La desaceleración ya se hace notar en la comunidad de la mano de la industria y el sector agrario

Armando Baeta, responsable de de Presupuestos y Estadistica, con el consejero de Economía y Hacienda, Carlos Fernández Carriedo./Á. B.
Armando Baeta, responsable de de Presupuestos y Estadistica, con el consejero de Economía y Hacienda, Carlos Fernández Carriedo. / Á. B.

La economía se apoya en el empuje de los servicios para crecer el 2,4%, la tasa más débil en siete trimestres

Ángel Blanco Escalona
ÁNGEL BLANCO ESCALONA

La desaceleración económica ya está aquí, se dejó sentir en Castilla y León en el segundo trimestre de 2019, pero su intensidad es por el momento moderada. A esta «doble cara» se ha referido el consejero de Economía y Hacienda al anunciar que el PIB regional registró un incremento anual del 2,4%, dos décimas por debajo del trimestre anterior. «Todo apunta a que la comunidad va a seguir creciendo por encima del 2%, pero a un ritmo más reducido». Según los datos aportado por Carlos Fernández Carriedo, el sector agrario y el industrial (y dentro de este, el energético) son los más afectados por el frenazo, con la construcción moderando su recuperación y el sector servicios como el único que mejora los números del arranque del año.

El Producto Interior Bruto (PIB) de Castilla y León, que creció en el segundo trimestre el 1% en la variación intertrimestral (0,9% en el precedente), sustentó sus resultados en la evolución del sector terciario, que marcó un avance del 3,5%, dos décimas por encima del dato del primer trimestre. Aumentaron tanto los servicios de mercado (3,3%) como los no de mercado (4,1%), en ambos casos dos décimas sobre el resultado del periodo anterior. Carriedo ha recordado que, por suerte, este sector es el de mayor peso en la economía (casi el 70%) y ha detallado como «actividades más relevantes» el turismo, los servicios financieros y el sector inmobiliario.

Mientras, el sector primario intensificó su retroceso hasta el -4,5% debido tanto al decrecimiento de la producción agrícola como de la ganadera. La comparación, además, sale especialmente mal parada por los importantes crecimientos de la campaña anterior. La industria decreció el 0,3%, menos que en el periodo anterior (1%), y con las ramas energéticas abiertamente en negativo (-17,9%) por la falta de lluvia y el cierre de las centrales térmicas. Las manufacturas desaceleraron su crecimiento desde el 3,3% al 1,6%, con todas las actividades con un peor comportamiento. La construcción, por su parte, creció el 3,1%, tres décimas por debajo del dato precedente, por el menor dinamismo tanto de la edificación como de la ingeniería civil.

La totalidad del crecimiento del segundo trimestre se apoyó en la demanda interna, que pasó del 3,1% al 3%, con una aportación negativa del -0,7% del sector exterior. El gasto en consumo final se incrementó un 2,6% en este segundo trimestre, dos décimas menos que en el trimestre anterior, con idénticas tasas de incremento en el consumo final de los hogares y el de las Administraciones Públicas.

La inversión empresarial redujo su crecimiento una décima, hasta el 3,6%, con mejor comportamiento en el sector de la construcción (4,1%) que en el de los bienes de equipo, cuya formación bruta de capital se desaceleró dos décimas, hasta el 2,8% interanual.

Dentro del sector exterior se produjo una mayor contracción de las exportaciones (-1,1%) que de las importaciones totales (-0,4%). Las dificultades que sufren algunos de los principales mercados de los productos de la comunidad -'brexit' en el Reino Unido, síntomas de recesión en Alemania, sempiternas turbulencias en Italia- anticipan nuevas dificultades en este ámbito.

Empleo y previsiones

En cuanto al empleo, que la Contabilidad Regional mide en puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo, en el segundo trimestre se produjo un crecimiento interanual del 0,5% (1,2% en el anterior), con mejores resultados en el sector primario y no tan buenos en los servicios y descensos en la industria y la construcción. Castilla y León suma 1.038.948 empleos, cinco mil más que hace un año. En el trimestre anterior, el crecimiento interanual era de más de once mil.

Fernández Carriedo ha reconocido que «existe una desaceleración» que, de todos modos, no impedirá que la economía regional crezca «a final de año por encima del 2%». Para el consejero esto es «positivo, teniendo en cuenta de donde venimos en los años anteriores a 2015», pero exige «reformas para anticiparse al nuevo escenario», ha propuesto «bajadas tributarias, apoyos a los sectores productivos y certidumbre y seguridad jurídica«.