Mucha fiesta, poco público

Un momento del desfile del martes de carnaval. /A. de Torre
Un momento del desfile del martes de carnaval. / A. de Torre

Los espectadores combaten al frío en un desfile liderado por tres criaturas aladas de gran tamaño

QUIQUE YUSTESegovia

Punto final a los carnavales de 2018. La ciudad se disfrazó ayer por última vez para bailar, reír y disfrutar en una jornada fría en la que los colores de los disfraces y la música de las charangas y comparsas fueron los elementos encargados de dar calor a una tarde que apenas contó con público en las calles. Decenas de personas presenciaron el inicio del desfile en la avenida del Acueducto –a la altura de la iglesia de San Millán–, pero una vez la comitiva llegó a las inmediaciones del Acueducto, tan solo contó con las miradas de turistas y vecinos de Segovia que paseaban por las céntricas calles de la ciudad.

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Tres grandes pájaros blancos, de ojos de diferentes colores y altura superior a los cinco metros, lideraron el desfile y centraron las miradas y los objetivos de las cámaras. Su ritmo y su interacción con el público hicieron que los más pequeños se quedasen con la boca abierta durante varios segundos, mientras que sus paradas en la plaza del Azoguejo y en la plaza de Medina del Campo, con el Acueducto y la iglesia de San Martín de fondos respectivamente, permitieron a los participantes en el concurso fotográfico del carnaval segoviano tomar llamativas instantáneas.

Tras los tres zancudos, los miembros de El puntillo canalla se encargaron de marcar el primer ritmo de la tarde con sus trompetas y saxofones, convirtiendo las calles de Segovia en una versión, a escala reducida, de los carnavales de Nueva Orleans. Por detrás, pequeñas hadas continuaban el desfile, seguido del color de Para que tú lo bailes con sus grandes chupachups y de los vikingos de la comparsa Semaforitos.

No faltaron a la cita los miembros de Pasitos ni los de Vacceos, disfrazados de piratas, al igual que los corazones y los ángeles de los integrantes de Apadefim.

Las charangas y la música de las comparsas imprimieron diferentes ritmos al desfile. Los animales marinos de Semifusa, como cangrejos, medusas, sirenas o pulpos, formaron parte de la parte trasera del comitiva, al igual que otros pequeños grupos y particulares que quisieron formar parte de la fiesta, ya sea disfrazados de Don Quijote y Sancho Panza, de la vieja del visillo o del personaje de Los Simpson, Duffman. Todos ellos pudieron disfrutar, una vez llegaron a la Plaza Mayor, del tradicional potaje carnavalero, así como del concierto de El Canto del Bobo.

 

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