sociales del Ayuntamiento o la Junta, y la mejora de la seguridad vial en el entorno escolar son sus principales funciones.

El adiestramiento del 'Delta'

De su papel «importantísimo» da fe Julio Núñez, director del Instituto Delicias. «Su presencia es disuasoria para ciertas conductas». Y aquí aparece 'Delta', un pastor belga Malinois que Roberto y Laura han entrenado con éxito para la detección de sustancias estupefacientes en el entorno de los institutos, algo que ambos agentes reconocen que va a más, a pesar de todas las campañas en marcha para prevenir estos hábitos perniciosos­.

«De cero a diez, yo valoraría el trabajo de estos agentes con un diez, para el centro es importantísimo» Julio núñez, director del IES DELICIAS

«Es un perro muy bien adiestrado y a los chavales les parece llamativo». Reconoce Núñez que en ciertas ocasiones se ve a jóvenes fumando droga fuera del centro. Solo la presencia de los agentes con el can contribuye a que estas prácticas se corrijan.

«De cero a diez yo valoraría este programa de agentes tutores con un diez», explica el director, quien también relata que la Policía han intervenido en casos de absentismo escolar o acoso fuera del centro educativo tras la alerta, por parte de un grupo de chavales, de que otros no les dejaban de molestar. «Ayudaron a mitigar esa situación», explica, al tiempo que aboga por mantener viva esta coordinación entre policía y educadores.

Según los datos que aporta la subinspectora Hoyos, los agentes tutores realizan una media anual de mil intervenciones. Desde el pasado mes de septiembre, su figura se ha extendido a las escuelas infantiles donde, a través de charlas, se ofrecen conceptos sobre educación vial, de respeto entre los alumnos y de cumplimiento de las normas, entre otras.

Agentes tutores trabajan con los más pequeños en una de las diez escuelas infantiles de Valladolid.
Agentes tutores trabajan con los más pequeños en una de las diez escuelas infantiles de Valladolid. / A. V.

Aquellas primeras reticencias que el programa provocó cuando se puso en marcha se han transformado ahora en una colaboración estrecha, que ha ayudado a que ambas partes estén en contacto para resolver problemas en etapas básicas para el desarrollo personal y emocional del los chavales.