1.400 personas participan en un vistoso carnaval de Palencia

Los ganadores del primer premio del concurso de disfaces./Antonio Quintero
Los ganadores del primer premio del concurso de disfaces. / Antonio Quintero

El disfraz ‘Carnaval de Perú’ gana el concurso de disfraces grupales seguido de ‘Dando la Nota’ y ‘Coco’

Marco Alonso
MARCO ALONSOPalencia

No. El carnaval de Palencia no es el de Río de Janeiro, ni el de Cádiz, ni el de Santa Cruz de Tenerife. Y es que cuesta, y mucho, presumir de disfraz cuando en la calle se superan a duras penas los cinco grados de temperatura. Tal vez por esta razón, por el frío, el desfile palentino tiene poco que ver con el de otras ciudades con un clima más cálido. Aún así, más de un millar de vecinos se olvidaron de lo que decía el termómetro y decidieron sacar del trastero las pelucas, el maquillaje y los disfraces para participar en un desfile que llenó de color las calles de la capital.

Así se han disfrado los bares

Había disfraces de todos los tipos. Desde el típico hombre que aprovecha la ocasión para travestirse y, de paso, saber qué se siente cuando uno lleva puesto un sostén de la talla 110, hasta centenares de trajes cada cual más sofisticado que convirtieron la Calle Mayor en todo un sambódromo en el que no faltó la música, los bailes y la presencia de varias carrozas.

El espectáculo era digno de ver y la pugna por hacerse con los tres premios en juego se antojaba titánica. La Asociación de Vecinos de la Avenida Madrid volvió a trabajarse su disfraz, en esta ocasión con la música como temática, pero se tuvo que conformar con los 300 euros del segundo premio, ya que los ganadores fueron un grupo disfrazado de ‘carnaval de Perú’.

Sí. Los 500 euros destinados al ganador fueron a parar a un grupo que se vistió con trajes inspirados en los carnavales de al otro lado del charco, mientras que el tercer premio, dotado con 200 euros recayó sobre otro grupo que, curiosamente, se inspiró en una historia que llega también del otro lado del charco y que Disney ha convertido en película, como es ‘Coco’.

Solo tres de los 25 grupos inscritos consiguieron dinero como premio a su ingenio, pero todos ellos, sin excepción, consiguieron un trofeo que no tiene nada que ver con el vil metal, como es la diversión. Las calles de la ciudad se llenaron para ver el desfile. Había tanta gente que parecía que San Antolín se había adelantado medio año, y el pasacalles fue la mejor excusa para disfrutar de una tarde diferente en la que se vivieron infinidad de anécdotas graciosas. Como ese momento en el que uno de los integrantes del grupo ‘El gallinero del Burladero’ se acercó al público y uno de los asistentes le dijo «que guapos vais de pollitos» y el ‘pollito’ en cuestión rebatió al espectador mientras le daba un huevo y le decía que era una gallina. Y es que esa frase que decía aquello de que los niños tienen pene y las niñas tienen vulva no se cumple, al menos en carnaval, dónde parece que el que no se traviste es el raro.

Si los disfraces de al otro lado del charco se llevaron dos de los premios, los de al otro lado de la vía no ganaron nada. Y es que los vecinos del Cristo se disfrazaron de Los Picapiedra y sus trajes de Bilma y Pedro no encandilaron al jurado, que no dio a la autodenominada ‘Tribu del Cristolotero’ ni un premio de consolación para pagar la gasolina, tal vez por aquello de que el troncomóvil solo gasta suela.

Pero no solo gastaron suela los vecinos del Cristo. Los bailes se sucedieron por todo el recorrido, y es que la música fue una constante en la que destacó por encima del resto un Darth Vader que cambió la espada láser por una guitarra eléctrica con la que tocó la marcha imperial para recordar que, por mucho que el carnaval esté dominado por el color, el lado oscuro tiene tirón.

 

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