‘Riachuelo’, de Celador Zurdo, se desengaña rápido en los Pinos ante miles de personas

Zona de los Pinos en la que más tiempo permaneció el astado./
Zona de los Pinos en la que más tiempo permaneció el astado.

SILVIA G. ROJO

Hasta hace unos años, el sábado de carnaval comenzaba a moverse hacia el mediodía, justo cuando se daba el inicio al encierro urbano. Pero de repente, la asociación Carnavaldeltoro.es se sacó de la manga el Toro del Antruejo y la cita está más que consolidada después de siete años; es referencia obligada para los de dentro y para los de fuera, que llegan apurados para disfrutar del evento.

En cualquier caso, la crónica de este año podría ser la misma que la del año anterior a excepción de que el protagonista era otro: Riachuelo, un impresionante burraco, cinqueño, de la ganadería de Hermanos Celador Zurdo.

Y la historia es la misma porque todo está estudiado o inventado y los toros enseguida desarrollan el sentido y no se dejan engañar y mucho más un toro de esta edad.

Hay quien piensa que el toro era algo manso y que «no tenía ganas de guerra» pero la verdad es que el juego que pueda dar un animal está condicionado por muchos factores y en un espacio tan abierto como este en el que se desarrolla el festejo y con tanto personal concentrado, poco más puede hacer el animal.

Y la explicación puede ir más allá, porque la calle no es lo mismo que la plaza donde el toro demuestra su bravura repitiendo en el caballo, con la sangre caliente pero aquí, un toro de esa edad, con poderío, en cuanto sale fuerte un par de veces y comprueba que se cae, rápido se desengaña. El toro salió con fuerza, acudió a los cites y como era lógico, en las zonas de hierba resbaló. Siguió avanzando hacia zonas donde se agarraba mejor y finalmente se detuvo donde más cómodo se sintió.

Esto no quiere decir que un toro sea manso, esto se traduce de manera diferente; en que este no es su terreno y viene del campo.

¿Solución? La de todos años. Que se eche arena y que toro y corredor estén de poder a poder porque no es menos cierto que esos tres segundos en los que el toro se resbala son los que evitan en más de un caso y de dos que haya heridos.

Después de casi una hora salieron los bueyes aunque el toro entró por su cuenta y riesgo de nuevo en los chiqueros de San Pelayo.

La buena noticia es que el Toro del Antruejo es un auténtico reclamo y mucho mas en jornadas como la de ayer en la que el tiempo parecía primaveral.

Riachuelo había sido elegido en votación popular hace varios meses mediante una votación organizada en la página web de la asociación mirobrigense y en la que se postularon tres candidatos.

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