La IGP certifica 3.000 lechazos más que hace un año y confía en seguir remontando

Corderos lechales./
Corderos lechales.

El precio ha caído en los últimos meses y hace una semana se situaba en 60 euros la unidad

Silvia G. Rojo
SILVIA G. ROJOValladolid

Si hay un producto que se identifica con la gastronomía castellana y leonesa y mucho más en las fechas navideñas que se avecinan, ese es el lechazo. Una vez superado el puente de diciembre que termina este domingo, arranca oficialmente una de las campañas más fuertes para el ovino de carne (la otra época importante es la de la Semana Santa) y en la que tanto productores como comerciantes confían en remontar un año complicado para el sector.

«Los ganaderos no somos máquinas y no todas las parideras coinciden con la Navidad», explica el presidente de la IGP Lechazo de Castilla y León, José Luis Fraile. Su teoría es que los precios de este producto «se disparan más de cara al consumidor, no para el productor», y cuenta como anécdota que los mercados se mueven al ritmo de hace treinta años. «Recuerdo cuando iba con mi padre al mercado de Burgos el 12 de octubre y te pagaban 72 euros; la vida ha subido pero el lechazo no ha cogido valor», lamenta.

Según los datos de la Indicación Geográfica, «esta semana los lechazos de IGP se están pagando a entre 60 y 65 euros la unidad más IVA y subirán hasta la Nochebuena, que es cuando más caros están». Esta figura de calidad, en la que están integrados 800 ganaderos, ha sacrificado hasta el 31 de octubre alrededor de 3.000 lechazos más que el año anterior y confía en subir ligeramente los datos de la campaña de Navidad teniendo como referencia los 43.000 lechazos que sacrificaron en 2017. De esta cifra, 35.000 fueron considerados aptos, es decir, cumplían con todos los protocolos que establece la Indicación y que cuentan como premisas fundamentales con que el animal pese menos de 8 kilogramos y esté alimentado con leche materna.

Sacrificios

Hasta el mes de septiembre se han sacrificado 2.277.787 cabezas de ovino en la región, el 1,21% más que en el mismo periodo del año anterior. La media mensual es de 253.087 sacrificios, según los datos que recoge el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. A pesar de ese leve incremento, el consumo ha ido descendiendo, situándose la media en 1,99 kilogramos por persona y año.

El problema sigue estando en los precios. El técnico de Urcacyl, José Manuel Domínguez, toma como referencia los datos del observatorio de la Junta de Castilla y León en el que se refleja la cotización de otros lechazos que se comercializan bajo la marca de Tierra de Sabor u otras garantías. «En el mes de noviembre la cabeza de ese otro lechazo que no está en la IGP se ha pagado a 48 euros, el 6,7% menos que hace un año. Entre los meses de septiembre, octubre y noviembre la cantidad que se paga por una pieza ha bajado igualmente el 11,48%, cuando lo normal es que no se produzca un recorte en el precio», explica.

Las frases

«De los 300.000 lechazos que se matan en la región en Navidad, 120.000 proceden de Francia» Donadano Dujo, presidente de Asaja

«Los precios del lechazo se disparan para el consumidor y el productor no lo percibe» José Luis Fraile, presidente IGP Lechazo Castilla y León

«España produce el 35% más de lo que consume, la situación se salva con la exportación» José Manuel Domínguez, representante de Urcacyl

Según el presidente de Asaja en Castilla y León, Donaciano Dujo, de los más de 2,3 millones de lechazos que se sacrifican cada año en España, 1.850.000 corresponden a la región. «Solo en este mes de Navidad se llevan al matadero 300.000 lechazos en la comunidad y de esos, 170.000 son de aquí y 120.000 de Francia». Lógicamente, no se está incumpliendo ninguna norma con esas importaciones. Insiste Dujo: «Debemos asegurarnos de que consumimos lechazos de Castilla y León que son sinónimo de sabor, raza, calidad y un producto fresco», por eso reclama a las administraciones «que se desarrolle la ley de etiquetado, obligando a que se identifique con claridad la procedencia».

En cuestión de precios, considera que ahora mismo se están barajando precios de entre 55 y 60 euros y «eso es poco, en épocas puntuales como la Navidad tendría que saltar de los 75 euros». Aurelio González, coordinador de La Alianza UPA-COAG, también se refiere a «prácticas que no son ilegales, pero que sí que suponen una competencia desleal». En su opinión, «se traen lechazos importados en esta época del año minusvalorando el de aquí». «Son más los lechazos que se están pagando a 50 euros que a 65 y para las épocas del año en las que estamos ya deberían haber subido, pero es lo de siempre: importación masiva para que no suban los precios», añade.

En cifras

6.614
es el número de explotaciones de ovino de carne en la región.
Pérdida:
Entre enero y julio se han perdido 115.000 cabezas de ovino. Es el censo más bajo de los últimos cinco años.

Jesús Manuel González Palacín, secretario de UCCL, coincide en que se hace necesario «identificar la procedencia y luego que la gente elija». La situación, en general, es complicada, pero el caso particular de los ganaderos de lechazo es aun peor, según Palacín. «Hablamos mucho del ovino de leche pero el de carne está fatal, lleva dos años con una dura crisis», lamenta. Para ello, como alternativa, propone «ganar mercado en los países árabes y para eso tendría que darse una estrategia nacional», sugiere.

Refrendando esta misma idea se manifiesta el técnico de Urcacyl. José Manuel Domínguez recuerda que «España produce un 35% más de lo que consume y ante eso, la situación se salva a través de la exportación tanto en vivo como en carne».

 

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