«La obligación de los gobernantes es defender nuestra cultura»

La pregonera, en el centro, junto a los finalistas y miembros del Bolsín./
La pregonera, en el centro, junto a los finalistas y miembros del Bolsín.

La cirujana salmantina, Beatriz Montejo, fue la encargada de pregonar para el Bolsín en un relato de marcado carácter taurino

SILVIA G. ROJO

El miembros del Bolsín Taurino Mirobrigense, Antonio Risueño, fue el encargado de dar paso a la pregonera y lo hizo en el doble sentido del que la muestra el auditorio y del que da retazos de su vida y de su profesión y si es que algo quedó claro es la valía de esta cirujana salmantina y la gran afición al mundo del toro.

En tres tercios. Así dividió la cirujana, Beatriz Montejo Maillo, el pregón que pronunció para el Bolsín Taurino Mirobrigense. Un pregón taurino en el que hizo referencia a la «sencilla historia taurina de los Montejo»; a la historia y anecdotario del toreo y por último, al Bolsín y a la tauromaquia contemporánea.

Se mostró confiada de que el pregón pudiera tener alcance «más allá del tapete dorado de los alberos» y reclamó como «obligación de nuestros gobernantes» la de «defender nuestra cultura en este ambiente de crispación y de suburbio y en este contexto de globalización que pretende un mundo homogéneo y un pensamiento único y alineado», matizó la cirujana.

Repasó diferentes décadas del Bolsín con nombres propios y se detuvo en los 80 cuando «llegaba el acomodo para ser torero» nacían las primeras Escuelas Taurinas.

«Esos años ganan el Bolsín Vicente Pérez (1986), mirobrigense, a quien una lesión en la arteria poplítea derecha durante el festival homenaje a Julio Robles en 1992 obligó a retirarse de los ruedos, o José Ignacio Sánchez (1989), cuyo toreo empezaba a cocerse a fuego lento, como tantas ilusiones novilleriles despertara José Ramón Martín, finalista en 1987».

En el apartado de la tauromaquia actual, dijo la pregonera que «cabe la resurrección de José María Manzanares, caben Ponce, Talavante, Perera y todos los demás y el ramillete de toreros jóvenes posicionados la pasada temporada con el cuchillo entre los dientes».

Siguió el relato del lado ganadero donde «caben Cuvillo y Victoriano del Río liderados por Garcigrande, milagro ganadero salmantino de embestida suave, entregada, duradera, brava como exige el gusto taurino del 2017 y también y ojalá pronto la cacareada y necesaria diversidad de encastes, cogiendo velocidad en la tinta de precisión milimétrica y eficaz sintaxis Ignacio Álvarez Vara Barquerito y la hondura literaria de Zabala, aunque como todos los que alcanzan autoridad en la crítica, sea el dije y el toro del coñac».

 

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