Eduardo Manzano Moreno
Profesor de investigación en el Instituto de Historia del CSIC
«Castilla y León debe tomarse en serio cómo la despoblación afectará a su patrimonio»Eduardo Manzano Moreno publica 'España monumental' un libro que recorre el pasado del país a través de su patrimonio
De los yacimientos de Atapuerca a la catedral de Burgos, de las murallas de Ávila a Las Médulas, del acueducto de Segovia al casco histórico ... de Salamanca. Y todo ello, pespunteado por el Camino de Santiago. Castilla y León tiene varios rincones reconocidos por la UNESCO como patrimonio de la Humanidad (sin contar además los hayedos y el arte rupestre de Siega Verde) y que Eduardo Manzano Moreno, profesor de investigación en el Instituto de Historia del CSIC, ha incluido en 'España monumental'. El libro es un repaso a la Historia de España construido no a través de los reyes, las dinastías y las guerras… sino del patrimonio cultural. Y aquí, Castilla y León tiene un lugar fundamental. «España no es solo unos de los países con más patrimonio del mundo reconocido por la UNESCO (solo por detrás de Italia y Alemania), sino que además tiene una enorme diversidad, desde yacimientos romanos hasta mezquitas y sinagogas, pasando por catedrales góticas o palacios de época moderna. Esto es lo realmente impresionante, la enorme cantidad de culturas, de religiones, de instituciones que dan vida a estos lugares».
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España monumental Eduardo Manzano Moreno
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Crítica 392 páginas. 26,90 euros.
Y esto supone no solo un orgullo, sino que también conlleva una responsabilidad. «Son espacios que necesitan un mantenimiento y una conservación importantes. Tienen que estar preparados para acoger visitantes. Y requieren mucho trabajo que generalmente no se ve y que merece la pena poner en valor. Detrás de un sitio patrimonial hay mucha gente que piensa en itinerarios, en la información que se transmite, que se ha preguntado cómo deben estar dispuestas las piezas que vemos». Porque el uso que hoy se hace de muchos de estos espacios ha variado con los años. «El patrimonio está constantemente mudando. El uso que recibía la catedral de Burgos hace 50 años no es el mismo que ahora, que se ha convertido casi en un museo. Es más, la mayor parte de los lugares monumentales no son utilizados ya con la idea inicial con la que fueron creados o construidos. Por ejemplo el Palacio Real». Y esto, alerta Manzano, puede derivar en problemas. «Está claro que los monumentos son un recurso para la comunidad donde están. Y eso tiene que revertir en ellas. El problema es cuando se empaquetan como producto, cuando se convierten, casi, en parque temático. Eso está trivializando un poco el contenido de estos lugares y hace que se degraden por la masificación. A veces más que lugar histórico son pasarela, como si el turista solo buscara decir que ha estado allí. Y eso es una pena, porque se pierde una oportunidad importante de transmitir conocimiento histórico a través de ellos».
El problema de la despoblación y cómo afecta a la conservación del patrimonio es tremendo
Eduardo Manzano Moreno
«Hay lugares históricos al borde del colapso», advierte Manzano. «El turismo de masas es letal para unos espacios que no fueron diseñados para soportar una carga tal de visitantes, cuyo número inevitablemente degrada unos edificios a los que el paso de los siglos ha dotado de una enorme fragilidad». Hay ciudades con una carga de visitantes brutal.
Y otras que han visto cómo su patrimonio ha sido víctima durante años de la piqueta. «El arquitecto y ensayista Fernando Chueca Goitia, que escribió un libro sobre este tema, decía que muchas ciudades españolas habían sido realmente arrasadas en la época del desarrollismo. Y el problema es que una vez que se destruye algo, no hay vuelta atrás».
Protección en el medio rural
Pero, al mismo tiempo, está el riesgo que se vive en el medio rural. «El problema de la despoblación y cómo afecta a la conservación del patrimonio es tremendo. En Castilla es algo que las administraciones se van a tener que tomar muy, muy en serio. El patrimonio histórico de ese territorio es brutal, impresionante. Y habrá que ver cómo, en los próximos años, se podrán defender y hacer accesibles esos lugares afectados por la despoblación. Pero, al mismo tiempo, esos monumentos pueden servir como recurso para fijar población. Este es un tema muy complicado, que se va a ir agravando con el paso del tiempo, y que no se ha abordado con toda la seriedad que merece», indica Manzano, antes de hacer un repaso por esos rincones de Castilla y León que ha incluido en su particular historia de España.
Todo comienza en Atapuerca, «que es en sí misma una lección de historia, con yacimientos de los homínidos de hace 700.000 años y otros de neandertales o neolíticos». Y continúa con Las Médulas y el acueducto de Segovia. «Muestran dos aspectos fundamentales de la romanización. Por un lado, la búsqueda de recursos naturales, que dio lugar a una completa transformación del paisaje en Las Médulas. Por otro, la generación de infraestructuras y obras de ingeniería, que son impresionantes para una ciudad como Segovia, que parece que no era demasiado importante en época romana. Uno se imagina a las poblaciones indígenas viendo el poderío de Roma con esta construcción tan impresionante. Y la impresión que produce sigue siendo la misma casi dos mil años después de haber sido construida». Manzano escribe en su libro que el acueducto segoviano encierra una gran paradoja. Está ahí, pero no quedan restos de la ciudad a la que daba servicio. «El acueducto tiene un punto de extravagancia imperial romana. Para llevar el agua a una ciudad relativamente pequeña como debió de ser Segovia, se pudo haber adoptado alguna solución menos costosa. Pero es que no era una simple conducción de agua, era la expresión monumental del poder del imperio».
Es muy interesante cómo varias ciudades de Castilla y León han seguido un camino histórico parecido. Salamanca o Ávila son núcleos con un pasado romano que se creyó importante, pero que luego, con el paso de los siglos, desapareció. «Después de la conquista árabe, no tenemos casi noticias de ellas. No sabemos muy bien lo que está ocurriendo ahí. Y de repente, a partir del siglo XII, tienen un crecimiento brutal. Empiezan a construirse en ellas catedrales, iglesias de una riqueza excepcional. En Salamanca hay dos catedrales. En Burgos, una catedral impresionante. En Segovia, más de veinte iglesias románicas. En Ávila, por lo menos una docena. Todos estos lugares fueron construidos con fondos muchas veces de gremios profesionales, incluso de la propia municipalidad o iniciativas privadas. Esto ya te da una idea de la gran potencia económica que albergó Castilla entre los siglos XII y XV».
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Y además, El Camino de Santiago, una idea «casi milagrosa, que sigue desafiando un poco a la lógica» y que tuvo «la capacidad de articular todo el territorio del norte de la Península» y de dotar a las zonas por las que pasaba de una inmensa riqueza patrimonial, «con multitud de monasterios, iglesias, catedrales o edificios civiles de distintas épocas».
En el libro, el autor hace referencia también a Numancia, el Archivo de Simancas y el monasterio de Santa Clara de Tordesillas. ¿Hay algún espacio de Castilla y León que merecería un reconocimiento mayor, tal vez incluso por parte de la UNESCO? Y Manzano responde: «El románico palentino me parece una maravilla. En Palencia hay zonas hermosísimas. Pero en los últimos años hay una presión cada vez mayor para que haya más sitios patrimonio en África y Asia, porque es verdad que la lista actual es demasiado eurocéntrica».
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