Emergencias Sanitarias atiende cuatro mil accidentes infantiles al año en Castilla y León

Un niño pequeño, con productos de limpieza. :: /RAMÓN GÓMEZ
Un niño pequeño, con productos de limpieza. :: / RAMÓN GÓMEZ

La mitad de las intoxicaciones, quemaduras y caídas graves se producen dentro del hogar

Ana Santiago
ANA SANTIAGOValladolid

Los accidentes infantiles son la primera causa de muerte en niños de 1 a 5 años además de ser un motivo importante de discapacidad y morbilidad, con secuelas duraderas e, incluso, permanentes. Y es el hogar el entorno que más problemas acapara por encima de los colegios y guarderías y, la inmensa mayoría son evitables; aunque el entorno del pequeño tiende a interpretarlos como casi inevitables. Muchas familias piensan que se deben al azar o a la imprudencia del niño. El conocimiento de los factores de riesgo de los accidentes permite la elaboración de programas para su prevención y control con especial implicación de los pediatras. Un entorno seguro y vigilancia adecuada, sin duda, reducen el riesgo.

El Ministerio de Sanidad acaba de publicar una 'Guía de seguridad de productos infantiles' en la que repasa los productos más potencialmente peligrosos. Y es que, junto a los accidentes de tráfico, los domésticos provocan la demanda sanitaria más urgente en la edad pediátrica. Traumatismos por caídas, intoxicaciones, ingesta de cuerpos extraños y quemaduras están a la cabeza y la mitad se producen en el propio hogar y con especial frecuencia en los tiempos de ocio. Así lo apuntan diferentes estudios nacionales y Castilla y León no es una excepción, varios trabajos al respecto como la tesis de la ya doctora Rebeca da Cuña Vicente que revisa 10.933 emergencias sanitarias en la comunidad producidas en tres años o los datos de aseguradoras como la del hogar Acierto.Com o Mapfre en colaboración con la Asociación de Pediatría coinciden en apuntar al hogar como el entorno donde habría que potenciar la prevención y en algunos de sus datos que también confirman fuentes de Sacyl y las memorias de Emergencias Sanitarias. Más de la mitad de las llamadas al 112 por motivos sanitarios son consultas sobre niños y se producen más de 18.000 asistenciales al respecto telefónicas, de derivación o de envío de ambulancia. Cada año hay unas cuatro mil emergencias sanitarias relacionadas con un accidente infantil que requieren una atención urgente de este servicio extrahospitalario.

Seguridad del menor

257.885
llamadas anuales a Emergencias Sanitarias del 112 tienen que ver con la salud de los menores, más de la mitad del total y provocan 18.088 consultas pediátricas.
297.996
menores de Castilla y León tienen entre 0 y 14 años y 358.304 hasta los 17 años.
Guía.
Editada por el Ministerio de Sanidad y la Alianza Europea para la Seguridad Infantil EuroSafe recoge los principales productos de uso infantil potencialmente peligrosos, la normativa y los consejos para comprarlos con calidad y seguros. La guía puede consultarse en www.mscbs.gob.es.
Consejos.
En ningún caso los niños menores de 12 años se deben quedar solos en casa; Si los padres consideran que el niño tiene una conducta o personalidad que busca el riesgo, deben prestarle más atención y supervisión; conocer el teléfono de urgencias y el de toxicología. Los niños que toman medicación crónica pueden tener más riesgo de accidentes; Hay que cuidar el entorno del niño y hacer que sea lo más seguro posible en función de la edad. Los accidentes no son por azar.

Los accidentes predominan entre los varones, en particular las caídas, y solo las intoxicaciones afectan más a las niñas. Son más habituales en las zonas rurales; se acumulan en los fines de semana, en verano y en diciembre y enero y son las últimas horas del día las más marcadas por estos problemas; entre otras razones porque suman en cansancio del niño y de los padres. Además, recogen que 75% de las familias solicitan atención médica en caso de accidentes y un 4% de los niños requieren incluso ingreso hospitalario.

