Los de Cambronell ponen el fin de fiesta

Los recortadores también se dejaron ver en la calle Madrid. /
Los recortadores también se dejaron ver en la calle Madrid.

La ganadería se ha vuelto habitual en el martes de carnaval con toros muy bien presentados que ayer dejaron un herido por asta en la capea matutina

SILVIA G. ROJO

El Carnaval del Toro 2017 está visto para sentencia. A partir de hoy será el turno de las valoraciones que, seguramente, deben ser varias aunque siempre se presta una especial atención al capítulo taurino. A excepción del desatino del domingo, de manera general, los toros han estado muy bien presentados, con kilos y con cara, y dentro de cada encierro se han visto cosas bonitas y entretenidas.

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De nuevo ayer, para cerrar el carnaval, volvieron a Ciudad Rodrigo los toros de Hermanos Cambronell, una ganadería salmantina que se ha vuelto habitual del carnaval y que sabe lo que es llevarse el trofeo al toro más bravo de cuantos se ven en las calles durante la fiesta.

A los toros no se les podía poner ningún pero: gordos, algunos de ellos con unas cornamentas para tenerlas algo más que respeto y aunque unos más y otros menos, sirvieron para el entretenimiento de la plaza.

Casi todos los encierros, también éste a pesar de que no se puede generalizar, han seguido un mismo patrón y de nuevo ayer los astados volaron hacia la zona del vídeo club aunque fue a partir de ese instante cuando la manada se rompió y así entró en la plaza, por partes.

Antes de acceder al Registro uno de los toros se volvió y creó cierto peligro pero, finalmente, sin mayores incidentes, el encierro estaba en los toriles de la plaza en apenas 15 minutos, la misma media que se ha mantenido casi cada día.

Pero la peor parte vino después, en la capea, cuando el segundo de los cuatro novillos que se probaron corneó a un joven recortador de Coria, de 21 años de edad. El chico se disponía a hacer un quiebro al toro con mucha seguridad pero si se ven las imágenes a cámara lenta, el animal no siguió el juego que intentaba hacerle el recortador y no siguió su cite sino que se lo llevó por delante en un golpe bastante espectacular. Según el parte médico, la operación se extendió durante 45 minutos y la herida, «extensa» en el muslo, matizó el doctor Enrique Crespo, le arrancó la vena safena y causó lesiones musculares en el recto interno y en el aductor. Su estado era grave y fue evacuado a Salamanca tras ser operado en la enfermería de Ciudad Rodrigo, aunque también fue el doctor Crespo el que declaró que «nada tiene que ver esta cornada con la otra del Toro del Aguardiente, esta la hemos operado en 45 minutos y la otra en dos horas y media».

Uno de los muchos maletillas que ayer se congregaron en la capea matinal también tuvo que pasar por la enfermería, aunque volvió a salir por su propio pie al coso, entre aplausos del público.

Un día más, volvieron a verse recortes dignos de mención como las dos veces que un joven se pasó al toro y de rodillas se quedó ante la cara del animal.

A pesar de que el calendario declaraba que era martes y laboral, el público volvió a acudir de manera masiva a todos y cada uno de los festejos y, de hecho, hasta en el último de los desencierros las agujas estaban abarrotadas.

Este año tampoco habrá cenizos, una tradición que se perdió hace muchos años y por la que también, a petición de los vecinos, el Miércoles de Ceniza volvían a darse toros.

Habrá que pensar que es mejor así pues la fiesta no ha parado en Ciudad Rodrigo desde el pasado viernes, sin casi un momento para el descanso.

 

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