Margarita Robles: «Si queremos una Justicia más cercana no podemos ir suprimiendo medios»

La magistrada Margarita Robles, en la sede del PSOE de Valladolid. H/
La magistrada Margarita Robles, en la sede del PSOE de Valladolid. H

La presidenta de la Comisión de Justicia del Congreso considera que «hay que ser cuidadoso y no improvisar» con el mapa judicial, tras la aprobación de una propuesta no de ley para reformar la Ley de Planta

M. J. PASCUAL

Margarita Robles no tiene pelos en la lengua, ni como juez ni como política. Su retorno a la arena pública en el peor año para el PSOE y la caída a los infiernos de su valedor, Pedro Sánchez, ha colocado a esta independiente en una posición difícil en el Grupo Socialista del Congreso, pero está decidida a defender su escaño. Su mejor baza, sostiene, es que treinta años de experiencia en el ámbito judicial pueden ayudar a que las leyes que mejoren la vida de los ciudadanos.

Sigue de presidenta de la Comisión de Justicia del Congreso, mientras que a sus compañeras díscolas se les ha relevado de las portavocías por decir no a Rajoy, como usted. ¿Por qué cree que la Gestora socialista le ha salvado el cargo?

No se trata de personas, sino del cargo. Todas las que teníamos cargos en mesas se han mantenido. Se ha distinguido entre portavoces y cargos institucionales.

¿Se lleva usted mejor con el ministro de Justicia, Rafael Catalá, que con el presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Lesmes?

Con el ministro de Justicia me llevo bien. Dio un cambio muy importante tras tres años de mandato de Alberto Ruiz-Gallardón que, para mí, ha sido uno de los peores ministros de la democracia por medidas como las tasas judiciales. Catalá, por lo menos, ha implantado una política de diálogo y yo respeto eso. Lesmes es un presidente que está llevando al Consejo General del Poder Judicial de una forma muy personalista, y está haciendo que el Consejo no protagonice su función de garantizar la independencia judicial, está profundamente politizado. Y luego él echa en cara a algunos (como yo) que se

dediquen a la política, cuando él fue director general con el Partido Popular.

Usted se ha inmolado como magistrada del Supremo por regresar a la política de la mano de Pedro Sánchez y ahora parece muy sola en el Grupo Socialista del Congreso. Si pudiera recuperar su condición de magistrada en este momento, ¿lo haría? ¿Le merece la pena esta travesía en el desierto?

Sigo siendo magistrada en servicios especiales, y lo de ser magistrada del Supremo, si reingreso, ya veremos. Y no, no me arrepiento. Cuando decidí ir en las listas fue una decisión muy meditada. Creo que hacen falta muchos cambios, también en la Justicia, y el PSOE es históricamente quien los ha impulsado, también desde el poder legislativo. Llevo 30 años aplicando las leyes y creo que esta experiencia muy importante puedo aportarla también donde se hacen. Espero seguir contribuyendo con el Partido Socialista a ello, una vez que resuelva pronto su crisis.

¿Ha visitado ya la oficina del otro PSOE en Ferraz?

Esta oficina creo que es una anécdota. Cuando los militantes no están de acuerdo en que el PSOE sea un mero bastón del PP es normal que ese malestar de una parte de la militancia se exprese. Es síntoma de la preocupación y de la división que pervive en el partido y que debe terminar.

Usted sostiene que hasta que no haya apertura del juicio oral no se debería de exigir a nadie que deje su escaño.

Lo importante es que no nos olvidemos de que estamos en un Estado de Derecho. El artículo 24 de la Constitución garantiza la presunción de inocencia y hasta que no haya una sentencia condenatoria una persona tiene derecho a esa presunción de inocencia cuando solo hay indicios de un hecho delictivo. Respeto el trabajo de los medios, pero son los jueces los que deciden sobre la inocencia o culpabilidad de alguien. Yo creo que los medios de comunicación juegan un enorme papel, son esenciales para una información libre, pero hasta que no haya condena, todo el mundo es inocente. No tenemos que tener miedo a decir que este país es democrático porque tenemos una Constitución donde se reconoce la presunción de inocencia.

Cuando fue subsecretaria de Justicia impulsó la Ley del Jurado, cuya aplicación es todavía hoy objeto de controversia por muchos veredictos que se reajustan, véase el caso Carrasco. ¿Habría que darle una vuelta a la institución?

Creo que la institución, como proceso de participación de los ciudadanos en la Justicia que contempla la Constitución es básica. Otra cosa es que tenga que haber mejoras. Igual que hablamos de la reforma de la Constitución debe de plantearse un estudio profundo para reformar el jurado. Un sistema tan implantado en los países anglosajones, aquí todavía cuesta: la gente da pretextos para no ser jurado. Eso es falta de cultura participativa. Creo que hay que salvaguardar esta institución y acercarla a los ciudadanos.

Prioridad legislativa

-¿Cuál es su prioridad legislativa como presidenta de la Comisión de Justicia del Congreso?

Se ha creado una subcomisión para hablar de la Estrategia Nacional de Justicia, a ver que reformas legislativas son necesarias. En mi opinión, la supresión de las tasas judiciales para las ONG y las pymes, y la modificación de la prisión permanente revisable, son algunas. Pero lo que más me preocupa es el colapso de los órganos judiciales, que se va a poner muy de relieve con las cláusulas suelo si no se toman medidas extrajudiciales. El año pasado terminó con dos millones de asuntos en los órganos judiciales civiles. Si ha y una avalancha de demandas por las cláusulas suelo ¿qué va a pasar? Hay que poner el foco para que los tribunales tengan medios suficientes para luchar contra la corrupción, las cláusulas suelo, los desahucios, la reforma laboral. Mi prioridad es que la Justicia cuente con los medios necesarios. Las grandes reformas enmascaran esta realidad. Por eso, en esa Estrategia Nacional de Justicia es necesario que se haga una valoración de cómo está la Justicia en su conjunto. Espero que en esta legislatura que el PP no tiene mayoría absoluta seamos capaces de hacer esta radiografía, con medios.

La Comisión de Justicia cerró 2016 aprobando una proposición no de ley para la reforma de la planta judicial que, entre otras cosas, plantea acabar con los jueces de paz.

Con eso hay que ser cuidadosa. Hay que racionalizar el diseño judicial, pero ello no implica necesariamente la supresión. Hay que ver donde hace falta más o menos, pero eso no puede ser objeto de improvisación, hace falta un estudio muy detallado. Si queremos una Justicia más cercana no podemos ir suprimiendo medios. Aspiro a que los ciudadanos tengan lo más próximo posible una oficina judicial que sea ágil y eficaz y ello no se consigue suprimiendo medios.

 

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