Las camas para adultos: peligro de atrapamiento, asfixia y aplastamiento

Sanidad advierte que pueden llegar a provocar incluso la muerte por aplastamiento entre la cama y la pared u otro objeto; quedar atrapado con la estructura de la cama, cabecera o pie de cama; caerse sobre montones de ropa, bolsas de plástico u otros materiales blandos que acaben provocando la asfixia; aplastamiento de la cabeza, tórax o abdomen provocado por el cuerpo de otra persona que comparta la cama, sábana o almohada; las caídas al suelo; asfixia provocada por elementos mullidos (como cojines, colchas gruesas y edredones) y en camas de agua. Los niños se hunden y si se encuentran boca abajo no son capaces de levantar la cabeza.

Andadores: frenan desarrollo y pueden causar lesiones

Algunos padres creen que el andador es seguro para sus hijos, pues les mantiene entretenidos mientras ellos realizan otras tareas. Sin embargo, dos características hacen de los andadores elementos particularmente peligrosos: el aumento de la movilidad y velocidad y la altura elevada que obtiene el niño en un andador. Los andadores conllevan un riesgo de caída por unas escaleras; de volcar, de alcanzar al tener mayor altura elementos peligrosos. Se ha demostrado que incrementan el riesgo de envenenamiento e ingestión de productos tóxicos. El mayor alcance que obtiene el niño al utilizar un andador incrementa las probabilidades de que se envenene al alcanzar productos como plantas, bebidas alcohólicas o productos de limpieza.

Asientos o anillos de baño: más muertes por ahogamiento

Muchos de estos asientos y anillos de baño tienen una base de tres o cuatro patas con ventosas que se pegan a la bañera. Sin embargo, las ventosas pueden separarse de forma inesperada, haciendo volcar el asiento y al niño. Por otro lado, el bebé puede escurrirse por el hueco para las piernas y quedar atrapado bajo el anillo o sumergido bajo el agua.

Asimismo, existen asientos de baño integrados en la propia bañera, en los que el peligro reside en salirse del propio asiento. Además, indica esta guía, los padres suelen llenar más la bañera cuando utilizan un asiento dado que el bebé se encuentra a más altura al estar sentado en dicho producto; esto aumenta el riesgo de ahogamiento en caso de que el niño se saliese o cayera del asiento. En muchos casos, el cuidador sale por un instante para abrir la puerta o contestar al teléfono y el bebé se desliza o queda atrapado en el asiento, muriendo ahogado.

Bicicletas: tamaño adecuado, frenos de pie y casco

Las lesiones relacionadas con ciclistas infantiles son a menudo resultado de juegos, trucos en bicicleta, velocidades demasiado altas o pérdidas de control. Las lesiones en adolescentes suelen estar relacionadas con colisiones con vehículos motorizados. Sin embargo, alrededor del 16% de los accidentes mortales o graves recogidos por la policía no implican una colisión con otro vehículo, sino que se deben a la pérdida de control de la bicicleta. Los cascos reducen la probabilidad de sufrir lesiones de cabeza y cerebrales en un 65% y 88% respectivamente y el riesgo de lesión facial en un 65%, incluidos los accidentes por colisión. Sanidad recomienda además comprar bicicletas del tamaño idóneo y que la primera tenga frenos de pie, con reflectores frontales y traseros.

Literas: riesgo de caídas y de estrangularse

Muchas de estas lesiones son menores y ocurren cuando los niños se caen de la cama. Jugar en las literas aumenta la probabilidad de que se den este tipo de incidentes. La mayoría se deben a caídas de la cama superior mientras se duerme, juega o al caer de las escaleras. Hay niños que han muerto estrangulados al quedar atrapados en la barandilla o al desplomarse el somier superior. Deben disponer de barandillas protectoras a los cuatro lados y que estén atornilladas o sujetas firmemente a la estructura y con somieres de listones que puedan fijarse a la estructura de la litera, entre otras recomendaciones.

Cambiadores: cinturón de seguridad y sujetarlo con la mano

Las lesiones suelen ser por caídas, hay que buscar un cambiados con base amplia y estable, paneles laterales y frontales y un cinturón de seguridad y no dejar de sujetarlos con la mano.

La cuna: nunca con más de diez años de antigüedad

Su diseño debe de evitar caídas o salidas de la cuna con facilidad o que su cabeza quede atrapada entre las barras. El espacio entre listones no debe ser mayor de 6 centímetros de ancho. Nunca deben tener más de diez años de antigüedad y deben tener una base firme y cualquier sistema mecedor tiene que ser bloqueable.